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¿Quién es el Joker?

Siempre pensé que los malos de los cómics eran una fantasía imposible de tipos con la mente podrida que querían todo el poder, y siempre aparecían en lugares extraños, sórdidos, maquinando la manera de hacerse con el control de Gotham, Metrópolis o el planeta entero. El Joker, Lex Luthor y los malos de Dick Tracy daban a veces más risa que miedo, porque sus propósitos de ficción no parecían trasladables al mundo real, lo mismo que los de otros malos-malísimos de novela y película como Goldfinger y el Doctor No, de la saga del Agente 007.
zJoker-the-j.JPGViendo lo que está sucediendo en Europa, estos personajes empiezan a parecerme reales, porque sorprende ver que desde Alemania, con Francia como compinche, se estrangula cualquier posibilidad de reacción ante la crisis en la UE. Grecia supone el 2% de la economía europea, y realizar en aquel país una especie de Plan Marshall es calderilla para Bruselas. No lo hacen, y Alemania ya no tiene números positivos porque su gran potencia económica se basa en que su pujante industria produce mucho más de lo que consume, y entran divisas por la exportación. Pero, claro, si se paraliza la actividad en los países compradores, los alemanes tendrán que comerse sus excedentes de coches, lavadoras, televisores y demás productos industriales. Es un suicidio, y por eso extraña más el equistamiento fanático de Angela Merkel en unas políticas que son una soga al cuello que acabará ahorcando a la UE y con ella a la propia Alemania. Siempre me he burlado de los que creen en conspiraciones laberínticas, pero es que cada día me convenzo más de que lo que se hace no es por torpeza, sino que debe haber una consigna que viene de los Jokers de turno o de no sé donde. Es que si no es así no se entiende, porque no me creo que de repente todos los dirigentes políticos y económicos se haya vuelto tontos, que no se dan cuenta de lo que salta a la vista para cualquier ciudadano que sepa la cuatro reglas básicas de la aritmética. Es tan evidente que no hace falta ser Paul Krugman para entenderlo.

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Por San Valentín ya sabemos quién es el amo (*)

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PRIMERO: CUENTO

-Escucha con atención este cuento:
-Empieza, abuelo.
-Verás; se trata de un tipo que estaba dando la vara y molestando a quien tenía el control de la ciudad. El jefe de los amos del territorio decidió acabar con él de una vez por todas, y lo citó en un garaje con el anzuelo de que iban a llegar a un acuerdo. Acudieron sus hombres y fueron masacrados por dos pistoleros, pero el tío que daba la vara se retrasó porque había ido a cortarse el pelo y se salvó de milagro. Pero ya había quedado claro quién mandaba en la ciudad, y el rival quedó inutilizado a perpetuidad. Quien ordenó la masacre fue Al Capone para liquidar la competencia que le hacía Bugs Moran en Chicago, y sucedió el 14 de febrero de 1929; por eso se recuerda este episodio como La matanza del Día de San Valentín.
-Menos mal que lo has aclarado al final, abuelo, porque yo creía que me estabas contando lo de Baltasar Garzón, que dicen los medios que, para aplicar la sentencia del Supremo, será desposeído de su condición de juez el 14 de febrero de 2012.
-Lo que pasa es tú eres un mal pensado. No, hombre, esto era un cuento para que entendieras que en la historia hay hechos que tratan de imponer quién es el amo de verdad. Y a menudo lo consiguen.
-Por eso mismo, abuelo, por eso mismo.

***
SEGUNDO: DUDO, LUEGO EXISTO


zwwwwDSCN2774.JPGAlgunos expertos juristas, aun teniendo simpatía por Garzón, aseguran que intervenir las conversaciones privadas de los detenidos y sus abogados rompe las garantías de defensa y que sobre ello existe un vacío legal. Por lo tanto, en ese sentido, la sentencia se ajusta a Derecho porque es interpretable. Ahora bien, he oído en los medios que esta práctica se ha hecho muchas veces en asuntos de terrorismo y más recientemente en los casos de Marta del Castillo y de los niños desaparecidos en Córdoba. Parece ser que la razón de que no se ha acusado a ningún juez es que nadie lo denunció, como sucedió en el caso de Garzón. Pero si se sabía, es evidente que la misión del Ministerio Público es perseguir de oficio cualquier delito o irregularidad en la aplicación de las leyes. Entonces, con este asunto ocurre como cuando hay 30 coches aparcados en una calle sin señalizar claramente, pasa el guardia y multa a uno solo. Puede que, según la interpretación del agente, el coche multado haya violado la norma, pero da que pensar que los otros 29 no sean sancionados, cuando el guardia ve que están en la misma situación. Debe ser que un transeúnte le señaló al policía aquel coche. Si esto es así, tampoco se entiende por qué el Supremo no incluye en la sentencia una recomendación a los legisladores para que llenen ese vacío legal que dicen que existe (¿el Supremo crea jurisprudencia general para el futuro?) Y mientras tanto, ya saben, in dubio pro reo, ante la duda se exculpa al acusado. Digo yo.

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¡Hay que llamar a Supermán!

NOTA URGENTE:
Garzón ha sido condenado. Inhabilitado para los próximos once años
es un obstáculo menos y un aviso a navegantes. A ver cómo lo
explican los que hablan de la imagen de España en el exterior, que se
mesan los cabellos porque los pérfidos europeos no asumen que
España arrase en los deportes y tratan de montar una nueva leyenda
negra. No hace falta, con esta sentencia ya tenemos el cartel
carpetovetónico de siempre. Qué pena.

***

Zapatero era optimista-fundamentalista, pero Rajoy se pasa metiendo miedo, y creo que ni una cosa ni la otra. Al final, son solo palabras y ambos se retratan con los hechos. Hay tres opciones: la primera es que los profesionales de la política y los magnates de los negocios no se han enterado de lo que está pasando en España, lo que determinaría su ceguera; la segunda es que sí lo saben pero son incapaces de actuar, con lo cual serían unos ineptos; la tercera es que lo saben pero no actúan porque a ellos les va bien, y eso los convertiría en cómplices de los que han hecho y hacen malas prácticas en su beneficio llevando con ello a una sociedad al borde del colapso. Ciegos, ineptos o cómplices, lo cierto es que estamos en manos de personas que no están dando las respuestas adecuadas.Todo se resuelve recortando presupuestos públicos, y lo que nos venden es que si hay menos tributación tiene que haber necesariamente menos dinero público. Pero no atacan el problema de raíz, y de esa forma la espiral se va cerrando.
zzsupermmm.JPGEl Gobierno central pretende ahorrar 40.000 millones, que ocasionará una consecuencia de Perogrullo: habrá 40.000 millones menos circulando, con lo que muchos se quedarán sin empleo, e indirectamente bajará el consumo, cerrarán empresas y crecerá el paro por la otra orilla de la ecuación. Ese dinero se podría recaudar de un plumazo solo atacando el fraude fiscal, pero el grande, no el del ciudadano medio al que le envían cartas amenazadoras porque olvidó declarar cien euros que cobró por un trabajo extra. Me refiero al grande, cifrado en la misma cantidad que recortan (otros hablan del doble). Luego están las grandes empresas españolas y extranjeras con gran actividad aquí que por medio de empresas interpuestas en terceros países acaban tributando en paraísos fiscales (o sea, que no tributan); de esa manera, una empresa española que opera también fuera ha dejado de tributar 3.000 millones (de euros), y otra internacional líder en el mercado informático que opera en España una cifra parecida. Luego está la SICAV, depósito de grandes inversores que tributa al 1%, y ni PSOE ni PP osan siquiera mencionarla. Y así muchas. El BCE presta dinero a la banca al 1% y esta, en lugar de hacer circular el crédito lo invierte en deuda pública al 6%. Si hubiera racionalidad y justicia no habría crisis. Pero nadie hace nada, y los políticos lo despachan cerrando más el callejón. Si no temiera que me llamasen paranoico, diría que se trata de un plan diabólico perfectamente diseñado por Lex Luthor, Norman Osborn y el Joker para que volvamos a tiempos anteriores a la Revolución Francesa. No hace falta ser Keynes, Krugman o Nostradamus para advertir que vamos por el camino equivocado, y encima ahora amenazan con una nueva gran guerra en Oriente Medio. Está claro, hay que llamar a Supermán y sus amigos, que ahora andan por aquí en el Carnaval del Cómic, para que pongan orden.