La mujer
Está muy bien que a veces las mujeres sean objeto de deseo, porque eso va con la naturaleza. Igual que los hombres, porque si no existieran Megan Fox, Leonardo Di Caprio y otros humanos por el estilo esta vida sería mucho más ingrata de lo que ya es. Pero la mujer es ante todo un ser humano, con los mismos derechos que los hombres, que en muchos países figuran ya en el papel, pero que aún falta mucho para que la letra se equipare a la realidad. En otros lugares, ni siquiera están escritos esos derechos, y la mujer vive en una constante humillación.
En las últimas décadas se ha avanzado mucho en Occidente, pero de un tiempo a esta parte empieza a reaparecer lo de siempre, de manera muy sutil. Y quienes quiere provocar este retroceso lo hacen así porque saben que suelen tener menos efecto los grandes temporales que la continua llovizna. Luego vienen los debates supuestamente culturales, como el del uso del burka. Pero la cultura y la tradición no siempre son elementos positivos. Hay que luchar contra costumbres dañinas porque todavía se lanzan demasiadas cabras desde los campañarios. De algo tienen que servir eventos como la Conferencia de Beiging sobre la igualdad social de la mujer. Como los niños, las mujeres son las primeras víctimas de la violencia, el abuso, el paro, la pobreza, de la injusticia en suma. Habría que empezar por cerrar algunas cadenas de televisión… Ya, ya, la libertad de expresión, pero es que la usan para perpetuar el machismo.