¿Un día de furia?
Lo ocurrido en la pedanía albaceteña de El Salobral nor retrotrae a la España negra del crimen de Los Galindos, la matanza del expreso de Andalucía o la más reciente tragedia de Puerto Hurraco. Puede que no tenga relación, pero no sería extraño que la tensión colectiva que está generando esta crisis tan tremenda esté haciendo mella en la estabilidad mental de la gente, y empieza por los más inestables. Matar nunca es justificable, y menos cuando hay menores y conductas sociales peculiares, por llamarlas de alguna forma. A resultas de este asunto, he sabido que la edad de consentimiento sexual en España es de 12 años, algo impensable en Europa, donde en general esta edad se retrasa a los 16 años. En ese tema, nos hemos quedado en la vieja sociedad precristiana, en la que ancianos desposaban a niñas. Y se le ponen a uno los pelos de punta cuando ve que un hombre de casi cuarenta años se bloquea porque no lo dejan estar con una niña de 13 años. Su argumento es que ella consiente; claro, está fascinada porque un adulto se haya fijado en ella, pero no deja de ser una niña, para ella es como un juego. Lo que me resulta difícil de entender es cómo pueden entenderse, a no ser que el adulto tenga una edad mental de 13 años. Es que en este país por lo visto no hemos hecho ni una cosa bien.