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Teleféricos y funiculares Gran Canaria SL

PRESIDENTE DE TYFGC SL– He convocado esta reunión porque en vista de la iniciativa de un teleférico entre Tejeda y el Roque Nublo, y la proclama de San Mateo de que hay una petición anterior para instalar el artilugio entre el casco de dicho municipio y la Montaña Cabreja, he estudiado el asunto y veo que esto de los teleféricos, combinados con algunos funiculares, puede tener un futuro fabuloso. Casi cada puebo de Gran Canaria tiene su montaña que lo preside, y así se podrían instalar docenas de aparatos colgantes para agilizar las comunicaciones en toda la isla, que para mayor necesidad, es cónica y semeja una montaña casi perfecta. Por eso, he creado Teleféricos y Funiculares Gran Canaria SL, una empresa que abarcaría toda la isla, necesitada de esos medios de comunicación hasta ahora olvidados.
UN ASISTENTE- ¿Y qué líneas tendría?:
PRESIDENTE DE TYFGC SL– Muchas, pueden llegar a cincuenta; como les digo, San Mateo-Montaña Cabreja; Castillo de La Luz-Faro de La Isleta; Valsequillo-Montaña del Helechal- Puerto de Las Nieves-Tamadaba (por Punta Faneque); Presa de Soria-Ayacata; Tafira-Bandama; Montaña Cardones- Montaña de Arucas (con un ramal a Bañaderos); Teror-Balcón de Zamora; Arteara-Montaña de Fataga; Risco Blanco-Santa Lucía; Fontanales-Pinos de Gáldar… Y otras muchas.
zteleférico.JPGOTRO ASISTENTE- Pero deja fuera nada menos que Tejeda, que es de lo que se habla más.
PRESIDENTE DE TYFGC SL– Tejeda sería un nudo especial, pues saldrían de allí las líneas que van al Roque Nublo, al Bentaiga, al pinar de Pajonales y a Artenara. Cada terminal podría unirse a la siguiente, y así tendríamos una tela de araña de teleféricos y funiculares que unirían prácticamente toda la isla. Ya está creada la sociedad, yo soy el presidente y tiene tres socios; además de mí, forman parte de ella un primo segundo por parte de padre y una señora que conocí en la cola de los embutidos del supermercado, pero está abierta a nuevas incorporaciones, y a la captación de inversiones de distintos fondos, sean de aquí o de fuera, y podemos ir vendiendo bonos de viaje a buen precio para usar en el futuro. El caso es recaudar, ya saben…
UNA SEÑORA DEL FONDO A LA DERECHA- ¿Y va a haber subvenciones públicas?
PRESIDENTE DE TYFGC SL– Por supuesto, ya he tenido algunos contactos. Ya verán como el proyecto queda precioso.
LA SEÑORA QUE INSISTE- Pero si no se hace hay que devolver las subvenciones, el dinero de los inversores, y el de los bono-viajes.
PRESIDENTE DE TYFGC SL– Buenoooo … esooo… en cuanto a las subvenciones, ahí tienen Tindaya, y los inversores y compradores de bonos… Ya han visto lo de Las Preferentes.

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La UD Las Palmas

Este año parece que la UD Las Palmas tiene opciones de ascender a primera división, y me alegra la ilusión que mucha gente tiene, porque eso significaría que el año que viene se podrían ver en nuestro estadio los grandes nombres del fútbol español, enrolados en los equipos de postín. Al mismo tiempo, esta ilusión colectiva me inspira ternura, porque no estoy seguro de que ascender sea un buen negocio para la UD, y si no lo es tengan por seguro que no ascenderá. Los derechos de televisión y los grandes patrocinios se los llevan los grandes, que de esa forma acrecientan el abismo entre ellos y el resto. Ya hasta el Atlético de Madrid es un equipo pequeño, que se ve obligado a vender a sus mejores jugadores para sobrevivir. Un año hace una buena liga el Villarreal (al siguiente año desciende), ahora le toca a la Real Sociedad o al Málada, pero ya no es posible pensar siquiera en ganar la liga como antaño lo hicieron el Valencia, el Deportivo de la Coruña e incluso aquella mítica Real Sociedad de los años 80. Quien manda es el dinero, que genera más dinero, y en este círculo vicioso la liga española solo tiene dos opciones ganadoras. Se lucha por el tercer puesto, porque el dinero hace posible que los grandes compren aquí y allá y conformen verdaderas selecciones. Hace unos días, un locutor que retransmitía el partido del Real Madrid en Turquía decía que en aquel momento en el equipo merengue solo jugaba un español, el portero. El Barça maquilla el asunto con su historia de La Masía, pero finalmente paga millonadas por jugadores de otros países (Abidal, Alves, Alexis, Mascherano, Adriano), españoles (Villa) e incluso por algunos que se le escaparon cuando se formaban en juveniles (Piqué, Cesc, Alba…) por no hablar del potencial económico necesario para ir a buscar promesas de Messi, Iniesta o Pedrito y luego mantenerlos a ver si alguno de los sapos se convierte en príncipe, porque muchos son los llamados y solo de vez en cuando suena la flauta.
zzUD.+LAS+PALMAS+SUB.jpgEs el dinero; si la UD Las Palmas asciende seguramente tendrá que sobrevivir con la cantera, y si alguno destaca se lo llevará uno de esos equipos millonarios, español o europeo. Por eso me inspira ternura esa ilusión ingenua de quienes piensan que la UD Las Palmas puede volver a ser lo que fue durante un par de temporadas hace 40 años. Es posible, pero sin duda sería flor de un día; con las condiciones de hoy, Guedes, Tonono, Germán, Justo Gilberto, Martín Marrero o León (vaya equipazo) habrían volado muy lejos, y sería lógico y humano. De hecho, algunos lo intentaron, pero entonces funcionaba el derecho de retención de los clubs. De todas formas, ojalá me equivoque en todo lo que he dicho.

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Sampedro o la coherencia vital (*)

He repetido estos días que da la impresión de que, además de que cada vez hay más niebla hacia el futuro, se nos está liquidando el pasado. Desde hace unos meses, se ha convertido en tristemente habitual la noticia de la desaparición de alguien que significó mucho en la conformación de la vida diaria de millones de personas, y a veces, como ahora, vienen en cascada. En el mundo de la cultura ha habido una especie de majo y limpio, coronado con la muerte el lunes de Sara Montiel, que, pese a quien le pese, ha sido un icono del cine durante más de medio siglo. Y ese mismo día, el 8 de abril, a la una de la madrugada, también fallecía el escritor José Luis Sampedro, aunque la noticia no se supo hasta un día después, una vez incinerado y por propia voluntad porque no quería un circo mediático alrededor de su cadáver.
zzjos-luedro[1].jpgJosé Luis Sampedro es un escritor muy peculiar. Tardío en la publicación, como si intuyera que tendría una lúcida vida casi centenaria, es autor de algunas de las novelas que más impactaron en nuestra sociedad: Octubre, octubre, La vieja sirena, La sonrisa etrusca, además de otras que incluso han visto su adaptación a la gran pantalla. Pero no hay que olvidar que Sampedro era economista, catedrático durante décadas y por lo tanto conocedor de los mecanismos económicos que rigen nuestro mundo, y en ese aspecto siempre se distinguió en sus ensayos y en sus actuaciones públicas por su claridad en el discurso y por su denuncia de los entresijos truculentos que ponían el trabajo al servicio del dinero, y no al revés, como debiera ser.
Si siempre estuvo alineado con las voces críticas, en sus últimos años se distinguió por sus mensajes que ponían sobre la mesa la injusticia de una sociedad pensada exclusivamente para el capital. Escribió el prólogo de la traducción al español del libro ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, y con su avanzada edad fue una de las voces más escuchadas por las generaciones más jóvenes, integradas en movimientos ciudadanos como el 15-M. Solía decir Sampedro que los intelectuales o se venden o se les silencia, y el suyo es un caso muy especial, porque se automarginaba voluntariamente de los grandes medios, aparecía lo necesario y denunciaba situaciones injustas. La paradoja es que no se le pudo silenciar a pesar de pertenecer al grupo que, según él, estaba condenado a ello porque nunca estuvo en venta.
Su trayectoria literaria ha sido bien reconocida oficialmente y por la legión de lectores que le seguían y que sin duda continuarán leyéndolo. Su ejemplo de coherencia vital es seguramente el libro que nunca pensó escribir pero que es también una de sus obras más importantes. Siempre tuvo una visión humanista de la vida, y la llevó hasta al final, haciendo de su muerte su último acto íntimo y personal. Fue un gran escritor y un buen hombre. Descanse en paz.
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(Este trabajo fue publicado en la edición impresa de Canarias7 el miércoles 10 de abril).