Adelgazar las administraciones
Cuando se habla de adelgazar las administraciones públicas para generar menos gasto en plena crisis, siempre se piensa en suprimir personal, con lo que se genera paro, aunque tal vez el beneficio general sea mayor porque ese dinero crea empleo por otra parte. No lo sé.
Sí estoy seguro es de que hay dos capítulos en los que se podría ahorrar mucho dinero. El primero es el de las comidas de cargos y ayudantes de hasta cuarto nivel a cuenta del presupuesto, que se prodigan diariamente y que casi siempre son con mesa y mantel de altura. Hay comidas imprescindibles o aconsejables -las menos- pero es que ya se ha convertido en una costumbre inútil que cuesta mucho dinero al año.

El segundo capítulo es el de los viajes. Hay algunos que son necesarios -también los menos-, pero con el desarrollo de las nuevas tecnologías gran parte de ellos se ahorrarían usando una simple videoconferencia, con lo que no hay que pagar viaje, hotel y dietas al cargo y su cohorte. Tanta entrevista protocolaria y tanta presencia aquí y allá pueden ser sustituidas por la presencia virtual, y de esa manera se amortizarían de paso los costosos equipos técnicos que se han instalado en muchos edificios públicos.
Lo siguiente es evocar a dos gloriosos mancos de nuestra literatura, a cual más admirable: Cervantes y Valle-Inclán. Y enseguida surge la lista de ilustres que alcanzaron la gloria con una discapacidad. Borges se fue quedando ciego, el Homero legendario dicen que tampoco veía, Galdós perdió la visión en los últimos años de su vida y dictaba. Músicos como Ray Charles o Stevie Wonder fueron o son ciegos, pero tienen oído. El colmo es Beethoven que se fue quedando sordo y dicen que, al final de su vida, cuando compuso la Novena Sinfonía -una obra maestra- ya estaba como una tapia.Pero los escritores mancos de otras épocas no usaban computadoras y con una mano se arreglaban. El ordenador es un gran avance pero una lata para los que tratamos de escribir en un teclado con una sola mano. Por eso he vuelto momentáneamente al bolígrafo para escrituras largas.