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¿As de picas o Candy Crush?

Hay una clase dirigente, económica y política, que secularmente han tenido la sartén por el mango: la fuerza para someter, el dinero para hacer más dinero y los poderes públicos a sus pies para darles justificación legal. Ya he dicho alguna vez que estado de Derecho no es lo mismo que estado de Justicia, porque el Derecho se basa en las leyes y estas pueden ser amoldadas a los intereses de los que más pueden. Por si fuera poco, ahora tienen en sus manos un nuevo instrumento: los medios de comunicación y la red, que a menudo le siguen el juego pensando que hacen lo contrario.
imagen humoo.JPGA veces, a algo que parece un leve error de imagen o una infracción pasajera se le puede dar la vuelta, usándolo como cortina humo para ocultar lo verdaderamente sustancial. Cada vez que surge una metedura de pata que puede resultar hasta graciosa y que enciende informativos, debates y redes sociales, me pregunto si estarán aprovechando el ruido para otra cosa, o incluso pienso que pudiera ser que esa «gracieta» se hace adrede porque hay que distraer la atención de lo importante, como los magos con el as de picas que luego aparece en nuestro bolsillo y no sabemos cómo ha llegado hasta allí. ¿No serán algunas boutades racistas, machistas o clasistas un celaje para que miremos solo para ese punto que al final se diluye como una pompa de jabón? Esto se hace con los adversarios y si es necesario con los propios, porque, sabiendo cómo funciona la red y las facilidades tecnológicas que existen, ¿podemos estar seguros de que el diputado Revilla ignoraba que iban a fotografiarlo hojeando (y ojeando) una revista de desnudos, o que Celia Villalobos no sabía que, con toda seguridad, iban a pillarla jugando al Candy Crush?

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Jinetes en el cielo

Parece como si todas las fuerzas cósmicas que aconseja convocar Paulo Coelho se hubieran unido para que España se descacharre definitivamente, sin posibilidad de otra solución que fundirla y empezarla de nuevo. Cansa la impunidad de una corrupción cada día, el abuso de que robar una gallina para comer te lleve a la cárcel y sigan paseando por la calle los ladrones de guante blanco, que el presidente del gobierno trate inútilmente de hacernos luz de gas y utilice en el Parlamento unos modales y un lenguaje lamentables, o que ya no sepamos qué hacer con la libertad de expresión cuando hablamos de determinada televisión. Unos piden la hoguera y otros invocan a Voltaire, y la verdad es que chirría mezclar a Voltaire con un reality.
imagenjinetes.JPGEl embrutecimiento general es evidente, y las culpas recaen -según quien sentencie- en el sistema educativo, en los funcionarios, en la política de tercera que se practica, en la televisión, en el uso perverso de Internet… El racismo, la xenofobia y el machismo son cada vez más visibles, y ya no se esconden, porque nadie con responsabilidad ejerce sus funciones. Independientemente de que un futbolista sea culpable o inocente de haber maltratado a su expareja (ya se verá en los juzgados), que una grada del campo del Betis insulte a coro a la mujer y justifique de esta manera la violencia machista tendría que hacer actuar a los dirigentes futbolísticos y en última instancia a quien corresponda. Pero en eso, como en todo, se escurre el bulto, porque vamos camino de la cerrazón y la oscuridad, una gran paradoja en la época de la comunicación instantánea. Hemos llegado a una situación tan medieval, que la existencia de Dios se certifica en el BOE. Tal vez hayamos llegados a los años de tribulación y ya cabalguen por el cielo los jinetes anunciados en el Libro de las Revelaciones (este no es de Paulo Coelho, es El Apocalipsis dicho en pose erudita).

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El despertador

imagendesprt.JPGCuando veo esas torres de marfil de los grandes negocios, aplico la regla del dos más dos y no me salen las cuentas. Pienso que de eso entiendo poco y que si esos grandes cerebros se meten en semejantes líos es porque saben lo que hacen. Cuando en el 92 se gastaron en Sevilla el oro y el moro haciendo hoteles lujosísimos yo pensaba que en los seis meses que iba a durar la Expo no amortizarían la inversión aunque estuviesen ocupados al cien por cien y cobraran carísimo. Al cabo de un año, la mayor parte de estos centros del lujo estaban en la ruina, y empecé a creer un poco más en mis cuentas. Luego, cuando las televisiones y las plataformas digitales provocaron el baile de los millones del fútbol y los equipos se enterraron hasta las cejas, tampoco me salieron las cuentas porque se trabajaba con un dinero en hipótesis. A muchos ahora la chaqueta no les llega al cuerpo. Yo creo que aquí llevamos demasiado tiempo soñando quimeras, y cuando suene el despertador el leñazo va a ser de los que hacen época.