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Una broma infinita

David Foster Wallace se ha suicidado. Este parece ser el sino de los que son calificados como genios, aunque ya he dicho muchas veces que en los únicos genios que creo son en los que salen de las lámparas.
david foster.jpgEstá claro que Foster fue un gran novelista, autor de Una broma infinita (1996), una de esas novelas que quedan prendidas en la historia de la literatura, aunque todavía no hay perspectiva para afirmar que es un libro que va a quedar en el Parnaso de los novelistas. La muerte por enfermedad, accidente o suicidio es sin duda una de las maniobras publicitarias más rentables, y graba en el mito a cualquier personaje que esté destacando en ese momento. Pasó con muchos cantantes de rock, con estrellas de cine y con escritores, como Kennedy O’Toole, el autor de La conjura de los necios, con Scott Fitzgeral, con Roberto Bolaño y si me apuran hasta con el mismísimo Hemingway.
Aparte de sus problemas psiquiátricos, está claro que Foster ha querido inscribirse en el mito. Es una pena, porque quienes lo conocían dicen que lo mejor de su literatura estaba por llegar. Pero el mito tira, y tal vez no le gustó la imagen triste de Paul Newman yéndose del hospital a morirse de viejo a su casa. Seguramente prefirió a un James Dean siempre joven en los anuncios de tejanos. En cualquier caso, descanse en paz y recomiendo su novela-fetiche.

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Virginidad

Muslos.jpgYo creía que la virginidad era un mito pasado de moda, pero por lo visto tengo que revisar mis percepciones de los avances de esta sociedad.
Pensaba que, después de tantos años de lucha por la igualdad de la mujer, las cosas habían cambiado. Es verdad que no todos los varones han variado su idea de que la mujer es un objeto de placer, y por lo que veo también hay demasiadas mujeres que se han quedado ancladas en un mundo que creíamos en extinción. El mito de la virginidad femenina es uno de los baldones del pensamiento machista, y por lo tanto debería estar sujeto a control por parte de los estados democráticos cuando se intenta comerciar con algo así.
Al ver hace unos días la nota de que una estudiante californiana sacaba a subasta en Internet su virginidad para pagarse los estudios, me quedé perplejo, porque pensaba que eso sólo era una escena de prostíbulo depravado de la película Pretty Baby, pero he visto que incluso esa chica piensa que se llegará a la cifra de un millón de dólares. Y la perplejidad fue mayor cuando, al husmear en Google sobre este tema, encontré docenas de chicas que venden su virginidad. Si hay quien vende es porque hay quien compra. Todo esto asquea, porque es humillante para la raza humana.

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Bolivia y Venezuela

guillotina.jpgDice un personaje de cierta novela que las revoluciones las piensan los intelectuales, las empuja la necesidad y las hacen los indeseables. Por eso caen tanta cabezas en las guillotinas y Lenin decía que la revolución no avanzaba porque los pelotones de ejecución eran muy lentos. Yo no sé cuál es la solución, porque tampoco es de recibo que la riqueza esté en manos de unos pocos mientras el pueblo se muere enterrado en todo tipo de miserias, se le idiotiza con los medios audiovisuales que pudren las mentes y los países ricos aplauden desde su supuesta democracia. El mundo está en manos de hipócritas, interesados y visionarios.
Lo que está pasando en Bolivia y el clima tenso que se vive en Venezuela nos deben hacer reflexionar sobre América Latina, porque finalmente no estamos tan lejos como pensamos. Y no lo digo por la retórica hispanista sobre la cercanía de Canarias con el nuevo continente, sino por el clima social que se puede generar en el futuro. Si El Caribe hasta nos envía una tromenta tropical Delta, debemos estar avisados.
No es que tenga el día pesimista, es que hoy me ha dado por leer los periódicos.