La misa y la guerra
El pueblo, que pasa por ser muy sabio, solía decir que «en tiempos de guerra no se oye misa», dando a entender que cuando hay una situación complicada lo que urge es concentrar todo el esfuerzo en salir de ella. Eso parece lógico, pero en medio de esta crisis brutal, algunos -muchos- han cambiado la frase por la de «a río revuelto, ganancia de pescadores». Por mucho que hablen y digan, todo está como en suspenso en espera de las elecciones del día 20, y los movimientos que se hacen en la UE obedecen a los intereses de Alemania y un poquito de Francia. Merkel se comporta como una madre autoritaria, y se olvida de que si Alemania tiene más fuerza es porque vende sus productos en los países que tanto alecciona. Ya dije hace casi dos décadas, al poco tiempo de la reunificación alemana que Europa capial Berlín, y se me tiraron al cuello. Los norteamericanos tampoco son flojos, y allí lo que manda es el negocio a cualquier precio. Ahora quieren reabrir los yacimientos de uranio que hay en la zona del Gran Cañon. Si es o no zona medioambiental protegida, parque natural o reserva de biosfera les importa un carajo cuando el precio del uranio está por la nubes. Siempre es lo mismo, pan para hoy y hambre para mañana, y el gran empresariado, que es igual en todas partes, aprovecha el ambiente de crisis para ajustar costes con los despidos, aunque siga teniendo el mismo trabajo. Esa es una de las cosas que no se entienden en el sector turístico canario, dicen que estamos repletos de visitantes y sin embargo el paro sigue creciendo en el sector. Que me lo expliquen, porque si todos tenemos que apretarnos el cinturón no sé qué letra de la palabra «todos» no entienden.
En vísperas del V Centenario del Descubrimiento de América, el Gobierno español -entonces presidido por Felipe González- trató de relanzar la vieja entelequia de Iberoamérica. La verdad es, veinte años después, hay que decir que ha funcionado como se esperaba, es decir, mal, o incluso podríamos afirmar que no ha funcionado. Las cosas no pueden ser forzadas, y a la retórica de la Hispanidad desde la idea imperial se pasó a una nueva retórica que albergaba la esperanza de que España sirviera de puente con la UE. Pero Bruselas se las tiene directamente con Iberoamérica, y en realidad ahora mismo el único país que le interesa es Brasil, porque puede comprar deuda y porque es un estado emergente que es mejor tener de su lado. ¿Por qué si no hay con dos años de diferencia unos Mundiales y unos Juegos Olímpicos en Brasisl? Ni siquiera la muy mediática Cuba importa a los europeos, y es que esta Iberoamérica nieta de Colón no le interesa ya ni a los iberoamericanos. ¿Para qué van a mirar hacia España y Portugal? ¿Para que les ayuden? La prueba está en que este año han faltado la mitad de los dirigentes de los países que hablan español y portugués. Fue bonito mientras duró, aunque en el fondo han sido amores a la fuerza, donde España trataba de recuperar una sombra del pasado, quien sabe si soñando con una commonwealth ibérica. Pero a estas alturas, ni si quiera la verdadera Commonwealth es lo que era, así que España lo más sensato que puede hacer es trabajar las relaciones país por país, y reforzar su embajada en Brasilia.