Predicar y dar trigo
Ayer publicaba Canarias7 una entrevista con Emilio Duró, que es presentado como economista y experto en liderazgo. Este hombre se ha convertido en una de las estrellas de Youtube, lo mismo que hace un par de años se hizo popular Leopoldo Abadía. Este lo hizo hablando sobre la crisis desde el realismo pesimista, aquel desde una óptica supuestamente optimista, pero ambos están sacando un gran rendimiento a la crisis. Duró se ha hecho famoso, además de porque habla
como una ametralladora, por predicar un optimismo exacerbado que se basa en lugares comunes como los valores eternos del ser humano, la capacidad de lucha, el saber enfrentarse a la adversidad. Dice cosas muy efectistas, con frases muy sonoras, que pretenden ser alentadoras pero que en el fondo son culpabilizadoras («No te han echado del trabajo, te has echado tú», «Si eres brillante, eres bueno, si trabajas y lo haces bien, no creo que te echen. Y si sucede es porque te tenían que echar. Seguro que el universo te tiene reservada una sorpresa»). Es un sermón al que le han sacado mucho partido los que hablan de autoestima, de sentirte un ser único y especial en el Universo y frasecitas parecidas que se repiten como letanías. Ve a decirle todo eso a quien ha perdido su casa o a quien lleva años topándose con un No cada vez que busca trabajo. «Cuando estoy hecho polvo, me voy a correr», dice Duró como consejo. Eso puede hacerlo alguien con éxito personal que tiene un mal día, no quien ha perdido su trabajo y se le cierran todas las puertas. El que resolvía sus problemas corriendo era Forret Gump, y era una película. De manera, que la línea de Duró se parece al sermón que proclama que una determinada desgracia es una prueba que Dios nos envía, o a los discursitos pseudoesotéricos que llaman a unir energía cósmicas (nunca he entendido por qué medio hay personajes que dicen controlar unas energía de las que ni Einstein tuvo noticia). No es lo mismo predicar que dar trigo.
En cuanto a los funcionarios (seguramente habrá gente que merece un escarmiento y debe hacerse, pero son minoría) que son objeto de escarnio constante, tengo que decir que siempre que voy al Ayuntamiento, a la Agencia Tributaria, a alguna oficina de gestión del Gobierno de Canarias o a Tráfico, me atienden con diligencia. Es verdad que a veces se arma un laberinto burocrático, pero eso no es culpa de los funcionarios sino del sistema obsoleto que está en vigor. La gente protesta porque hay unas colas inmensas para renovar el DNI, y culpan a los funcionarios; luego vas a la comisaría y ves que hay tres personas que trabajan sin respiro para atender a centenares de ciudadanos. La culpa es de quien no destina más funcionarios a esta tarea. Lo que está claro es que para las verdes a los trabajadores españoles nos dicen de lo peor, pero cuando tratas de igualar salarios con otros países ponen el grito en el cielo. Y no me escondo para decir que muchos empresarios están aprovechando la crisis para mandar gente al paro y hacer el mismo trabajo con menos gente. A eso es a lo que por lo visto algunos llaman productividad.