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No nos sentimos seguros

Dicen que hemos perdido mucho en seguridad, y es cierto, porque sólo hace falta mirar cualquier medio para darse cuenta de que el mundo parece a punto de reventar como una aguaviva. No hay espacio en este post para enumerar las docenas de conflictos que hay activos en el planeta, siempre son evocados los felices años sesenta del siglo pasado, que sin duda fueron los mejores de toda la historia en el mundo desarrollado.
DSCN1987.JPGEntonces nos sentíamos seguros, pero no olvidemos que hubo hambrunas en Biafra, que la gente se mataba en Pakistán y Bangla Desh, que Oriente Medio era un polvorín o que América Latina era sinónimo de opresión, con un golpe de estado cada diez minutos (en Bolivia, en 1967, hubo 5 golpes de estado en 6 meses).
Pero en nuestro entorno inmediato nos sentíamos seguros. Cogías una mochila, te subían en un barco hasta Cádiz y luego llegabas a Munich en auto-stop. Hoy nadie se arriesga, ni el de la mochila ni el del coche, porque nadie se fía de nadie. Pero el mundo era muy injusto también entonces, y creo que en lugar de avanzar hemos retrocedido.

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Burbujas

Se habla ahora mucho de las burbujas financiera e inmobiliaria, que era algo que todos nos temíamos, por no decir que se veía venir. En realidad, siempre ha habido burbujas, es decir situaciones sociales infladas, como los felices años veinte o el milagro de los años sesenta en España. La primera reventó con el crack del 29 y la segunda en los años setenta, cuando llegó a haber una inflación de 22%.
pompa[1].jpgAhora nos tememos una burbuja audiovisual, como me anuncia alguien de mucha confianza y que sabe de esto. La televisión está de moda por la implantación de la TDT, pero todos esos canales hay que llenarlos, y mantenerlos con el mismo pastel publicitario, que ahora es menor debido a la crisis. Joaquín Estefanía también se teme una futura burbuja con la deuda pública emitida, y con todo esto combinado muchos profetizan el reventón de los clubs de fútbol, que finalmente se nutren de las televisiones, y estas de la publicitada, y estas del consumo y…
Es una cadena, hasta tal punto que cualquiera de nosotros contribuye indirectamente y sin darse cuenta a engrosar las sumas millonarias que se manejan. Pero el dinero es simplemente una abstracción, un número, y si no ahí está el euro en lugar de la peseta, el franco o el marco. En realidad, la vida es una burbuja que nos estalla en las narices con toda seguridad un día cualquiera, aunque no hay prisa.

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Impostores, anónimos y aprovechados

Salinger es un escritor tan huidizo de los medios, que nadie ha podido entrevistarlo en 60 años. Es el autor de la novela El guardián entre el centeno, un libro que se ha convertido en mítico por razones que ningún crítico ha sabido explicar, porque no basta con su autor sea un tipo raro y casi anónimo, puesto que hay otros autores, como Thomas Pinchon, que tampoco se dejan ver por nadie y sus libros no son como objetos sagrados, aunque sean magníficas novelas, que lo son.
F071D331LH01[1].jpgUn escritor sueco ha querido sacar partido de la leyenda de esta novela americana de los años cincuenta y ha publicado una que titula 60 años después y que se publicita como una especie de secuela de la de Salinger. Un juez de Nueva York ha impedido su publicación en Estados Unidos tras la demanda interpuesta por Salinger, lo que nos viene a decir que si queremos saber de Salinger hay que provocarlo para vaya al juzgado, aunque mucho me temo que él no habrá comparecido personalmente.
Quién sabe si esta novela es buena, y hasta original, pero su autor, o su editora, han metido la pata al decir que es una segunda parte de El guardián entre el centeno. Lo mismo Salinger se cabrea y escribe él una verdadera segunda parte. Esto ya le pasó a Cervantes, cuando un tal Avellaneda publicó una segunda parte apócrifa de El Quijote, lo que espoleó a don Miguel a hacer la suya, la que conocemos hoy, Hay quien dice incluso que el tal Avellaneda no era otro que Lope de Vega, que le tenía tanta tirria a Cervantes que quiso ridiculizarlo escribiendo un libro suyo falso. Pero eso ya pertenece a la historia turbia de la literatura, que es casi toda.
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La foto e suna de las escasas imágenes que se tienen de Salinger, tomada sin su permiso y que yo he tomado a mi vez de «El periódico» de Cataluña.