Atención dispersa
Después del parón de la Semana Santa, el mundo mundial está pendiente de dos acontecimientos cruciales para la historia de la humanidad: El partido Real Madrid- Barça y ante el otro partido del siglo, el Barça-Arsenal. Los madridistas se concentran en uno, los culés en dos, y el martes los primeros serán todos ingleses, para evitar que el Barça juegue la final de la Champion en el Bernabéu.
Del partido del domingo, mejor ni hablar, porque se hablará por todas partes, y los políticos posiblemente hasta vayan a los palcos, después de haber estado una semana en blanco con la que está cayendo. No me imagino a Churchill de vacaciones mientras caen las bombas sobre Londres, y es que no entiendo cómo es posible que los políticos sigan con su calendario vacacional habitual cuando está en juego el futuro del país y de Europa. Ah, ya, el futuro del Barça en Europa, eso es lo que parece importante en todas partes.
Poco importa que Angela Merkel se esté bajando del tren de Europa, que Putin trate de hacer la pinza con Chávez y su soterrado apoyo a Irán, que no haya quien se aclare con lo de Irak y Afganistán, que no se mueva la economía, que… Todo eso es importante, pero es que el próximo fin de semana puede decidirse la liga en Chamartín y yo aún no tengo la entrada. ¡Ese es el problema!