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Predicar y dar trigo

Ayer publicaba Canarias7 una entrevista con Emilio Duró, que es presentado como economista y experto en liderazgo. Este hombre se ha convertido en una de las estrellas de Youtube, lo mismo que hace un par de años se hizo popular Leopoldo Abadía. Este lo hizo hablando sobre la crisis desde el realismo pesimista, aquel desde una óptica supuestamente optimista, pero ambos están sacando un gran rendimiento a la crisis. Duró se ha hecho famoso, además de porque habla zzFoto0002.jpgcomo una ametralladora, por predicar un optimismo exacerbado que se basa en lugares comunes como los valores eternos del ser humano, la capacidad de lucha, el saber enfrentarse a la adversidad. Dice cosas muy efectistas, con frases muy sonoras, que pretenden ser alentadoras pero que en el fondo son culpabilizadoras («No te han echado del trabajo, te has echado tú», «Si eres brillante, eres bueno, si trabajas y lo haces bien, no creo que te echen. Y si sucede es porque te tenían que echar. Seguro que el universo te tiene reservada una sorpresa»). Es un sermón al que le han sacado mucho partido los que hablan de autoestima, de sentirte un ser único y especial en el Universo y frasecitas parecidas que se repiten como letanías. Ve a decirle todo eso a quien ha perdido su casa o a quien lleva años topándose con un No cada vez que busca trabajo. «Cuando estoy hecho polvo, me voy a correr», dice Duró como consejo. Eso puede hacerlo alguien con éxito personal que tiene un mal día, no quien ha perdido su trabajo y se le cierran todas las puertas. El que resolvía sus problemas corriendo era Forret Gump, y era una película. De manera, que la línea de Duró se parece al sermón que proclama que una determinada desgracia es una prueba que Dios nos envía, o a los discursitos pseudoesotéricos que llaman a unir energía cósmicas (nunca he entendido por qué medio hay personajes que dicen controlar unas energía de las que ni Einstein tuvo noticia). No es lo mismo predicar que dar trigo.

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Productividad

Hace años que venimos escuchando el guineo de la productividad, pero no explican bien porque tiene distintos significados. Para unos se trata de que se trabaje más y se cobre menos, eso está claro. La otra cuestión es cómo medir la productividad, y cuando se demuestra que en España se trabajan más horas que otros países tenidos como modelos, el argumento en contra es que ellos son más productivos. Siempre nos ponen el ejemplo de Alemania, pero yo veo que para dar los resultados de unos análisis los laboratorios tardan lo mismo que en España. Habría que preguntar también cuánto cobra un trabajador alemán y otro español que hacen lo mismo, porque luego los precios en la calle son parecidos y el poder adquisitivo es distinto. Y siempre me planteo cómo se mide la productividad de un guarda jurado y de otras profesiones en las que el resultado depende también de muchos elementos distintos a quien trabaja. Ejemplos claros son el trabajo de profesor o el de médico.
zzzzzzzzzzzzzzCharles].jpgEn cuanto a los funcionarios (seguramente habrá gente que merece un escarmiento y debe hacerse, pero son minoría) que son objeto de escarnio constante, tengo que decir que siempre que voy al Ayuntamiento, a la Agencia Tributaria, a alguna oficina de gestión del Gobierno de Canarias o a Tráfico, me atienden con diligencia. Es verdad que a veces se arma un laberinto burocrático, pero eso no es culpa de los funcionarios sino del sistema obsoleto que está en vigor. La gente protesta porque hay unas colas inmensas para renovar el DNI, y culpan a los funcionarios; luego vas a la comisaría y ves que hay tres personas que trabajan sin respiro para atender a centenares de ciudadanos. La culpa es de quien no destina más funcionarios a esta tarea. Lo que está claro es que para las verdes a los trabajadores españoles nos dicen de lo peor, pero cuando tratas de igualar salarios con otros países ponen el grito en el cielo. Y no me escondo para decir que muchos empresarios están aprovechando la crisis para mandar gente al paro y hacer el mismo trabajo con menos gente. A eso es a lo que por lo visto algunos llaman productividad.

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Matemáticas y política canaria

La RAE no habla de matemáticas, sino de matemática, aunque admite el uso del plural con el mismo significado. Suena mejor matemáticas, que el diccionario define como «Ciencia deductiva que estudia las propiedades de los entes abstractos, como números, figuras geométricas o símbolos, y sus relaciones». Es decir, es algo muy profundo y necesario, porque finalmente la realidad se compone con abstracciones que han de ser conjuradas como base de los avances científicos y tecnológicos. Eso hacen las matemáticas, con historias tan curiosas como la Conjetura de Poincaré, problema propuesto por el matemático francés en 1904 y que ha estado 100 años sin ser resuelto hasta que el ruso Perelmán lo consiguió. Traigo a colación este asunto porque hoy se constituyen los ayuntamientos en Canarias y «hasta la última carta hay seña», que diría Luis Molowny (no era un matemático, pero casi). Y es que la política canaria se parece mucho a los desafíos matemáticos de toda la historia, desde los tiempos clásicos de Zenón de Elea, el inventor del razonamiento paradójico (¡chúpate esa!) con lo de Aquiles y la tortuga.
zzzzzz180px-Konigsberg_bridges[2].JPGVeamos si no: A pacta con B a gran escala, pero B ha pactado en otro nivel con C y por su parte A con D, mientras A, B, C y D pueden haber pactado entre si o cada uno por su lado con cualquier fuerza local H, M o W. Así, esto se convierte en una gran partida de un juego aún sin nombre, porque es ajedrez, póker, zanga, dominó, parchís, subastado, oca y tiro porque me toca. Es muy complicado jugar a un juego en el que uno da jaque mate, otro arrastra, otro canta veinte en bastos y los hay que sacan un siete con un dado de seis caras, se enrocan o cierran la partida con el doble seis. Vamos, que mal iba a vérselas el Premio Nobel y especialista matemático del asunto John Forbes Nash (El de la película Una mente maravillosa). Para resolver este galimatías habría que convocar a Gaus, Euclides y al mismísimo Heisenberg para que aplique su Principio de incertidumbre. Hoy se constituyen los ayuntamientos, luego los cabildos, el Parlamento y el Gobierno, y nadie sabe qué correspondencia tienen esos pactos con los votos depositados en las urnas. Se me ocurre llamar a Eulen, que fue capaz de demostrar que no se puede pasar por los siete puentes de la ciudad de Konigsberg (Kaliningrado) sin repetir en uno de ellos. Si eso sucede aquí, ¿cuál es el puente que hay que cruzar dos veces?