Publicado el

La hora de la justicia

Cuando se habla del juez Baltasar Garzón se dividen las opiniones, y yo, asumiendo todo lo mediático que pueda tener su trayectoria, creo que ha sentado escuela y ha abierto el camino para perseguir criminales en cualquier lugar del mundo. Su actuación en el caso Pinochet es ejemplar, a mi modo de ver.
compromiso8m[1].jpgSiguiendo esa estela, otro juez de la Audiencia Nacional, el magistrado Eloy Velasco, se ha puesto a la tarea de investigar los asesinatos de los jesuitas españoles Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín-Baró, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno y Amado López, así como varias mujeres que trabajaban en el edificio de la universidad salvadoreña. Está claro que fueron las fuerzas paramilitares (yo me ahorraría el «para»), que estaban descontentas con la constante denuncia de los abusos del poder que hacían los jesuitas españoles.
ellacuria[1].jpgLa labor de estos hombres en su dedicación a los demás merece que su asesinato no quede impune. Esta es la Iglesia que sirve a la comunidad, y que sin embargo no cuenta con el respaldo de Roma, pues ya sabemos el episodio en el que Juan Pablo II reconvenía a Monseñor Romero sobre su permanente denuncia de la injusticia. Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue asesinado mientras oficiaba una misa en el altar mayor de la catedral de San Salvador.
En Roma ni se les pasa por la cabeza plantearse siquiera su canonización. Por lo visto los santos han de ser sumisos con el dinero y el poder, y se olvidan que Jesucristo echó a los mercaderes del templo a latigazos y desafió el poder del Herodes, del Sanedrín y del Imperio. Por eso lo mataron, como a Monseñor Romero.
Por eso estoy con el juez Velasco, porque la coherencia y el valor merecen justicia.

Publicado el

Preguntas

Se supone que le meteorología oficial es la que tiene la última palabra, con sus registros de temperaturas y lluvias. Este año ya se nos ha hecho familias lo de «este es el invierno más frío que recuerdo», y es rigurosamente cierto si quien lo dice nació después de 1973, pero yo, la verdad, ya no estoy seguro ni de las cifras oficiales, aunque es verdad que sobre ese año poco puedo opinar porque entonces andaba yo por otros mundo lejos de aquí.
Alejandro M.jpgLo que sí me llama la atención es la exactitud con la que suelen dar cifras de lluvias o temperaturas incluso en siglos pasados, cuando no existían instrumentos exactos para medir, o tenían otras equivalencias. También sigue asombrándome que digan que Mozart tenía tal cociente intelectual -y dan la cifra-, o que Julio César tenía la inteligencia espacial más perfecta que se conoce.
¿Cómo pueden saber eso con tanta supuesta exactitud? Debemos suponer que, por su trayectoria, Mozart debía tener un elevadísimo talento para la música, pero hay que diferenciar entre talento e inteligencia. Por otra parte, un estratega militar como Julio César debía tener un importante control del espacio, pero por la misma razón también debieron tenerlo Alejandro Magno, Aníbal, El Gran Capitán, Nelson o Napoleón. Si alguien puede explicármelo…
***
(El tipo de mármol dicen que era Alejando Magno)

Publicado el

Máscaras

máscaras.jpgDice la canción que la vida es puro teatro, y es verdad, porque cada uno de nosotros representamos nuestro papel, generalmente el que se espera de nosotros, aunque no sea eso lo que realmente queramos hacer.
Lo vemos cada día, sobre todo en el ámbito político, sobre todo en las tertulias radiofónicas o televisadas, y en los artículos de determinados columnista que siempre atacan o defienden a marchamartillo lo que conviene a una opción política concreta. Da igual lo que sea, siempre encuentran argumentos para justificar lo injustificable o para escarbar en lo que está bien hecho con tal que responda a los intereses de un opción.
Hace tiempo que cambio de canal o de emisora cada vez que me tropiezo con una de estas tertuilas, y me salto los artículos de determinados columnistas. Ya sé lo que van a decir, siempre a favor o siempre en contra, y lo más triste es que pasan por ser las estrellas del periodismo en nuestro país, pero da la impresión de que carecen de criterio. Es una pena.