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DIARIO DE CUARENTENA. Jornada 56: Acuarelas y perros. (09/05/2020).

 

Ayer se decidieron las zonas que pasan a la fase 1 de desconfinamiento. Como suele ocurrir en asuntos tan difusos, nunca llueve a gusto de todos, porque Madrid ha quedado fuera, y me temo una reacción en masa contra el gobierno. Poco importa que no cumpla los criterios sanitarios exigidos, porque por lo visto pesa más el factor económico, porque antes había dimitido la Consejera de Sanidad y la presidenta madrileña solicitó la fase 1 después de una reunión con empresarios, según sus propias palabras. Esto es una montaña rusa, y mientras por un lado se habla de nuevos rebrotes, he leído en prensa que los japoneses dicen haber conseguido un medicamento que es capaz de evitar el contagio y detener la infección. Ojalá esas noticias positivas cristalicen en realidades, porque el mundo necesita salir de esta locura.

Durante los días de encierro, hay personas que han conseguido dar rienda suelta a su vena artística. Ana Salgado es una de mis vecinas y amigas del otro lado de la calle; su nombre no debe serles ajeno por su vinculación con el arte y la apuesta por la naturaleza. Ha pintado una serie de acuarelas, algunas de las cuales me ha hecho llegar por medios tecnológicos. Aparte de su belleza, la curiosidad es que los colores se consiguen con productos propios de nuestra tierra, tintes naturales de cochinilla, tuno indio, azafrán, café y vino (los tres canarios), codeso, parrilla y otros elementos naturales que son capaces de generar el espléndido colorido que queda reflejado en sus pinturas.

Cuando ayer salió Sofía, lo hizo acompañada de toda su familia, a la que añadió el perro, que acompañó los aplausos con sus ladridos, y otro perro de madera en las manos. Uno de los canes se llama Toba, lo que no tengo claro es si ese nombre corresponde al de verdad o al de madera. Como tiene costumbre de que le mostremos cosas, para corresponder al perro tuvimos que presentarle un gato blanco de peluche, del que Sofía reclamó el nombre y la llamamos Luna, por lo que automáticamente se transformó en gata, pero Sofía seguía empeñada en que era un perro. Y si Sofía quiere que la gata se convierta en perro, hágase. No vamos a estar regateando ilusión a una niña que tanto no ayuda con su presencia. Buen día.

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DIARIO DE CUARENTENA. Jornada 55: La casa tigre. (08/05/2020).

 

Nunca me olvido de las personas que ya no están. Cada día se me estremece el alma por los fallecidos debido a la pandemia, y cuando usan los muertos como números estadísticos. Ya sé que de alguna manera hay que ir midiendo cada parámetro, pero aunque así sea da escalofríos pensar en esas miles de vidas segadas. También me da mucha rabia la ligereza con la que algunos tratan este asunto como si fuera un equilibrio entre vidas humanas y marcadores económicos. Las personas fallecidas merecen un enorme respeto, y también los familiares, que no han podido siquiera hacer una mínima despedida. Los muertos se cuentan, pero no son números, son personas.

Ya no sé qué pensar de la calle. Por una parte veo a muchos personas que salen a la hora estipulada a dar sus paseos, con mascarilla y guardando la distancia física. Luego veo que entre la mayoría de personas responsables, hay quienes se paran, hablan desde muy cerca y a veces sin mascarilla. La idea es que no hay que dar oportunidades al virus, y basta que alguien meta la pata para que esto no pare. Entiendo el riesgo que corren quienes tienen que trabajar y desplazarse de un lugar a otro, o estar por obligación en un recinto cerrado que atiende al público, pero lo que no entiendo es que se corran riesgos innecesarios, porque se está jugando con la salud de todos. Así que esa gente que piensa que todo es Jauja debería reflexionar y ser más solidaria.

Aunque ayer amaneció brumoso en la ciudad, la tarde quedó despejada y luminosa. Los vecinos salimos cada tarde a compartir ese espacio común entre dos calles. Los operarios de la pintura siguen trabajando y creo que pronto darán la pintada definitiva. Ahora mismo, el edificio parece la piel extendida de un animal con manchas, con rayas aquí y allá, acaso un tigre, y va a recuperar el esplendor que siempre tuvo la casa. Sofía pidió que mi compañera le enseñara un muñeco que, de lejos, tiene un aire a Diego, de tal manera que lo ha rebautizado con el nombre de su hermano. Ella no se queda atrás y nos ha enseñado una muñeca que llama Eva, seguramente porque se olvidó de la ropa. Siempre hay algo nuevo, la inocencia es creativa. Buen viernes.

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DIARIO DE CUARENTENA. Jornada 54: Sopladeras. (07/05/2020).

Lo futbolistas profesionales serán testeados, como medida preventiva, antes de pasar a los entrenamientos. Esta noticia no sería sorprendente si fuese la norma general entre la ciudadanía que tiene que incorporarse al trabajo, especialmente quienes tienen que tratar con el público, y sobre todo al personal sanitario que se enfrenta cada minuto con el peligro de contagio. Desde que empezó la pandemia, se ha proclamado lo importantes que son profesiones como las sanitarias, y otras que muchas veces tienen una consideración social (y económica) que generalmente las hace invisibles, aunque para la sociedad sea imposible vivir sin su trabajo. Se ha dicho que ya los héroes no son los futbolistas multimillonarios, sino las personas que nos hacen posible la vida, y ahora resulta que para ellos sí que hay las pruebas que se dilatan o se niegan a los sanitarios. Y, claro, sorprende que haya estas distintas varas de medir.

Por otra parte, ayer se aprobó una nueva prórroga del Estado de Alarma, y todos esperamos que en adelante haya una mejor comunicación entre las distintas administraciones, y que en estas dos semanas se generen ideas para combinar el desconfinamiento con la coordinación de todos los niveles que van desde el gobierno central a los ayuntamientos, que son los que están más cerca del día a día de la aplicación de un plan muy complejo. Juristas hay para ello. Ojalá cambien las actitudes entre los partidos políticos porque me parece suicida jugar a politiquerías con algo tan grave. Y vuelvo a insistir en que hay que ser responsables con las medidas preventivas cuando salgan a la calle. Por favor, un poco de sentido común y pensemos no solo en nosotros.

De paso hacia la farmacia, conseguí la última bolsita de sopladeras que le quedaban a un estanco del barrio. Queríamos dar una alegría a los niños y armamos un ramillete. Pusimos los nombres de Sofía y Diego en sendos globos, pero como había más, escribimos los nombres de sus padres y de las demás vecinas con las que hablamos cada tarde. El viento se confabulaba con la fragilidad (o la vejez) de la goma, y algunas se rompieron, pero mereció la pena por la risa de Sofía y los gritos de Diego, que entendieron perfectamente el mensaje. A veces los gestos comunican más que las palabras. Buen día.