¡Huy lo que ha dicho!
La publicación por parte de Wikileaks de los papeles secretos de las embajadas norteamericanas ha hecho que muchos pongan el grito en el cielo, echándose las manos a la cabeza con gesto de «¡huy, lo que ha dicho!» Cierto que es fuerte conocer con documentos lo que sospechábamos (o sabíamos), y es que ya dijo un expresidente español que la democracia también se defiende desde las cloacas. Antes, Maquiavelo había dicho que la virtud del Príncipe es hacer en cada momento lo que conviene, lo cual puede interpretarse como una justificación de los demanes con la disculpa de que lo primero es la seguridad del Estado.
Luego vemos que no es el Estado lo que les importa, sino que son otros intereses, inconfesables en una democracia, que yo no creo que deba tener cloacas, pero los estados siempre han tenido un lado oscuro. Siempre supimos que las agencias norteamericanas estaban detrás de los golpes de estado latinoamericanos en los años setenta, o que nunca quedó clara la posición de España en el asunto de los vuelos a Guantánamo, o… Estas cosas son terribles, aunque algunos de estos papeles, que se burlan de un mandatario o que hablan de las orgías que organizan otros son más chismorreo que política. Lo que nos dicen en televisión suena muy aparente, pero la verdad es mucho más dura. Las lecciones de ética que nos suelen dar son una puesta en escena, y seguramente habrá gente sorprendida por estos papeles, pero en realidad ya lo sabíamos. No es nada nuevo, pero al menos tiene de positivo hacernos bajar al mundo real, que desde luego parece un vertedero, donde sólo sobreviven bacterias, ratas peludas y cucarachas volonas (vale, retiro lo de bacteria).
Desde luego, no es el mundo que imaginó John Lennon, desaparecido hoy hace treinta años
Dicen que todos los países obtienen grandes beneficios cuando organizan un Mundial, pero también aseguran las malas lenguas que cuando tuvo lugar en nuestro país el Mundial del 82 fue un desastre, aunque esto es difícilmente cuantificable por aquello de los beneficios indirectos, ya que un evento de esta índole es un anuncio publicitario permanente durante un mes en todo el planeta. De todas formas, decían que ganar un Mundial de Fútbol generaba una activación de la economía; bueno, España es campeona ¿y? Ahora habrá quiénes dirán que la culpa es de ¡Zapatero! Es verdad que no le dieron a Madrid los JJOO 2016 y ahora tampoco el Mundial de Fútbol, pero recuerden que en el 2014 se celebra en España el Mundial de Baloncesto. Es el dinero quien manda, y por eso apuestan por lugares donde haya mucho por hacer para ganar, si no no se explica que a Brasil le hayan dado el Mundial de 2014 y los JJOO de 2016. Lo que me pregunto es cómo van a jugar en el 2022 en Qatar, que está en el Golfo Pérsico y en junio hace un calor infernal. Sólo faltaría que le pusieran aire acondicionado a los estadios. Dinero les sobra… de momento, y siempre nos quedará Naranjito.