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Verano Marca España

Qué pena, este país ya vendió el alma,
y agosto es un derroche de dinero,
en Ibiza, en la bahía de Palma,
en Marbella y en el yate señero
que surca una corrupta mar en calma.
444DSCN4283.JPGEn el couché de la revista ¡Hola!,
el parado, la puta, el pordiosero
y el inmigrante que soñaba una ola
ven con rabia, envidia y desespero,
cómo toman caviar y champán fino,
llevan bolsos de sesenta mil euros
nietas de dictadores y una tropa
de duques pobres y lajas con dinero
con marquesas, busconas y adivinos.
El pobre no se toma ni una copa,
y es un milagro que su boca mande
unas migas de pan a la barriga.
En los campos de golf de Sotogrande,
la jet se exhibe, se luce, se prodiga,
con Rolls-Royces, Cartiéres y diamantes,
mientras ella, sonriente y mimosa,
cobrando una exclusiva apabullante,
se deja retratar, muy generosa.
Él nunca joven fue, rico y astuto,
ella le movió pelvis y dio palmas,
él sexo, ella dinero, no hay más fruto,
silicona en los labios y en el alma:
Con Visa luce igual César que Bruto.

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Velcro versus cremallera


Sé que muchos dirán que es necesario el progreso. Estoy de acuerdo, lo que pasa es que muchas veces no tiene explicación tanta investigación inútil, cuando las necesidades reales del ser humano son conocer la forma de vencer el cáncer o el sida, procurar un vejez digna a las personas mayores o simplemente saciar el hambre de millones de personas o simplemente que puedan beber agua potable. A la gente parece habérsele olvidado que solo tenemos dos opciones: ser muertos prematuros o ancianos necesitado de protección, pero parece que se empeñan en meternos en la cabeza que solo se mueren o envejecen los otros. Que hayan descubierto planetas supuestamente habitables (incluso es probable que ya no existan y solo nos llegue su luz) me me parece una inutilidad brillante. ahgggPICT0061.JPGCreo que investigar es fundamental, buscar la manera de optimizar recursos para sobrevivir, crear nuevos medios, y nos cuentan que es eso lo que hacen, pero luego vemos que esas investigaciones van siempre encaminadas a tener más poder que el rival, y hemos alcanzado logros como la bomba de neutrones o los aviones indetectables. Otro cuento que nos repiten como un mantra es que gracias a la guerra y a las rivalidades se han hecho grandes descubrimientos. Más a mi favor, se necesita ser burros para poner en circulación la penicilina porque hay guerra, aunque llevase descubierta casi veinte años. ¿Le agradecemos a la II Guera Mundial el descubrimiento de Fleming o ponemos en la picota a quienes conociéndolo lo dejaron aparcado porque decían que no era rentable? La rentabilidad se mide en dólares, no en vidas. Ya va para medio siglo que el hombre pisara la Luna, tras el chorro de dólares que costaron los proyectos Mercury, Géminis y Apolo de la NASA, y por lo visto el resultado es que ahora tenemos relojes digitales o que se perfeccionó el velcro (que era anterior), adelantos que podrían haber sido logrados con mucho menos dinero sin La Luna en juego. Además, nos iba muy bien con los relojes de cuerda sin pilas contaminantes, y el velcro es muy práctico pero siempre perderá ante la sensualidad de una cremallera. No hay color. Digo yo que estaría bien gastar mucho dinero en investigar la manera de que siguiera habiendo vida en La Tierra.

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La bicicleta

imagenbike.JPGHay momento en los que nada parece importante, y la única razón por la que seguimos adelante es por la inercia del esfuerzo anterior. Supongo que es como ir en bicicleta, que unas veces pedaleamos con fuerza y otras paramos los pies sobre los pedales y nos dejamos ir porque no tenemos prisa para llegar a ninguna parte. A menudo es necesario dejar descansar las piernas y dejarse llevar por la inercia, siempre que la bicicleta no pierda tanta velocidad que acabe cayendo. Al final, lo único que importa es el viaje, porque en realidad vamos a ninguna parte, o a cualquier sitio. A veces, ni siquiera el camino importa, y lo que nos apetece es que nos dé la brisa en la cara y nos olvidamos del camino. Esta sensación nos agobia en ocasiones puntuales, y lo que realmente merece la pena no es la meta, ni el camino, ni la brisa en la cara, ni el pedaleo. Cada vez tengo más claro que lo importante es la bicicleta, sin la cual lo demás no tiene sentido. Digo yo que será el calor…