Publicado el

¿Qué Europa?

El desinterés creciente por las elecciones europeas es directamente proporcional a la carajera mental de quienes manejan este cotarro. Para empezar, es hipócrita y hasta ofensivo decir a la gente lo importante que es estar en Europa si luego solo hablan de asuntos domésticos y encima con el rastrero sistema parvulario del «y tú más». Nadie contesta a preguntas fundamentales sobre cómo piensan construir esa Europa que tanto pregonan, que de momento solo sirve para ser inflexible en las normas que afectan a los ciudadanos y por lo que se ve no sirve cuando hay que atar cortos a los tiburones que nos devoran. Para colmo, sobrevuela estas elecciones el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que tampoco nadie se ha molestado en explicar, ni les pasa por la cabeza que, una vez explicado, pasen una consulta a los ciudadanos. La palabra «referéndum» les da grima. zzzzggFoto0922.JPGLes gusta más que se vaya a votar casi a ciegas y luego durante cuatro años ellos harán lo que mejor les parezca. Y, la verdad, entre el hatajo de incompetentes que pilotan algo tan complejo y los intereses personales y de clase de gran parte de ellos, es como darle una navaja barbera a un chimpancé. Unos dicen que el bipartidismo es lo peor, y para combatirlo crean dos docenas de opciones que no se sabe muy bien en qué se diferencian unas de otras. A veces me pregunto si muchas de estas fuerzas diversas no habrán sido creadas a propósito para que al final la dispersión y las matemáticas engorden el bipartidismo. En cuanto a lo del acuerdo comercial con Estados Unidos, que me lo expliquen, porque ya sin él los yanquis (y los confederados) lo controlan casi todo: se han cargado nuestra industria cinematográfica, nos tienen asfixiados a refrescos de cola, comemos alitas de pollo con su franquicia americana… ¿Quieren quitar aranceles o que se los quitemos? ¿Van a inudar nuestro mercados con productos transgénicos más baratos, con lo que acabarán con la poca capacidad productiva que nos queda? Se preguntarán el por qué de mi mosqueo; muy sencillo, porque a los prebostes del PP este acuerdo les parece bueno y se cierran en banda ante la posibilidad de que se consulte al pueblo. Y cuando esto sucede suele haber truco y no nos han dicho toda la verdad. Llámenme tiquis-miquis, pero gustaría saber qué es exactamente lo que vamos a votar, porque el voto es un compromiso, un contrato, y hay que mirar la letra pequeña, aunque ya sabemos qué hace esta gente con los compromisos.

Publicado el

No es nada personal, son negocios


-Buenos días, creo hablar en nombre de los 35 que estamos presentes si le digo que parece despejarse el horizonte.
-He hecho todo lo que me han pedido, he puesto dinero público en sus manos, les he propiciado una reforma laboral cojonuda y ya la devaluación interna es un hecho. Desde que estoy aquí son ustedes un 67% más ricos; supongo que estarán satisfechos.
-Hasta cierto punto, puede hacerse más todavía, hay nichos de recorte que se pueden forzar.
-Pero entonces, señores, podríamos ahogar aun más el dinamismo de la economía.
-¿No irá usted a creer ahora esas bravatas filomarxistas de la redistribución de la riqueza?
-Pues ya no sé cómo hacerlo.
-Hombre, ya que habla de reforma de la ley fiscal, toque usted los impuestos selectivamente.
-Gravar más a quienes más tienen, quieren ustedes decir.
-No, hombre, selectivamente quiere decir que a nosotros ni se le ocurra subirnos una décima, tenemos que estar capitalizados para seguir creciendo.
ZZzzzmomcloa.JPG-Y fluiría el crédito, y…
-No se me aparte del buen camino… Necesitamos liquidez para invertir en el extranjero, parece que usted últimamente está muy torpe.
-Lo que ustedes digan, señores, dejen el dossier con las indicaciones, yo se lo pasaré a mi gente para que proceda en consecuencia.
-Esa es la actitud, de lo contrario tendríamos que tomar decisiones… Entienda que no es nada personal…
-Por supuesto, son negocios.
-Correcto; siga usted así y lo tendremos en cuenta en el futuro inmediato y a más largo plazo.
-Gracias, señores, un placer servirles, buenos días.

Publicado el

La ignorancia y la violencia

Cuando habla el maestro Emilio Lledó, hay que escuchar; y ha dicho que la ignorancia cultivada genera violencia. Hay que resaltar que no dice ignorancia a secas, sino que pone el matiz de «cultivada», esto es, decretada y planificada, incidiendo en asuntos como la territorialidad, la posesión o la fuerza. La ignorancia es la ausencia de conocimientos y por consiguiente de valores sociales, pero si se la cultiva creando falsos valores y poniendo el acento en los más bajos instintos, se depierta el cerebro reptiliano que tenemos recubierto por el de los mamíferos y por una corteza que nos hace humanos. La ignorancia cultivada atraviesa todas las capas evolutivas y va al centro original, que no se distingue del de un animal salvaje. Precisamente la educación y la cultura lo que hacen es fortalecer esa capa humana para que sea capaz de dominar al reptil que llevamos dentro. Y vemos cómo se va fabricando la violencia metiendo conceptos de dominio, de poder, de fuerza y de exclusión, como los tigres que orinan para marcar su territorio. zzzodessa.JPGPor ello es tan dramático el paso atrás que se promueve desde las políticas claramente diseñadas para cultivar la ignorancia. Si a ello le añadimos valores artificiales como el de la pertenencia a una tribu a cualquier precio, ya tenemos la mecha de la violencia. El fútbol es un ejemplo claro, porque en sí mismo es un bello deporte y una emocionante competición pero hay que ser madridistas, culés, atléticos o lo que sea, de manera que la violencia llega a dominar la competición, como ocurre en Italia, donde los jugadores y las directivas tienen que negociar con las amenazantes y violentas peñas ultras para poder tomar decisiones. Si hablamos de violencia machista nos da escalofríos, porque desde los medios se siguen alentando valores reptilianos, en los que la posesión, la fuerza y el terror son los argumentos de esa ignorancia cultivada. Da miedo acudir a un partido de fútbol con mucha rivalidad como el derby canario del domino, o ver un telediaro en el que unos fanáticos incendian un edificio lleno de gente en Odessa porque se rigen por la pertenenecia a un grupo, o un criminal que acuchilla a su exesposa y a su nueva pareja porque, como los tigres, considera que han invadido «su» territorio. Escalofriante. Por eso estoy frontalmente en contra de las políticas educativas que se proponen, cultivadoras de la ignorancia, y de la permisividad para con algunos medios que explotan esos instintos, sea desde la política, el deporte o la prensa del corazón. Es una pena que sabios como Emilio Lledó no sean escuchados.