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La gata de Teresa Iturriaga

iturriaga.JPGEn una especie de prólogo a su libro Gata en tránsito, Teresa Iturriaga dice que nadie sabe qué es la poesía. No es cierto, la poesía es una forma de comunicación (desisto de la llamada poesía del conocimiento) que trata de explicar lo inexplicable, o como decía el payador argentino, la sombra de un pájaro en el río. Dice Teresa que «No es fácil/ seguir el protocolo del alma»; no lo es, porque eso que llamamos alma pretende ser la viga de las ilusiones, los proyectos y hasta las renuncias. Pero está el destino, lo inevitable, que funciona como un reloj suizo de la destrucción desde las tragedias de Sófocles a la muerte anunciada del personaje de García Márquez. Y es que somo eso, personajes de Sófocles, o si quieren de García Márquez, pues Santiago Nasar es un Edipo con guayabera. A pesar de esa proclividad a lo inevitable, ese determinismo que casi no nos deja elegir (algunos dicen que sin casi), se impone el pensamiento ético seguido de actos consecuentes. Y eso es lo que se destila en el magnífico poemario Gata en tránsito, donde la poeta insiste en lo esencial: «Me niego al socorrido túnel del todo vale.» Porque finalmente, como Teresa, todos somos animales en tránsito hacia no sé dónde. De momento (habrá que preguntar a Sófocles y a García Márquez).

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Fechas muy llamativas

Días pasados se me recordaba en los comentarios de est blog que el 12 de abril de1961, hace hoy cincuenta años, Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en salir al espacio exterior metido en la nave espacial soviética Vostok I. Hay fechas en las que el destino se empeña en señalar hechos de toda índole, yuri-gagarin-in-space[1].jpgbuenos y malos, y esta de hoy es una de ellas, en la que se dieron hechos tan dispares como las elecciones municipales españolas de 1931 que desembocaron en la proclamación de la II República dos días después, el estreno de El amor brujo de Manuel de Falla, la invasión por parte de Gran Bretaña de las islas Malvinas para combatir a las fuerzas argentinas y una docena de batallas importantes que cambiaron el rumbo de la I Guerra Mundial. Si tomamos varios días, entre el 11 y el 15 de marzo ha habido desgracias terribles, desde el hundimiento del Titanic a los atentados islamistas de Madrid. Pasa lo mismo con la segunda semana de octubre, en la que tiene especial significado el 11 de septiembre, con hechos tan terribles como el golpe de estado de Pinochet o el ataque a las Torres Gemelas, y otros más localizados, pero que curiosamente tienden a concentrarse en pocos días y a veces en uno solo. Será que el Destino trabaja sólo a ratos.

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El mundo se ha vuelto loco

Cuando dicen que la realidad es surrealista no tienen razón, porque el surrealismo es el automatismo por sí mismo, mientras que la realidad responde a proyectos racionales que, eso sí, a menudo son tan disparatados que dejan corta a cualquier ficción. Acabo de leer que en Cádiz han condenado a unos secuestradores de un pequeño empresario, y el cabecilla declaró ante el juez que lo que pensaban hacer con el rescate era contratar a una bandapocerro.JPG profesional especializada para secuestrar nada menos que al «Pocero», y entonces hacerse con un rescate millonario. Ante esta alucinante información, que parece una parodia sacada de la película de Woody Allen Toma el dinero y corre, me espanta que yo no supiera que hubiese bandas «profesionales» especializadas en cualquier tipo de delito, porque las profesiones son legales, y cometer delitos no puede ser nunca una profesión; solo faltaría que estas bandas tuvieran CIF en Hacienda y pagasen a la Seguridad Social las cuotas de los forajidos que trabajan en su «empresa». Me asombra también el hilo de la planificación racional del asunto; primero hacen un secuestro pequeño para capitalizarse, y luego dan el gran golpe, como el que empieza cogiendo bajos de faldas y pantalones y acaba con un imperio textil; es trabajar desde abajo, algo que causa risa si no hubiera de por medio actos criminales. Antes, cuando se buscaban historias truculentas, exageradas o imposibles, se leía a Bukovski, a Lowecraft o incluso a Borges o Bioy Casares. Ahora basta con leer la prensa, este mundo se ha vuelto loco.