El miedo
El miedo es connatural al ser humano, y por lo tanto es el causante de muchas de nuestras actitudes y acciones.
Tener miedo no es malo por definición, porque ese miedo nos hace ser cuidadosos, como indica la palabra meticuloso, que proviene del latinajo metus (miedo). Sin embargo, cuando actuamos influidos por el miedo las consecuencias pueden ser tremendas. Nada hay más peligroso que un jefe con miedo, porque es inseguro y habitualmente injusto. Cuando el miedo se enseñorea de los dirigentes políticos los resultados siempre son desatrosos. No se trata de ser temerarios o imprudentes, sino de tener firmeza, y en esto creo que los actuales dirigente europeos están haciendo el cenizo, y pagaremos -ya las estamos pagando- las consecuencias.
Como consejo, me remito a la sentencia popular de un payador pampeano:
«…Y ha de saber el mortal
con ocasión de un enredo
no tenerle miedo al miedo
que más miedo le va a dar…»
