El CD Tenerife como metáfora de Canarias
Lo que ha sucedido con el CD Tenerife me recuerda al primer descenso de la UD Las Palmas a 2ª B. Viniendo desde las alturas de la Primera División el equipo se ha precipitado en un abismo sorprendente, porque al ser un equipo recién descendido estaba llamado a luchar por el ascenso. Pero algo ha pasado, y aunque ya es tarde para evitar el desastre no lo es para reflexionar y aplicarlo en el futuro. Aquí, allá y acullá los equipos de fútbol han servido para muchas cosas, y no siempre para metas deportivas. Canarias casi siempre tuvo un equipo en Primera División, y en los peores tiempos han estado los dos en 2ªA. Ahora estamos en la peor situación posible, y desde luego lamento que el CD Tenerife haya descendido, porque las rivalidades y los piques están muy bien cuando ambos clubs están arriba, y eso es lo que esperamos ver algún día, aunque con la relación cada vez más directa que tienen el fútbol y el dinero ese proyecto puede resultar imposible. A lo mejor, si miramos un poco por la cantera, dentro de unos años (décadas tal vez) ese milagro sea una realidad. Aunque viendo (en cualquier actividad) cómo se menosprecia a los que se quedan y se enaltece a los que salen, para que once canarios ganen una liga tendrán que ir vestidos con las camisetas del Barça o el Real Madrid. Medallas de oro de Canarias son Molowny, Pedrito y Silva, grandes futbolistas vestidos con camisetas foráneas. ¿De los que hicieron su carrera aquí nadie merece tal honor? Se me ocurre, por ejemplo Germán Dévora, en opinión de muchos el más grande futbolista que ha dado Canarias. Pero, claro, sólo jugó en la UD Las Palmas. No es ninguna tontería y ya ven el resultado de esta baja autoestima colectiva de una tierra que tiene como himno la música de una nana.
Desde tiempo inmemorial, se ungía a alguien con aceites, grasas y perfumes para designarlo para una misión, casi siempre sucesoria en un liderazgo. En tribus muy salvajes, el vencedor se ungía a sí mismo con la grasa del vencido (su antecesor derrotado por él) para apropiarse de sus poderes, y en otras latitudes se untaban con grasa de león para adquirir su fiereza. Lo más normal es que alguien con autoridad ungiera al designado, como Samuel -uno de los jueces del Antiguo Testamento con suprema autoridad moral- ungió a David para que fuese rey de Israel. El poder de la unción proviene del peso moral de quien la realiza y no del ungido, por lo que no veo esa fuerza en Zapatero ni en un Comité Federal que ha estado bailando la yenka. Napoleón arrebató al Papa la corona de sus manos cuando este iba a coronarlo y se impuso a sí mismo el símbolo de su poder. De alguna forma su ungió a sí mismo. Rubalcaba será ungido hoy (no confundir ungir con uncir, que esta segunda palabra es sujetar al yugo los bueyes o las mulas), aunque, por mucha conferencia política que celebre el PSOE (otro eufemismo), Rubalcaba está UNGIDO por el Comité Federal pero UNCIDO a los siete años de la era zapaterista y a la última etapa del felipismo. Demasiados amarres. Si es eso lo que quieren…