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Locos bajitos

Gila decía que los niños son unos «locos bajitos», definición que dio lugar a una canción de Serrat. A los niños se les ha tratado de definir de muchas formas, pero la psicología evolutiva ha demostrado que, desde luego, no son hombres en pequeño, como se dijo durante siglos.Los niños ven el mundo en contrapicado, porque como son pequeños lo ven todo más grande, y podemos contar cómo un lugar o una persona que recordábamos haber visto de niños y nos parecía enorme (sobre todo en la altura) nos sorprende por su pequeñez, porque de adultos lo vemos desde otra perspectiva. Lo curioso no es cómo ven los adultos a los niños, sino cómo expresan ellos lo que les parece el mundo de los mayores. Hay un libro que se edita y reedita periódicamente en distintas versiones (por países) en América Latina, en el que se recogen las definiciones más curiosas que salen de la percepción característica de los niños. Son curiosas las definiciones que hacen de Niño: 1) Humano feliz. 2) Damnificado de la violencia. 3) Amigo que tiene el pelo cortito, no toma ron y se acuesta más temprano. Veamos otras definiciones:
zzzpocoyooo.JPGAdulto: Persona que en toda cosa que habla primero ella.
Violencia: Parte mala de la paz.
Agua: Transparencia que se puede tomar.
Campesino: No tiene casa, ni plata. Solamente sus hijos.
Dios: Amor con pelo largo y poderes.
Oscuridad: Es como la frescura de la noche.
Soledad: Tristeza que le da a uno a veces.
Sombra: Movimientos de cada persona en la oscuridad.
Guerra: Gente que se mata por un pedazo de tierra o de paz.
Sexo: Una persona que se besa encima de la otra.
Pero de todo, lo que más me ha impresionado es lo que dicen de un templo religioso. Un niño dijo: «La iglesia es el lugar a donde uno va a perdonar a Dios».

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Extraterrestres

Últimamente nos están inundando de libros, artículos en revistas pseudocientíficas, emisiones de radio y documentales con prestigiosos sellos norteamericanos de televisión. El tema de moda es que en determinados momentos de la evolución del ser humano, los extraterrestres visitaron La Tierra y enseñaron a los hombres muchos conocimientos que de otra forma no se pueden explicar. Los dioses sumerios por lo visto eran memoria de los avanzadísimos alienígenas que vinieron a enseñar la agricultura, a «descubrirles» la rueda o la manera de convertir los cereales en pan o cerveza (hay que reconocer que esto último estuvo bien); los egipcios otro tanto y así docenas de civilizaciones que fueron muy avanzadas y cuyos logros hoy no podemos explicar. El asunto tomó auge con lo de la profecía maya que interpretaron algunos como el anuncio del fin del mundo hace unos meses. Por supuestos, mayas, incas o mongoles fueron adiestrados por seres de otros planetas que vinieron y se marcharon. Ahora incluso los hay que afirman que seres misteriosos como el Yeti o los bigfoots que son vistos en parajes ignotos también son extraterrestres.
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(Foto secreta de una de las reuniones de los «escogidos terrestres» con los alienígenas superiores que los instruyen)
También La Biblia se explica desde la perspectiva de los alienígenas (Jonás no entró en una ballena, sino en una nave espacial, Moisés subió al Sinaí para tener un encuentro en la III fase con seres superiores…) Vamos, que hasta he llegado a leer que Leonardo Da Vinci no era tan inteligente, sino que fue adistrado por seres de más allá de la puerta de Tanhäuser (Ridley Scott dixit), o que incluso pudo ser él mismo un extraterrestre. Demasiada imaginación, aunque hubiera algo de verdad, y siguiendo esa lógica, está claro que los alienígenas que nos han enviado en este tiempo nos han salido bastante torpones, porque no dan una a derechas (o tal vez demasiado a derechas).

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Siempre es cuestión de fe

Se ha dicho siempre que Eros y el Thanatos son los motores de la vida, tal vez porque son dos conceptos que se basan en la incertidumbre, porque no dependen de nosotros y porque se saltan cualquier planificación previa. La literatura, como reflejo de la vida, también clava sus raíces en el amor y la muerte, entendiendo ambas ideas como el resumen de otras secundarias que finalmente zceeRRFoto0524.JPGconfluyen en el pálpito humano: la soledad, el desamor, la esperanza, la desesperación… La muerte es un enigma que nunca tendrá solución en el mundo racional, y por ello es el combustible que hace arder las religiones, las artes adivinatorias y todo lo irracional. Nunca se está seguro de si es verdad o mentira, no se puede medir o palpar, es territorio para el pensamiento y era donde trilla la imaginación. El ser humano no ve más allá de lo que le muestran sus ojos, pero se resiste a pensar que su vida es equiparable a la de un tigre o una lechuga. Se habla de dimensiones abstractas, surgen profetas, chamanes y visionarios, que incluso pueden actuar desde la buena fe, pero que finalmente están sometidos a la duda. Como hablamos de lo intangible y no demostrable, tan vulnerable ante la ciencia es una echadora de cartas como el Romano Pontífice. Unamuno quería creer pero la razón le ponía trabas; Santa Teresa entraba en un territorio que era tan resbaladizo para los descreídos como para los fiscales del Santo Oficio; Tolstoi sufría por la salvación de los hombres dentro de una creencia religiosa. Los escritores que más han escarbado en el destino del hombre han sido precisamente aquellos que han puesto en cuarentena todas las prédicas y todos los credos.