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Querer y poder

zzzFoto0580e.JPGEn la actual coyuntura política, los hay que pueden, que no pueden, que quieren y que no quieren. Rubalcaba quiere y no puede, Rajoy puede y no quiere y Mas ni quiere ni puede. Hay otros que, aunque cuentan, están limitados en alguna de las dos cosas, o en ambas: Paulino tal vez quiera pero puede poquito, Cayo Lara podría querer, si fuese al mismo psicólogo que Giñán. Los demás no cuentan. De manera que, la pelota está en el tejado de tres, y sólo hay otros tres que pueden ayudar a recuperarla. Pero hay algo con lo que no cuentan, o no quieren contar, y son los movimientos ciudadanos, que ya van ganando algunas batallas aunque desde la derecha les caen chuzos de punta, y un día los llaman proetarras y otro fascistas. Luego está La Iglesia, que juega al policía bueno (la sonrisa incalificable del papa Francisco) y al policía malo (el látigo inquisidor de Rouco Varela). Europa dice cosas que se aplican a rajatabla cuando son negativas y que se despachan con un «ya veremos» cuando son positivas. El FMI vive en la esquizofrenia de dos discursos distintos e incompatibles y hace diez años que no acierta una. De manera que los que quieren no pueden y los que pueden creen que son enviados de los dioses y que el poder les pertenece por designio. Así que, entre la mala fe y la inoperancia está cada vez más claro que tendrán que ser los ciudadanos los que muevan ficha. ¿El Rey y la Casa Real? ¡Uf, vaya día de calóoooo!

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Me repito, pero es que no escuchan


Hace unos meses, observando la miopía de la clase dirigente, escribí este post. Ahora, cuando la miopía se ha vuelto ceguera, asistiendo perplejo a las pequeñas batallitas internas de los partidos y asombrado por la torpeza de la Casa Real, decidí escribir un post, pero recordé que iba a repetir uno de julio del año pasado; así que vuelvo a publicarlo porque hoy es más adecuado si cabe que entonces. Es este:

BAILANDO EN EL TRIANÓN

María Antonieta celebraba una fiesta detrás de otra en un palacete anejo al de Versalles que llamaban Trianón. No bien acababa una empezaba la otra, con música, bebida, danzas y una gran competencia en el vestuario, tanto masculino como femenino. El gasto era inmenso, y una corte corrupta dilapidaba el dinero que le sacaban al pueblo. Desde luego, no sería porque no se les dijera, porque muchos llegaron a Versalles avisando de que la gente estaba ahogada y resultaba cada día más difícil contener el descontento. Se cuenta que en el último invierno antes del estallido de la Revolución la reina estrenó una media de cinco lujosos vestidos por día, que jamás repetía, aderezado con joyas, sombreros y zapatos de similar rango. Llegaban más advertencias, pero ellos seguían bailando en El Trianón. Luego pasó lo que pasó.
versalles[1].jpgLa comparación es evidente. Mientras unos siguen de fiesta en su Trianón de viajes, grandes salarios superpuestos, beneficios incontables, robando directamente y creyéndose seres especiales con derecho a todo eso, otros pagan y pagan más, y cobran menos, estrangulados y encima aguantando reproches de los que miran desde el palacete. Y ya están cansados. De vez en cuando, por la ventana lanzan a la multitud una Eurocopa, pensado, como los romanos, que al pueblo se le doma con pan y circo. Lo que pasa es que empieza a haber poco pan. La historia se repite si no se aprende de ella, y por eso la gente sale a la calle muy cabreada por esa música que llega desde El Trianón. Están avisados.

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Cancaburradas a mansalva


Estamos acostumbrados a que las personas con responsabilidades públicas mientan, se acojan a las medias verdades, a los sofismas o a la hipocresía pura y dura. También meten la pata, o mejor dicho, la lengua, diciendo disparates que seguramente dan la medida de su inteligencia y sobre todo de su ideología. Suele ocurrir que a menudo estos desmanes se acumulan, como si vinieran por ráfagas, y en estos días no salimos de la perplejidad ante las palabras de uno para meternos en el asombro, la indignación o incluso la carcajada que nos producen en cadena los siguientes. Sin ser exhaustivos, podríamos empezar con la ministra Fátima Báñez, que sin pestañear ni ruborizarse dice que las personas jóvenes y no tan jóvenes que se van al extrajero en busca de un trabajo que aquí no encuentran son exponentes de la «movilidad exterior»zzzzcDSCN4045.JPG del mercado de trabajo. No se quedó atrás la Consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias al decir que la causa de que haya problemas económicos en su departamento es que la gente alarga demasiado su vida con los avances sanitarios. La Cospedal no podía faltar a esta fiesta, pues afirman que llegó a decir en una reunión (no hay grabaciones) que los votantes del PP pagan todos su hipoteca; luego le adjudicaron que había dicho que preferían no comer antes que dejar de pagar la hipoteca; ella dice que no fue así, que fue lo anterior, y yo la creo, porque supongo que conoce a todos los votantes del PP, al menos a los que tienen hipoteca. La cosa es que no se entiende cómo es capaz de tener información de las cuentas de todos sus votantes y no se entera de las de su partido. Y así muchos más se han cubierto de gloria con frases lapidarias y disparatadas: Martínez Pujalte, el alcalde de Sevilla… Pero de todos ellos, el que se lleva la palma es el ínclito obispo de Alcalá, monseñor Reig Plá, que insiste en su cruzada afirmando que las leyes de aborto que se hacen ahora son el resultado de una conspiración internacional de la ONU, la UNESCO, el Parlamento Europeo, los gobierno y los sindicatos para hacer que disminuya el número de habitantes del planeta. En fin, como decían cuando yo era niño, la lengua en España no paga impuestos y también que las copas son el diablo.