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Derechos de autor

Vuelvo otra vez sobre los derechos de autor, porque con la nueva polémica desatada tras la detención de los responsables de una web a la que acudía millones de usuarios, se realimenta la idea de que no hay por qué pagar derechos de autor por nada.
zzvbFoto0171.JPGCompras un ordenador, que pagas, contratas una línea ADSL, que también te pasa una factura, pagas el recibo de la electricidad con que funciona tu equipo, y no rechistas; pero si te piden un céntimo por una película, una canción o un libro empieza la demagogia de que Alejandro Sanz es millonario y cosas así. Pero la autoría es mucho más que Alejandro Sanz; hay muchos creadores que viven de su trabajo creativo no mucho mejor que un ciudadano medio, y si le quitas esos derechos que suponen su sustento es como si al panadero no le pagases el pan. Otra cosa es el gran negocio de Internet que facturan unos pocos, y los autores son víctimas también de estos tiburones. Cuando se destapó el escándalo de la SGAE, se habló mucho de vampiros que cobran en bodas y bautizos, pero nadie dijo que los autores de esas canciones cuya cuota era tan sañudamente perseguida por la SGAE eran también estafados porque todo ese tejemaneje se hacía con el dinero de los autores y que ellos no veían. Y lo mismo pasó con el cánon digital, que se ha cobrado y que yo sepa no se ha repartido entre los autores. ¿A dónde ha ido ese dinero? Así que una cosa es la libertad de expresión en Internet y otra muy distinta los derechos de autor. Y no me creo que a los gobiernos les importe mucho que roben a un artista, se han puesto las pilas cuando las que están en peligro son las grandes corporaciones del cine, la música o el libro. Tengámoslo claro: en todo este barullo, los primeros perjudicados son los autores.

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Conspiranoicos y paranoicos sin más

Cada vez la gente se suelta más el pelo para hablar de conspiraciones, sociedades secretas y planes diabólicos. Nadie se detiene a comprobar las fuentes, y basta con que alguien lo largue por Internet o construya un rudimentario PowerPoint y lo envíe a sus direcciones de correo, que repiten el acto, y en horas son miles y miles de personas las que dan por cierto lo que les ha llegado. Precisamente por la facilidad que tienen todo el mundo para hacer de periodista, investigador o historiador hoy es cuando más falta hace la profesionalidad contrastada para que sirva de referencia. Veamos unas muestras:
La primera se se refiere a que el reputado matemático Stephen Hawking ha dicho que existe vida extraterrestre y que hay que tener cuidado porque son muy peligrosos. Falso, mentira, manipulación. Lo que Hawking dijo fue que de encontrarnos con una hipotética civilizacion extraterrestre, bastaría con ver la experiencia del encuentro de dos civilizaciones terrestres distintas para saber que la menos avanzada lleva las de perder respecto a la avanzada. No dijo ni que existieran los alienígenas ni que fueran peligrosos.
zzconpirac.JPGOtro ejemplo es la causa de la muerte de la emperatriz rusa Catalina La Grande, de quien se dice ya sin tapujos que murió al ser aplastada por un caballo mientras practicaba la zoofilia. Otra vez mentira. Sabido es que la zarina visitaba con frecuencia los establos, pero no por los caballos, sino por los mozos que los cuidaban, porque lo que sí está establecido documentalmente es que desarrollaba una gran actividad sexual y que tuvo docenas de amantes ocasionales. Fueron sus enemigos políticos los que a su muerte inventaron esa fantasía, para así evitar que los validos de la emperatriz lo fueran también de su heredero. Y ahora, incluso hay gente que discute con énfasis algo que es falso.
El tercer caso -y hay muchos- es el de la cadena de muertes en torno a los Kennedy. Se dice que hubo un encuentro con los extraterrestres en la época de Eisenhower, que Kennedy quería revelar ese secreto y que por eso lo asesinaron. Antes habían quitado de en medio a Marilyn Monroe, por si el Presidente le había dicho algo en sus encuentros amorosos y ella, despechada por el abandono, se iba de la lengua. Por supuesto no dejaron que Robert Kennedy llegase a la Casa Blanca por lo mismo y cuando el hijo de John dijo que iba a meterse en política su avioneta tuvo un raro accidente. Ninguno de los elementos de este párrafo cuenta con la más mínima prueba, son meras suposiciones, pero ya se habla de ello en los medios como si existiera un gran respaldo documental, que nadie ha mostrado, y es seguro que de haberlo ya lo habrían puesto sobre la mesa.

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Compañeros de partido

Me da la impresión de que me toman por tonto cuando los dos candidatos a la Secretaría del PSOE o sus allegados hablan de juego limpio y de que gane quien gane el partido va a salir fortalecido. Luego ves cómo se las gastan en los medios afines (y lo que no sabemos que pasa en la trastienda) y no hay manera de creerlos. En estas cosas yo siempre recuerdo de la famosa frase de Adenauer. Decía el ínclito canciller de la entonces Alemania Occidental: zzestilo1[1].JPG«En política hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido». Tenía claro el gran político germano que los navajazos más terribles venían de la propia casa. Y es lo que ocurre siempre con la lucha por el poder, porque podrán decir misa, pero se trata de ocupar una posición, como en la guerra hay que tomar una colina. Ser Secretario (o Secretaria) General del primer partido de la oposición es algo de mucho peso y nadie quiere perdérselo, con la posibilidad, además, de que en el futuro se pueda llegar al despacho cuadrado (aquí no es oval) de La Moncloa. Ya veremos cómo ahora en los congresos en cascada que se celebrarán en todos los territorios empezará a usarse la vizcaína, que es un puñal que los caballeros del Siglo de Oro llevaban escondido y usaban a traición cuando el adversario estaba entretenido en la esgrima de la espada (así lo cuenta Pérez-Reverte en su serie de Alatriste). Pues eso, que no nos cuenten milongas y que nadie venga ahora decirme que si no soy militante debo callarme (nunca me pareceré a Gary Cooper), porque hay mucho dinero público en el jaleo de los partidos, y finalmente sus decisiones acaban afectándonos a todos. Y esto vale para todos los partidos, lo que pasa que se les nota menos cuando están en el poder.