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Amanece

zzamaneciendo-playa-mar[1].jpgCada día nos levantamos con la idea de que es un día más, un fastidio, tenemos que ir a trabajar y aguantar hasta que volvamos a casa. Pero no es así, cada día es un regalo, algo con lo que no contábamos (o no debiéramos) y que sin embargo está en nuestras manos para que lo usemos. José Luis Cuerda hizo hace unos años la película más fantástica y curiosa del cine español en varias décadas; me refiero a Amanece, que no es poco, que pasa por ser un disparate. Y resulta que no, que aunque es muy divertida, es una película muy seria, hasta el punto de que el sol acaba saliendo por el oeste, cosa bastante irregular y contra natura, pero sale, que es lo importante, y en esa escena se resume toda una filosofía de vida, el famoso carpe diem de los latinos, vive el momento, porque mañana lo mismo el Sol no sale por ninguno de los puntos cardinales; y aunque salga por el oeste, amanece, que no es poco.

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Propósitos

zzzFoto0544.JPGSiempre fue una manida tradición en los medios hablar de los propósitos personales para el nuevo año, pero esta vez, cuando están cayendo chuzos de punta, es comprensible que casi no se atrevan a hablarle a la gente de proyectos de mejora: reintentar por enésima vez estudiar inglés, dejar de fumar, comer más sano, aguantar en el gimnasio más allá del primer mes… Durante estas fiestas a la gente incluso le daba cierto reparo pronunciar una felicitación, y habrán observado que se dice menos «felicidades» y se usan más expresiones como «que todo vaya mejor» o «que tengas un buen año». No ha habido consigna, sino una reacción del inconsciente colectivo, que va con pies de plomo porque cada hora que pasa viene otra racha nueva del viento del desánimo. Creo que quienes dirigen este país debieran decir a la gente cuál es el proyecto, qué se persigue, cómo ha de colaborar cada uno, y juntos tratar de salir adelante como colectividad. Pero no dicen nada, cortan aquí, ajustan allá, atemorizan acullá, y así no hay manera de crear esperanza y ponerse las pilas para salir del bache. Si se supiera cuál es la dirección, habría más ilusión, pero con la sensación de que todo se hace o se deshace para nada es más complicado. Claro, es que la mayoría de los dirigentes no han llegado a plantearse esto porque siguen cobrando salarios altísimos, y me temo que mientras puedan raspar esos salarios del presupuesto les dará igual lo que nos pase a los demás e incluso lo que le pase al país. Ojalá me equivoque y cambien el chip, hace falta. Ya saben, les deseo el mejor año posible.

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Principio del enemigo único

Cada día está más clara la técnica que está utilizando el gobierno de Rajoy, es exactamente, línea por línea, la diseñada por Joseph Goebbels, ministro de progaganda nazi, que estableció con mucho éxito que la fuente de todos los males de Alemania eran los judíos, y que Rajoy y sus voceros han trasladado a los empleados públicos. Es decir, hay que machacar a quienes cobran de los presupuestos, y con informaciones y medidas fragmentadas ir fomentando la ceencia general de que la ruina de este país no es culpa de banqueros irresponsables, políticos corruptos, empresarios paniaguados o grandes defraudadores fiscales; la culpa es de los trabajadores públicos, de manera que la palabra «funcionario» ya empieza a sonar como un insulto.
zz88888Foto0221.JPGY si no fíjense bien cómo se sigue al pie de la letra la estrategia de Goebbels, quien estableció su doctrina propagandística en sus famosos 11 principios que pueden resumirse en el primero de ellos: Principio de simplificación y del enemigo único, que consiste en individualizar al adversario en un único enemigo. Amparado en esta idea, establece una serie de pautas en los otros 10 principios, que aconsejan entre otras cosas constituir al adversario en una suma individualizada, cargar sobre él los propios errores, limitarse a un número pequeños conceptos y repetirlos incansablemente para que «una mentira mil veces repetida se convierte en verdad», lanzar argumentos fragmentados (medias verdades) siempre con el mismo concepto general, operar a partir de un sustrato preexistente, sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales, y así llegar a convencer a mucha gente de que piensa como todo el mundo, creando una falsa impresión de unanimidad.
Eso es lo que están haciendo con los empleados públicos, que ahora, cuando se ponen enfermos, aparte de que les costará dinero por el copago y la ambulancia, cobrarán solo el 50% de su salario. Y la gente aplaude porque se aprovecha ese sustrato de odios y mitologías populares (mucho han vivido los humoristas del chiste del funcionario); pero no se dan cuenta de que la creación de ese enemigo único conduce por un lado a la paralización de la economía y por otro a la destrucción del Estado, aparte de que infringe claramente los Derechos Humanos y es una advertencia para quienes se creen a salvo porque no cobran de los presupuestos (todo se andará). Si hay empleados públicos absentistas que caiga sobre ellos todo el peso de la ley, lo mismo que se sanciona a los conductores por conducir bajo los efectos del alcohol, y no a todo el que se pone al volante. La desidia de algunos funcionarios es muestra del escaso control laboral que durante años ha tenido la Administración, pero es un error suyo, y no pueden pagar ahora justos por pecadores. Pero está claro, ya se ha decretado que el enemigo único son los empleados públicos, que han arruinado a los banqueros irresponsables, a los políticos corruptos, a los empresarios paniaguados e incluso a los defraudadores al fisco, que presa del pánico por la taimada y perversa maldad de los funcionarios se llevan el dinero a paraísos fiscales para ponerlo a salvo de semejantes monstruos.
Mira por dónde, Joseph Goebbel ha encontrado en Rajoy y su gente unos alumnos muy aventajados.