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Exhibicionismo insultante

El mundo está hecho para los ricos, que se exhiben y muestran su riqueza sin el menor pudor, mientras la plebe los mira tal vez esperando que les lancen las migajas sobrantes del banquete. Tratando de hacer una lejana metáfora, suelo decir que hacer ostentación de la riqueza cuando hay tantas necesidades es como pasearse en carroza de oro por un suburbio de chabolas. Pero ya no es una metáfora, es una realidad lineal, cuando la duquesa de tal o la baronesa de cual muestran al mundo sus palacios zzzperon y evita en el balcon[1].jpg(cuyo mantenimiento pagamos todos) o llegan a un acto benéfico (qué hipocresía) en un Rolls-Royce plateado cuyo fulgor ciega. Luego, quienes tienen el estómago caliente, la bolsa llena y las espaldas cubiertas, se permiten el lujo de pedir ajustes y machangadas por el estilo. La última moda es que vacas sagradas del periodismo culpen de la crisis a los funcionarios, unos claramente y tirándose al cuello (Martín Ferrán), otros de una manera tangencial pero igualmente dañina (Ansón). No sé qué se hizo de la famosa ley de incompatibilidades, pues hay quien cobra tres salarios oficiales, y desde esa tarima de billetes clama por la moderación salarial. Ya ni se esconden, y lo triste es que muchas de estas personas son aclamadas por la gente que no llega ni al día 20 de mes. Es como cuando las hambrientas masas argentinas vitoreaban a Eva Duarte (Evita), asomada a un balcón oficial, vestida y enjoyada como un árbol de Navidad. Y encima en los medios audiovisuales y escritos muestran lujosas casas, fiestas a todo trapo fotografiadas y críticas a las mujeres conocidas que repiten vestido (eso sería para aplaudir). Me pregunto cuánto habrán costado las recientes y multitudinarias conferencias de los grandes partidos. Si el dinero es público, no lo entiendo, y si es privado, la pregunta es por qué.

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¿Qué pasa con los jueves?

Siempre me hizo gracia esa pregunta que solían hacer en las entrevistas supuestamente profundas (Julia Otero, Jesús Quintero, Pedro Ruiz, Juan Ramón Lucas…) sobre qué día de la semana es el preferido o el aborrecido por el entrevistado. El día que menos me ha gustado siempre es el domingo por la tarde, porque, al ser profesor, siempre me entra una opresión en el estómago porque mañana hay que volver al colegio; hay estudios que dicen que ese es un síndrome muy frecuente entre el profesorado, y se justifica porque el profesor es el único profesional que empieza a ir al colegio de muy niño y no deja de hacerlo nunca hasta su jubilación. Se repite ese reflejo condicionado que se adquirió en la infancia.
2012_tormenta solar[1].jpgAparte del sábado, que debe su nombre a la religión judía, y el domingo, a la cristiana, los otros cinco días reciben nombre de astros: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter y Venus, con sus respectivas deidades romanas, por lo que el martes es un día guerrero, el miércoles el de las buenas noticias y el viernes el del amor y la sensualidad. No recuerdo personalmente martes violentos ni viernes en que ligara más que otros días (cero por cero, cero), aunque sí es posible que algún miércoles me diesen alguna buena nueva. El jueves es el día de Júpiter, el más poderoso de los dioses romanos, pero últimamente parece que se relaciona con los peligros del espacio sideral. El jueves pasado se nos podía caer encima un satélite artificial y para hoy nos anuncian unas llamaradas solares que pueden bloquear el magnetismo de nuestra atmósfera (satélites de comunicaciones, por ejemplo) y supongo que los dermatólogos recomendarán exponerse lo menos posible al Sol y llevar gafas oscuras.
¿Qué va a ser lo del jueves que viene? ¿Un meteorito? ¿La atracción de un agujero negro? ¿Un guardia municipal plantándole una multa por mal aparcamiento a Matías Prats o Pedro Piqueras en mitad de un telediario? ¿Emilio Aragón diciendo palabrotas? Si es que los jueves hasta ahora eran unos días tranquilos, pero ahora también hay fútbol. Debe ser que Júpiter se ha cabreado con nosotros.

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Parecidos razonables

El Canarias7 contaba hace unos días la historia de una fotografía de 1870, hecha en Tennesse, en la que aparece un tipo que es muy parecido al actor Nicholas Cage. Yo no le veo la rareza, porque durante tantos años de historia seguramente habrá habido muchas personas que se han parecido, sin ser familia ni compartir siquiera territorio. Es muy socorrido comentar en tono de chanza el parecido físico que tienen el cardenal Rouco Varela con Paco Clavel, y es muy frecuente ver modelos o actrices que guardan un parecido a veces indiferenciable con guapas consagradas como Angelina Jolie, Megan Fox o Rachel Weiz. Incluso las hay famosas que son muy parecidas, y en determinadas fotos se confunden, como es el caso de Beyoncé y Jessica Alba.
zp3 cagecage.JPGAparte de que los cirujanos plásticos acaban construyendo casi el mismo rostro para todas las chicas Play-boy, la naturaleza debe tener un cupo determinado de caras y las repite, y así vemos que Mourihno es clavado a algunos retratos de Felipe II o que la estructura de la cara del futbolista Raúl es similar a la de Bin Laden. Mi padrino de bautizo, desparecido hace años, tenía un rostro exactamente igual al de Charlton Heston, y se hacían bromas con él cuando se proyectaba la película Ben-Hur (has dejado la cuádriga mal aparcada). Por eso no es extraño que un tipo del siglo XIX sea clavado a Nicholas Cage; seguramente habrá muchos que se parezcan a otros tantos famosos o no famosos de hoy. Y como curiosidad, vean algunos parecidos asombrosos entre personajes conocidos, el más cercano, y por eso va el primero, el novelista canario Víctor Álamo de la Rosa, que casi es el hermano gemelo del tenista Rafa Nadal.
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El humorista Berto Romero y novelista Gonzalo Torrente Ballester de joven:
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El anterior Secretario General de la ONU Kofi Annan y el actor Morgan Freeman:
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Orson Welles, caracterizado como Ciudadano Kane, y el Risitas:
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¡MÁS DIFÍCIL TODAVÍA! ¡NINGUNA DE LAS DOS ES ANGELINA JOLIE!
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