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Mujer, ideología y gramática

Si hace unos meses la Academia de la Historia metió la pata hasta el corvejón, ahora le ha tocado a la de la Lengua (RAE), que ha salido haciendo aspavientos sobre los intentos de evitar el lenguaje machista precisamente en las fechas en que se celebra el reivindicativo Día de la Mujer Trabajadora. Para empezar, hay que dejar claro que el lenguaje a menudo discrimina a la mujer para degradarla, (zorro es sinónimo de astuto y zorra de ramera, un hombre público es un prócer, una mujer pública es -otra vez- una prostituta); eso hay que erradicarlo, con RAE o sin ella, porque el lenguaje crea pensamiento (y al revés). zzrGIOCONDA[1].jpgEn el uso cotidiano de la lengua es necesario combatir ferozmente la ideología machista. Ejemplos hay cientos en muchos ámbitos del lenguaje en los que se vulnera la dignidad de la mujer; uno de ellos es el del humor grueso, en el que la suegra suele aparecer como una bruja (nunca hay suegros malos) y la esposa del borracho del chiste (que es siempre un golfo integral y se le aplaude) como una fiera apostada detrás de la puerta con el palo de la escoba, demás de una tonta a la que fácilmente se puede engañar. Y así en muchos ámbitos, por lo que el uso de la lengua nunca debe discriminar, y en eso hay que ser beligerantes.
Es cierto que en el terreno gramatical, el entusiasmo hace que se fuerce la gramática a veces hasta límites insostenibles. Vemos con frecuencia el uso de la arroba informática(@) para dar a una palabra los dos géneros, y aparecen perlas como «l@s niñ@s» para tratar de ambos sexos a la vez, o bien usar la barra para en una misma palabra nombrar a ambos sexos (alumno/a) y otras variantes en los nombres colectivos. Todo eso es verdad, pero no lo es menos que existe una necesidad imperiosa de erradicar el uso machista de la lengua. Y ahí la RAE y los especialistas universitarios tendrían que crear una normativa ajustada a la gramática; pero como en este país todo acaba partido en dos, es tarea utópica tratar de dar soluciones a un asunto que, aunque contiene una gran carga ideológica, es básicamente un problema técnico. Los lingüistas pueden hacerlo, pero la RAE se inhibe y en lugar de ponerse a trabajar lo único que se le ocurre es criticar lo que se hace, con una inoportunidad que a lo mejor no es casual, en pleno mes de marzo, cuando las mujeres reivindican la igualdad y mientras se discuten reformas en leyes que afectan a la mujer, y que se anuncian como un gran retroceso. Lo que digo: la Real Academian de la Lengua ha perdido una gran oportunidad para callarse (¿o ha querido aprovecharla para echar más leña al fuego?)

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Nuevo diccionario temático


Aunque sé que los libros de papel están en la picota por la amenaza de la digitalización de todo lo que se mueve, si yo fuese editor pondría a trabajar a un grupo de expertos para confeccionar un nuevo diccionario, y sería temático porque no solo se limitaría a dar el significado semántico de la nueva palabra o expresión, sino que explicaría aunque fuese brevemente qué hay detrás de ese significado. Si alguien que hubiese permanecido en coma durante los últimos 25 años se despertase hoy (se nota que vi otra vez hace un par de noches la película Despertares), zzlibro-visitas[1].jpgtendría que aprender de nuevo la mitad de los significados de las nuevas palabras y de muchas de las anteriores que ahora pueden significar otra cosa. Y es que, además de todo el nuevo vocabulario generado por las nuevas tecnologías, nos hemos dado cuenta de que el mundo funcionaba de una manera que desconocíamos, y no sabíamos, por ejemplo, que los estados se sostienen con créditos, ignorábamos que existieran agencias de valoración del riesgo, y así cientos de cosas que salen hoy en los medios y que a duras penas logramos entender. Imagínense cualquier telediario que abra así: «Técnicos de los ministerios de los países de la Eurozona han trabajado toda la noche por videoconferencia, mientras el e-mail, el móvil, el Iphone, la tableta o el Ipad de cada uno de los expertos echaba humo. Se habló del fondo de rescate y de la contención del déficit». Si esta noticia la hubiésemos escuchado hace veinticinco años, habríamos pensado que los de informativos se habían vuelto locos, o que era un palabrerío absurdo. Y es así en casi todo, porque, entre el nuevo campo semántico de la economía y los tecnicismos venidos de otras lenguas en diversas disciplinas, se hace necesario un diccionario muy actualizado y con los temas bien explicaditos, porque así sabríamos con exactitud de qué se nos habla.

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¿Un futuro informatizado?


zaFoto0283.JPGEra el final de la década de los 80 cuando me puse por primera vez delante del teclado de un ordenador. La velocidad de porcesamiento y la memoria de aquel artefacto harían partirse de risa a los adolescentes de hoy, acostumbrados a las últimas tecnologías y familiarizados con las líneas ADSL y la fibra óptica (entonces, incluso con ordenadores sobre la mesa, pensar en algo parecido a Internet era ciencia-ficción). No fue fácil para quienes pensábamos que la máquina de escribir electrónica (que era capaz de memorizar una página) era un avance imposible de superar. No existían discos duros, y había que guardar los programas y archivos en formatos flexibles que hoy se nos antojan rudimentarios, pero a la vez uno piensa que con esos mimbres el hombre llegó a La Luna (si es que llegó). El gran argumento era que, cuando todo estuviese en las computadoras, el ahorro de papel sería bestial, e incluso recuerdo haber leído entonces un artículo que hablaba de las dificultades por las que pasaba la industria papelera para financiarse, porque los inversores huían de ella sospechando que era un negocio sin futuro. Y mira por dónde, resulta que las impresoras escupen mucho más papel que las máquinas de escribir de antaño, y lo más curioso es que, aunque en todas partes estamos fichados y nuestros datos en todos los sectores de la vida se guardan en enormes almacenes informáticos, lo que sigue valiendo documentalmente son los papeles. Dicen que con la generalización de la firma electrónica eso cambiará, pero como los demás anuncios no se han cumplido, yo espero a ver.
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(En la foto se puede apreciar el prototipo de una complejísima computadora del futuro… O eso me han dicho)