Otra razón para dejar de fumar
Los fumadores han pasado a ser una secta perseguida, pero cuando les conviene tiran de los impuestos del tabaco. Hay una crítica generalizada y hasta institucional que siempre culpabiliza a los fumadores de muchos males de la sociedad, cuando hace unas décadas esa misma Tabacalera, que recaudaba impuestos para el Gobierno, hacía campañas para que los hombres fumasen, porque eran más dinámicos, y mostraba imágenes glamourosas de mujeres fumadoras muy atractivas, que fumaban cigarrillos emboquillados y miraban con los párpados caídos en medio de una cortina de humo.
Nos vendieron a fumadores míticos, desde Bogart y Clint Eastwood a Marlenne Dietrich y una Jane Fonda setentera que fumaba con el cigarrillo al aire mientras se agarraba el codo con la otra mano. Y ahora aparecen cifras en las que las enfermedades derivadas del tabaco cuestan al erario público mucho dinero, pero no dicen cuánto recaudan con el tabaco. Ahora, en Canarias, los fumadores van a sufragar parte del paro, y esta incongruencia hace que uno crea cada vez menos en los políticos.
Una cosa dejo clara: el tabaco es nocivo, y los fumadores debieran dejar de fumar, por su salud y por ver la cara de los recaudadores cuando deje de entrarles el dineral impositivo del tabaco. Otra razón para dejar de fumar.
En todos los noticiarios de ayer resaltaban el 70 aniversario de la invasión de Polonia por parte de las tropas alemanas, y se considera generalmente que fue el comienzo de la II Guerra Mundial. Pusieron espectaculares imágenes, filmadas sin duda por los equipos de cine del III Reich, resaltando la potencia brutal del fuego alemán en su famosa Blitzkrieg (guerra relámpago). Tal y como se suele presentar, el asunto es bien sencillo: Hitler era un tipo malo-malísimo que por su cuenta y riesgo sumió al planeta en un baño de sangre, con la complicidad de Japón e Italia (el eje del mal de entonces), y a los pobrecitos aliados no les quedó otro remedio que defenderse.
La invasión de Polonia del 1 de septiembre de 1939 no fue el primer acto de guerra, pues antes Hitler anexionó Austria, se hizo con Checoeslovaquia y se plantó en los Sudetes. Nadie movió un dedo para detenerlo, y cuando Polonia fue invadida tampoco las potencias occidentales intervinieron en su ayuda. Para colmo, el 17 de septiembre Rusia entró en Polonia por el Este, y Estados Unidos mantuvo su embajador en Berlín hasta diciembre de 1941 (dos años), y sólo entró en la guerra después del ataque japonés a Pearl Harbour, cuando Alemania declaró la guerra a Estados Unidos, que ya tiene bemoles la cosa.