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Más reyes que en la baraja

Con la abdicación de Juan Carlos I se ha abierto el melón de la forma de estado, por mucho que quieran disimularlo con su representación parlamentaria actual los partidos mayoritarios y los medios de comunicación. No soy sociólogo ni acabo de fiarme de los datos que publican encuestas de aquí y allá, por lo tanto no sé cuál sería el resultado de un referéndum sobre monarquía-república. Sé que hay mucha gente que es republicana y otra que prefiere la monarquía, sea por convicción, por comodidad o por miedo a los cambios. zzz baraja.JPG
Los partidarios de perpetuar sin consulta la monarquía -que son los que ahora mismo y a primera vista manejan todos los hilos- parece que tratan de lanzarnos un envite (órdago dicen en la vieja Castilla), y como hablamos en lenguaje de juego de naipes, no se esconden para decirnos metafóricamente que en la baraja española hay cuatro reyes. Es decir, si no quieres un rey te vamos a dar cuatro. Resulta que entre las disposiciones sobre la situación del rey y la reina una vez se haya producido el relevo y esa ley que se prepara con el fin de aforar a Juan Carlos de aquella manera, esto va a se una partida de envite, truco, mus o julepe. Habrá un rey que será Jefe del Estado, con su reina consorte, pero al abdicado se le conserva el título de rey y por consiguiente el de reina a doña Sofía. ¿No querían un rey? pues ahora habrá dos y además dos reinas. Lo que no tengo claro es a quien corresponderán copas, oros, espadas y bastos. Como saben idiomas, lo mismo son de picas o diamantes. Y luego las herederas… ¿esas son sotas o jockers? Hay un poco de recochineo con todo esto, y una y otra vez nos tratan como si fuésemos tontos.
Y ya que estamos jugando a la baraja ¡Envío!

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Oligarquía, petróleo y democracia

Según el diccionario de la RAE, la palabra oligarquía procede del griego ὀλιγαρχία y tiene tres acepciones que se complementan: Gobierno de pocos, forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social, y conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio.
Pues ya tenemos la definición y para comprobar si hay algo de eso a nuestro alrededor solo hay que aplicar las definiciones a la vida real. En la antigua Grecia se aplicó esta definición a una degeneración de lo que ellos llamaban aristocracia (gobierno de los mejores), y para evitar que se diera una cosa por la otra Clístenes de Atenas creó un sistema en el que los dirigentes no fueran hereditarios de la misma clase social o que fuesen escogidos por sorteo. Ideó que fuese el pueblo el que decidiese quiénes eran «los mejores» y por un tiempo determinado, hasta una nueva elección. Con todas sus carencias, pues no tenían derecho a voto las mujeres, los esclavos y los extranjeros, nacía lo que hoy llamamos democracia, y que, aplicando las definiciones en la actualidad, ha pasado de ser el gobierno electo de lo mejores a convertirse en una oligarquía.
zzzpetroleo j.JPGDe otra forma no se entiende que el pueblo canario salga una y otra vez a la calle clamando por conservar el mar que nos baña libre de vertidos petroleros y que es fuente de nuestra supervivencia, y sus dirigentes hagan oídos sordos, entregados al poder económico que los utiliza; como tampoco se entiende que un gobierno estatal siga el juego a las petroleras, cerrando el grifo para los avances en energías renovables, que en Canarias podríamos obtener de muchas formas (eólica, solar, mareomotriz, geotérmica y hasta hidráulica) sin tener que comprar y quemar hidrocarburos. Es un suicidio medioambiental, porque tarde o temprano ocurre un accidente, y encima el beneficio en el que unos pocos invierten el futuro de todos va a parar a manos ajenas y es mentira que genere empleo en Canarias. Las energías aternativas sí que producirían empleo, además de las otras ventajas enumeradas.
Por ello, invito a los militantes del PP de Canarias que tienen responsabilidades ejecutivas o legislativas a que dejen de utilizar sofismas y paños calientes por miedo a la apisonadora del sistema de partidos, y que no se vendan por un plato de lentejas. La única respuesta posible se llama DEMOCRACIA, que no es solo ir a votar cada cuatro años (con un sistema que manipula la voluntad popular, por cierto). El NO al petróleo es también un NO a un sistema caciquil, piramidal y minoritario, ese que los griegos llamaban oligarquía.

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Las prisas, la monarquía y la república


Algunas de las personas que suelen leer mis artículos tal vez se hayan extrañado de mi silencio mientras ardían las redes sociales clamando por la III República. La vida y la historia me han enseñado que antes de entrar en asuntos complejos hay que tomar aire, porque a veces el ruido no deja oír las voces y a estas alturas no pienso entrar en ninguna competición a ver quién es más de izquierdas o más republicano pata negra. zzzzz0DSCN3676.JPGY el problema histórico de España es que se deja todo para más adelante y cuando la urgencia obliga a materializar lo que estaba tardando suele hacerse a toda velocidad, y generalmente las cosas que se hacen de prisa entrañan más riesgos que las que son fruto de la pausa, la reflexión y el debate sosegado. Dice el clásico que el tiempo no perdona lo que se hace sin contar con él, y tenemos ejemplos claros delante de nosotros; uno de ellos es la Transición, que durante años fue bandera de un momento histórico y ahora resulta que es tachada de «inmodélica». Se hizo con muchas prisas y, como suele suceder, lo urgente pasa por encima de lo importante. Pasó también en 1869, cuando La Gloriosa desembocó en el destronamiento de Isabel II y más tarde la I República, y volvió a suceder en 1931, cuando surgió la II República de unas elecciones municipales. Por eso, en estos momentos hay que evitar a toda costa cometer el error de siempre, guiarse por el corazón y dejar para luego detalles que con el tiempo se revelarán como fundamentales. Porque el concepto «República» no es unívoco, y en los matices está la dificultad, si queremos articular racional y democráticamente la compleja territorialidad de España. Por eso, como ciudadano quiero que se clarifiquen las opciones y los acuerdos si es que los hay, porque la república en abstracto puede arastrarnos a lo de siempre, que cada cual lleve el agua a su molino; o lo que es peor, que de la manera más ingenua practiquemos el gatopardismo y lo cambiemos todo para que todo siga igual.