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Inglaterra siempre ahí

Inglaterra -y digo bien porque no me refiero a todo el Reino Unido- ha sido un punto de referencia para la civilización occidental desde hace al menos cinco siglos. Gran parte de los avances ideológicos y tecnológicos han venido de allí, y hoy sigue siendo un espejo en el que mirarse, por mucho que nos pese a todos. Francia y Alemania, las otras dos grandes referencias, han aportado mucho, pero nunca con la fuerza inglesa. Y al decir aportar me refiero a bueno y malo, el caso es que Londres ha marcado el paso.
ael-parlamento-de-budapest[1].JPGLa Revolución Francesa y la Revolución Americana son hijas de la inglesa, que fue al comienzo del siglo XVIII, pues los revolucionarios franceses y americanos se formaron en Londres, y a Inglaterra le debemos algo tan importante como la prensa. En cuanto a democracia, Inglaterra le da diez vueltas a cualquiera -otra cosa es su política colonial, pues había dos varas de medir-. Hoy sigue siendo la única democracia del mundo en la que el ciudadano es más importante que el Estado. En eso, ni siquiera los franceses pueden comparársele, pues siempre los estados se blindan contra el ciudadano.
La prueba es que ahora la UE mira hacia lo que digan los técnicos y organismos ingleses sobre la nube de cenizas que recorre Europa. Londres tiene la última palabra, por algo será, y los demás asienten. Se ha querido imitar el modelo británico, única democracia ininterrumpida en trescientos años, sin una sola guerra civil, hasta el punto de que el Imperio Austro-Húngaro compró los planos desechados de un nuevo edificio del Parlamento Británico -siguen hoy con el viejo- y lo construyó en Buda-Pest, a orillas del Danubio (en la foto). Hoy es el edificio parlamentario más grande y suntuoso del mundo, pero está claro que una cosa es el edificio y otra muy distinta la práctica habitual de la democracia.

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Hasta Portugal nos da clases

aportuu.JPGEl empecinamiento político que se vive en España es tremendo, y eso ayuda acrear mala imagen económica. Nadie se fía de un gobierno que tiene plomo en las botas y de una oposición que grita escandalizada y que así agranda la desconfianza. En situaciones como estas es cuando hay que ser patriota, pero no de boquilla, sino de unidad ante un gran reto. Son estos los momentos en que los grandes líderes dan la talla, con gobiernos de unidad e incluso de concentración. Pero está claro que en España líderes de esos no tenemos, sino cabecillas que siguen peleado por su escaño cuando lo que está en juego es el interés general. Tampoco saben de eso, por mucho que lo digan, porque estas cosas se demuestran con hechos. Portugal trabaja como una sola fuerza política para salir de la crisis, y aquí seguimos haciendo chistes de los portugueses, y ahora mismo nos estás dando clase de historia y de patriotismo.

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La salud mental de Evo Morales

Los iluminados nunca han sido buenos gobernantes, porque acaban creyendo sus alucinaciones y llevan a la nación al desastre. Franco hablaba de un imperio y en un momento creyó tener la sartén por el mango cuando cuatro adulones le dijeron que conocían el modo de convertir el agua en petróleo. Hitler y su secuaz Himmler buscaron denodadamente objetos sagrados con fines esotéricos, desde la supuesta lanza de Longinos (la que dice la tradición que clavaron en el costado de Cristo) hasta el Arca de la Alianza, que vaya usted a saber dónde está, así como la mesa de Salomón, que hay quien dice que está en Toledo.
aevo.JPGAhora Evo Morales, que me llegó a caer simpático por sus suéters multicolores, dice que la cocacola da diarrea y que las homonas de los pollos de granja generan homosexualidad. Es decir, otro iluminado, y lo triste es que hay mucha gente que lo cree y lo sigue. Ya sólo falta que prohíba las líneas aéreas y organice vuelos ecológicos en cóndor. Siempre me han dado miedo los prepotentes que se creen en posesión de la verdad, y más si tienen poder, porque al final acaban volviéndose locos y llevando a los ciudadanos a la catástrofe. Viene pasando desde los faraones que decían hablar con los dioses hasta los visionarios que en nombre del Estado decretan purgas y exterminio: Stalin, Pol Pot, Mao, Castro, Pinochet, Musolini… Ya nombré a Franco y a Hitler, pero podríamos seguir con Napoleón, Robespierre, Julio César…