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Nos hemos acostumbrado a la muerte

gal183-13[1].jpgLo más terrible de las muertes en patera y cayuco es que ya nos hemos acostumbrado a ellas. Saltan a la actualidad, pero son noticias que se diluyen en un instante. Es terrible ver cómo tenemos distintas varas de medir las tragedias, dependiendo que quiénes se vean involucrados en ellas. Ocurre con desapariciones (ahora asesinato) como el de Marta, la chica sevillana que ha captado la atención de todos, incluyendo la selección española de fútbol.
Y eso está bien, es lo que debería ser siempre, y nos olvidamos de que los 21 cadáveres que hay en Lanzarote en el momento de escribir esta nota son otras tantas tragedias que cambian el horizonte a familias enteras, quien sabe si a poblados completos de cualquier lugar de la martirizada África. Al final, son sólo números, estadísticas y gráficos en una rueda de prensa.
Alguien dijo que tanto daño hacen los que callan como los culpables directos. Mientras en Canarias, en España y en la UE este asunto siga siendo piedra arrojadiza de la lucha partidista nuestras playas continuarán siendo la tumba de las esperanzas de todo un continente. Por eso no podemos callar.
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(La foto es de Borja Suárez, publicada en este periódico en 2005)

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La mujer del César no parece honesta

Ya conocen la máxima latina: «La mujer del César no sólo debe ser honesta, también debe parecerlo». Y eso es lo que ocurrido con la ya machacada cacería de Jaén. Presuponiendo la honestidad de los personajes implicados, estos deberían tener más cuidado con sus palabras, sus gestos, sus compañías y sus actos. Lo mismo que un ministro nunca aparece en un acto oficial con vaqueros y cazadora (que podría), también debiera estar más atento a otros protocolos.
ciervo.JPGLa caza fue un modo de vida, pero hoy es un deporte. Dicen que si no se autorizara la caza menor estaríamos hasta arriba de conejos, pero con la caza mayor es otra historia, porque los muflones y los venados que se suelen cazar en los cotos privados han sido criados para eso y soltados para que se les pegue un tiro. Para mí es algo incomprensible.
Como a Manuel Vicent, no me entra en la cabeza que un magistrado disfrute matando animales indefensos, y tampoco un ministro de Justicia. Él dice que ver a un ministro de Justicia matando jabalíes es como ver al de Sanidad borracho, y yo añado que sería como encontrarse al Jefe de la Policía quemando papeleras o a un profesor escupiendo por los pasillos de un colegio. No lo entiendo, y menos aun las palabras con las que pretenden defender lo indefendible.
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¿Dispararía usted contra el animalito de la foto?

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Homenaje a Valentina, mi guitarra

En mi casa hay una guitarra que no es mía. Fue un regalo que hice un 14 de febrero, y mira por donde, al final he sido yo quien más ha disfrutado de su compañía. Y es que yo siempre he visto en esa guitarra una metáfora del amor, algo que regalas y que finalmente te vuelve en razón del ciento por uno.
guita1.JPGSobre el amor han escrito mucho y han cantado más, pero yo creo que no hay poema de amor más hermoso que el simple sonido que sale de una guitarra que amas y que pulsas con todo lo mucho o lo poco que sabes. Esas notas sublimes o torpes son una respuesta a tus caricias. Eso lo sabía Alfredo Zitarrosa, que hasta hablaba con su guitarra negra. Y es que las guitarras son un misterio, y no es porque tengan forma de mujer, sino porque son bellas, y la belleza siempre es misteriosa.
Creo que hoy tocaré un poquito, para terror de mis vecinos, pero luego la dejaré descansar porque esa guitarra es como un permanente camino de ida y vuelta, una caricia en un perpetuo día de San Valentín. Por cierto, ahora me doy cuenta de que es el cumpleaños de la guitarra. Cumple, mmmmmm… Cumple.
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Recomiendo estos enlaces para quien guste de la poesía, de la guitarra, de ambas, o simplemente sea capaz de emocionarse:
Guitarra negra 1
Guitarra negra 2