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Honra, naves y la madre que los parió

A golpe de zapping y de Internet, no me ha quedado más remedio que enterarme del partido Barça-Madrid. Más de los mismo. Después de la vergüenza ajena pasada en los cuatro partidos de la primavera, solo cabe repetir lo dicho, con indignación y decepción. Yo creía que habrían reflexionado sobre el bochornoso espectáculo de entonces, pero ellos al contrario, remachan el clavo con otro de mayor envergadura. Y ahora resulta que los niños quieren ser futbolistas, menudo ejemplo de deportividad que les están dando estos millonarios en calzoncillos, y también algunos dirigentes de pantalón largo, sin dejar atrás a periodistas afines a ambos equipos que no son capaces de ver lo evidente, o si lo ven lo ocultan. ¿De quién es la culpa? ¿De la soberbia culé disfrazada de modestia? ¿De las actitudes chulescas de Mourinho que ha logrado abducir a jugadores que antes eran comedidos y dicen ahora exactamente lo mismo que el portugués? Entre todos la mataron y ella sola se murió.
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(Según Guardiola, así pueden ser los próximos partidos entre el Barça y el Real Madrid)


En un país en el que millones de personas están pasándolo muy mal, esta juerga de millones es un sinsentido, un insulto, y encima sin modales. Impresentable. ¿Que quién ganó? Nadie, perdieron los dos, porque encima, con esa superioridad a golpe de talonario están condenando el campeonato. Si yo fuese Vicente del Bosque, en la próxima convocatoria de la selección española no llamaba a ningún jugador del Madrid o del Barça, aunque se pierda. Si esto es deporte, hay que ser deportistas. A ver si así aprenden ellos lo que debieran enseñar. A lo mejor habría que volver a la idea clásica de que más vale honra sin naves que naves sin honra. Pero no será así, hay demasiados intereses: La Liga, la AFE, la Federación, las televisiones, los patrocinadores… Dinero, así que mejor si dejamos de llamarlo deporte.

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Si respira más 13 veces por minuto, lo multo

zxtelef.JPGLo que yo piense no tiene importancia, pero los hechos hablan por sí solos. Ahora todo se arregla con prohibir, establecer plazos amenazantes y poner al ciudadano contra la pared. Compre usted dos triángulos antes de tal fecha o le caerá una multa si no los lleva en el coche cuando lo pare la policía; no tenga más de no sé cuánto de alcohol en sangre o se le caerá el pelo si lo mandan soplar; haga usted esto antes de no sé cuando, se le prohibe hacer esto otro, cumpla aquel calendario… Y luego dicen que la gente anda demasiado tensa. El tabaco es malo, pero lo siguen vendiendo, y ahora nos enteramos que los peces grandes tienen mercurio, las hortalizas pueden matarnos y hasta para comerse una manzana (símbolo de lo sano) hay que pensárselo. Nos hacen bailar la yenka de 110-120 kilómetros por hora y nadie sabe por qué (ya sé que es lo del petróleo, pero pienso que se ha hecho política). Lo cierto es que los accidentes automovilísticos son cada vez más numerosos, con o sin triángulos, con o sin alcohol, y encima nos dicen que podemos dar positivo si hemos comido demasiada fruta azucarada. Prohibir, amenazar, intimidar, eso es lo que nos hacen todos los días a los ciudadanos, mientras vemos que siguen sueltos perros de razas feroces, nadie pone coto a las ondas de los móviles, nos matan en un laberinto de burocracia y siempre llegan tarde y mal las soluciones a nuestro problemas. Como se le ocurra respirar más de las 13 veces por minuto que marca la ley, le caerá un multazo. Si respira menos, le subirá la prima del seguro de la funeraria.

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Esto es Jauja…de momento

Nunca me han gustado los tremedismos y por ello siempre he tratado de evitar ese camino, porque pienso que el ser humano tiene capacidad y recursos para enderezar lo torcido. Andando el tiempo, veo que como teoría está bien, pero me he ido encontrando con una cantidad enorme de personas que no ven más allá de sus narices, y lo más grave es que a menudo ocupan cargos de responsabilidad, sea pública o privada, zrzz76tfgFoto0077.JPGpues no olvidemos que lo privado tiene casi siempre un destino público, y cuando suele decirse que lo público es sagrado también se debería aclarar que público es casi todo, porque un restaurante que sirve comida en mal estado, un médico que no hace bien su trabajo o un periódico que hace demagogia están fallando en lo que hacen, que es un servicio público. Y sin querer ser tremendista, veo que quienes tienen la responsabilidad, la capacidad y el poder están en otra dimensión, se olvidan de la fragilidad del planeta Tierra, acaparan riquezas sin necesitarlas y están llevando al mundo al caos y la destrucción. ¿Puede pararse? Claro que sí, pero -Saramago dixit- cuando se está en un hoyo lo primero que hay que hacer es no seguir cavando. Pero ellos siguen en lo mismo, su película, bien para mantener el poder o para alcanzarlo Y el poder es precisamente un instrumento para cambiar la sociedad, no para seguir la inercia que nos está aniquilando en todos los campos. No quiero ser apocalíptico, y precisamente por eso advierto que a esta velocidad nos las vamos a pegar. Todos, los que conducen también, aunque ellos piensen que su posición es inmutable. Ya he dicho muchas veces que la historia es caprichosa, y lo que no cambia en décadas puede cambiar en días.