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Las cosas de la Real Academia

La Real Academia Española y las otras 22 academias hispanoamericanas han acordado una reforma de la ortografía. Siempre ha habido detalles que suelen provenir de palabras extranjeras, y se pone orden como cambiar la «q» por la «k» al final de Irak, siguiendo la tendencia clásica de la Academia de españolizar los extranjerismos (cuando yo estudiaba se decía barbarismos). Creo que, como el doblaje en las películas, somos los que menos respetamos los nombres extranjeros, y así, en cualquier lengua, menos en español, Londres es London, Milán es Milano y Marsella es Marseille, como sus nombres originales en inglés, italiano o francés. Pero aquí no, aquí hay que españolizarlo todo, mientras vemos que en cualquier otra lengua nuestras ciudades se siguen escribiendo igual que aquí y cuando hablan tratan de nombrarlas como nosotros.
zescritura[1].jpgLo que sí me parece un gran acierto es que quiten la tilde a la palabra «guión», porque contraviene las reglas de acentuación, que en mis muchos años de enseñanza ha sido un martirio porque hubo alumnos que, siguiendo las estrictas reglas de la gramática, no la acentuaban, y yo me veía en la tesitura de si contársela como falta. No sé qué habrá dicho la Academia sobre la palabra «jesuita», que al pronunciarse como polisílaba se sobreentiende que hay una tilde en la «i» para romper el dipongo. Pero no, nunca ha llevado tilde, y eso no lo entiendo y por lo tanto tampoco he podido razonárselo a mis alumnos.
Está bien que poco a poco se vaya acoplando la excepción con la regla, porque hay excepciones que seguramente tienen procedencia popular y así se ha aceptado, pero que son un calvario para el docente que quiere enseñar a escribir correctamente, porque los niños se rigen por una lógica inamovible, y si les das una regla resulta luego muy complicado decir que esta o aquella palabra se la salta. Y es que la ortografía funciona en la mente de forma automática, por repetición de la memoria, y así seguimos viendo cómo personas que estudiaron antes de la reforma ortográfica de 1971 siguen poniendo tilde a monosílabos que ya no la llevan (dio, vi) pero que sí la levaban cuando ellos estudiaron. Esto quiere decir que durante los próximos cuarenta años seguiremos viendo muchas veces la palabra guión con tilde (hasta a mí se me ha escapado ahora).

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¿Se nos echa encima el Tea Party?

Un trabajador jubilado baqueteado en las luchas sindicales me comentaba hace unos días que nunca podría entender por qué un obrero vota a la derecha, y mucho menos a la ultraderecha. Pero es así, porque la inmensa mayoría de los votantes son personas trabajadoras, ya que el dinero y el poder es de unos pocos. Si a la derecha le votaran sólo los ricos y poderosos sería una fuerza testimonial en cualquier parlamento.
zzzDSCN2984.JPGY esto ha vuelto a suceder en Estados Unidos. Muchos pobres, inmigrantes, mujeres, hispanos y negros han tenido que votar al Tea Party para que hayan cosechado tal éxito electoral, porque ellos por sí solos son cuatro gatos. Los cuatro que con el voto del trabajador quieren desmantelar el Estado de Bienestar en esta Europa nuestra. Incomprensible que alguien le dé al otro la soga con que lo han de ahorcar. Pero sucede una y otra vez, en Gran Bretaña con Cameron, en Francia con Sarkozy, y ahora en plan aún más reaccionario en Estados Unidos. Ya sucedió -y este es un caso muy extremo- en las históricas elecciones alemanas de 1933 que llevaron a Hitler al poder. Y me pregunto quiénes serán los que darán la cara del Tea Party español, porque les aseguro que va a aparecer antes de las elecciones generales de 2012. ¿Mario Conde?¿Esperanza Aguirre? ¿Un testaferro de los medios de comunicación afines? ¿El mismísimo Aznar montado en un caballo blanco?

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Perplejo e indignado

zz2442-1[2].JPGA la manifestaciones del ministro de Asusntos Exteriores de Marruecos ayer en Madrid es que no sé que contestar, porque se me atropellan las razones y las palabras después de 35 años de conflicto en el Sahara Occidental. Parece una parodia de toda una política de ocupación y violación de los Derechos Humanos por activa y por pasiva. Si es enorme la indignación que me produce que el Gobierno de Marruecos mate al mensajero echando las culpas de su desmanes a la prensa española, mi perplejidad alcanza cotas estratosféricas al ver la cara de embeleso con que los mira Trinidad Jiménez en la foto publicada ayer por este medio. No debería extrañarme, esa es la política complaciente de todos –insisto, todos– los gobiernos de España desde 1975.