«La mirada de Dios» de Maragall
No ha sido la sonrisa de Julia Roberts, ni el paseo enigmático de John Malckovich, ni el cambio de alfombra roja por negra lo que más me ha impresionado de lo que he visto en los medios sobre el Festival de Cine de San sebastián. Ha sido la mirada perdida de Pascual Maragall, de quien se ha hecho un documental que se ha proyectado en el festival. Padece Alzheimer, y contarnos el día a día del proceso contribuye a la sensibilización de la sociedad contra un mal que peor que la muerte, porque significa la pérdida de identidad.
Cuando el Alzheimer está muy avanzado, los enfermos miran al vacío, de una forma tan aterradora que parece que lo adivinan todo, que lo saben todo. Quién sabe si será así, por eso la llaman «La mirada de Dios», y es un contrasentido porque esa mirada indica justamente lo contrario: que no se están percatando de la realidad inmediata. He leído que en Canarias el índice de Alzheimer es mayor que la media española, y eso es tremendo, porque, además del drama del enfermo, está la familia. Un hogar donde se da esta circunstancia cambia por completo, y al ver escenas del documental de Maragall se ve la diferencia en afrontar el problema cuando hay medios económicos, porque cuando estos son limitados o no existen significa el desmantelamiento de la convivencia. Hasta para morir con dignidad hace falta dinero.
Creo que el fútbol está sobredimensionado, y en eso tienen mucha incidencia los medios de comunicación, porque ya es norma que los telediarios abran con una noticia futbolística que no tiene más alcance que un resultado más de un partido.
Ha muerto José Antonio Labordeta, ese maño tan simpático que hizo de la sencillez un arte. Todos cantamos alguna vez a coro su Canto a la libertad, que fue uno de los himnos de un tiempo que ya está haciendo cuentas. Hubo muchos himnos en las voces de muchos, desde Jarcha a Taburiente, con raíces populares una veces y otras menos, pero siempre con el futuro como estandarte, porque los cantautores y cantautoras de entonces ponían voz a nuestros deseos. Miguel Ríos se retira, Lluis Llach lo hizo hace unos años, Paco Ibáñez, Gullermina Motta, Raymond, Javier Krahe, Luis Pastor, Rosa León, Aute y otros tanto apenas aparecen. Queda Serrat en todo su esplendor, pero ya está también de vuelta.