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El Mesías Brown

gb.jpgHe leído por ahí que el escocés Gordon Brown, Primer Ministro británico, le está enmendando la plana a otro escocés, Adam Smith, doscientos años después de que este pusiera las bases teóricas del capitalismo. En medio quedan tipos como Keynes, y no podemos olvidar a Marx y Engels, que, como todos los demás, trataron de explicar, entender y extender su concepción de las relaciones económicas de la sociedad después de la Revolución Francesa.
Yo no sé si Gordon Brown puede tener autoridad académica para igualarse a los mencionados, pero sí que tiene algo que aquellos no tenían: poder. Aunque el poder en estos casos es relativo, porque depende de cómo se tomen sus medidas los grandes tiburones. Tampoco creo que el intervencionismo de urgencia que se está practicando en estos momentos sea la receta opuesta al liberalismo galopante, porque me suena más a «échame una mano que esto se hunde, a ver si reflotamos».
Cuanto más nos alejemos a la economía primitiva de trueque, mayor peligro hay de estafas como la que ahora nos atenaza, pero sí que tendríamos que volver a un equilibrio entre el valor real de las cosas y las quimeras financieras que se montan y que finalmente son humo. Lo que sí está claro es que a pocos políticos les ha venido tan bien la crisis como a Brown, estaba muerto y no sólo ha resucitado sino que va camino de convertirse en un mesías.

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Salvajes

tigre.jpgLas matanzas que desgraciadamente menudean en el Tercer Mundo se nos presentan como una cuestión tribal, salvajes iletrados contra fanáticos irracionales y viceversa; y encima son negros, hindúes, afganos, pakistaníes: diferentes. Es casi normal considerar que estas supuestas razas de tercera y de cultura inferior armen de cuando en cuando una masacre sin lógica posible.
Y todo eso es mentira, porque ninguna raza es superior a otra, ni, por supuesto, una cultura milenaria es inferior sólo porque no sigue los dictados de la vieja y taimada cultura con raíz europea. Es más, los culpables últimos en los desastres del Tercer Mundo hay que buscarlos en el mundo desarrollado, que suma así a su larga cadena de despropósitos coloniales una masacre detrás de otra. Cuando la sangre corre en Occidente siempre es por razones económicas; si es en el Tercer Mundo es que son unos salvajes.
Y no es cuestión de salvajismo, porque las fieras son salvajes y jamás atacan si no es para comer o en legítima defensa. Curiosamente, las ciudades del mundo desarrollado son hoy más peligrosas que una junga llena de tigres de Bengala. Claro, dirán los de siempre, la inmigración… Si es que no tenemos remedio.

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El respeto

Yin_yang.jpgSobre la religión -cualquier religión- se ha dicho de todo, desde que es una fuente de valores eternos a que es el opio del pueblo. Como en tantas otras cosas, los maximalismos conducen siempre a callejones sin salida, y tan fanático es el que se juramenta religiosamente más allá de los límites de la cordura como el que se atrinchera en la racionalidad inocua que sólo admite lo que cabe en la ciencia conocida.
Desde el fanatismo que ha conducido a cruzadas, guerras santas, odios seculares y creencias unívocas, hasta la coexistencia de diversos credos, ha habido y hay de todo. Es indudable que uno se alista en lo segundo, y ha renunciado hace mucho tiempo a debatir algo tan íntimo, tan personal, como las propias creencias, que incluso tienen matices individuales dentro de un mismo credo genérico.
Por eso, cuando se habla de religión, hay que reclamar, ante y sobre todo, respeto. Y al mismo tiempo respeto para los no creyentes, porque todo ser humano tiene su manera de enfrentarse a lo irracional.