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Habla multiusos

zz-siglas.JPGLa comunicación verbal es un bebedero de patos. Algo que impresiona es «heavy», no se es elegante sino que se tiene «swing», no se dice equipo de sonido sino MP3, no hay locas sino «Drag-queens», y los discos ya son meros pendrives.. Las deformaciones son todo un sistema lingüístico, a menudo con semántica multiusos: «una pasada» puede ser un cochazo, una borrachera, una ola hawaiana, un reloj con cafetera o un arzobispo haciendo «wind-surfing». Siglas hay para un diccionario: REA, CC.OO, IRPF, CC, ONU, IVA, STEC, OTAN, PROEXCA, TVE, PSOE, LPF, MINURSO, PP, ESO, UGT, UD, IGIC, LOE, PIL, REF, CC.BB, ABS, PH, RH, RAE, P.M., A.M., PERI, ULPGC… Hablar con normalidad está «out», y lo de las siglas es «una pasada» que suena muy «heavy». A veces para decifrarlas hay que acudir a la CIA, al FBI y a la PN. Te lo juro «forever» por Snoopy; «O.K., chaíto mi life». («¡Merde!, Víctor García de la Concha, Director de la RAE).

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El médico chino

zz-medico chino.JPGLa playa da para mucho, y las tardecitas cálidas de Gran Canaria inducen a la tertulia. Al final, mi amigo Clodoaldo y yo hemos llegado al acuerdo de que en Canarias no hay burguesía, y lo que se da por tal es un entramado de intereses económicos bien diferenciados, según hablemos de Gran Canaria o de Tenerife. La supuesta burguesía tinerfeña, politizada desde hace siglos, mira hacia el pueblo y se implica con él porque sabe que sin él no puede llegar a ninguna parte. La grancanaria, en cambio, hace la guerra por su cuenta porque da igual la tesitura económica general de los isleños, a los que tienen el dinero siempre les va bien, porque tienen una vida económica que no depende de los grancanarios. Así las cosas, los partidos políticos, reflejo siempre de los realmente poderosos que están en la trastienda, carecen de margen de maniobra. En resumidas cuentas, esto no lo arregla ni el médico chino, a no ser que fiche por la UD.

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Viajar en un libro

Pues sí que ha sido este un verano viajero. He viajado en el espacio y en el tiempo, estuve en París con Simone de Beauvoir, Sartre, Camus y toda la peña existencialista, me di una vuelta por el río Piura, allá por Perú, buscando al asesino de Palomino Molero con Vargas Llosa, deambulé con Alexis Ravelo bajos los duros días de la postguerra y regresé a la dura actualidad con Elmer Mendoza, que buscaba a un asesino que disparaba balas de plata, como las que se usan contra los licántropos.
z55555.JPGViajar es muy instructivo, y si te montas en un libro el asunto es fascinante, porque no hay volcán islandés que desvíe tus vuelos ni controlador aéreo que los retrase. Puedes ir a la América colonial, a la Rusia de los zares o al hiperespacio ese de que tanto hablan Asimov y Sagan. Así que, si quieres viajar, subirse a un libro es lo más indicado, porque también es un cruce de culturas, puedes saber qué comen los cabileños del norte de África o cuáles son las costumbres de los campesinos japoneses, y eso sin necesidad de tanto ajetreo, jet-lag y cansancio acumulado. Tiene la ventaja para los amigos que no tienen que aguantarse la paliza de las fotos de cuando estuve en el Templo del Sol, en la Isla de Pascua o en un abigarrada playa del Mediterráneo. Soñar con la isla griega de Santorini es magnífico, viajar hasta allí es una paliza de aviones, ferrys, calor e incomodidad, porque una cosa es ver una postal y otra aguantar la canícula.
No, no, yo no estoy en contra de los viajes, sino muy a favor de los libros.