A vueltas con la gripe A
La gripe A, que el año pasado armó una polvareda informativa tremenda, este año ha sido arrinconada a pequeñas gacetas y mínimos comentarios. Por otra parte, la campaña contra la resistencia a los antibióticos ha hecho que la mayor parte de la población pase los resfriados -sin saber si será o no gripe y de qué clase- a base de paracetamol, aspirina y pastillas de chupar para aliviar la garganta. Es cierto que el abuso de antibióticos ha hecho que estos se vuelvan resistentes, pero la población anda agripada -o resfriada-, febril y a media vela prácticamente con remedios caseros. Seguramente esto es lo indicado, y si los médicos obran así será porque hay instrucciones con base científica que así lo aconsejan, pero no estaría mal que se informase a la población con más detalle de estos procesos y que nos dijeran qué está ocurriendo excatamente con la gripe A, porque esas pequeñas gacetillas casi escondidas en la prensa a veces crean más alarma que los grandes titulares, precisamente porque es una información muy escueta.
Lo que está sucediendo ahora no tiene precedentes. Túnez ha encendido la mecha y Egipto se ha convertido en el espejo en el que sin duda van a mirarse todos los países ribereños de Mediterráneo y más allá. La gran disculpa de los últimos años ha sido que había que detener el ascenso del fundamentalismo islámico. Ahora no sabemos qué va a pasar, porque, si se habla de «Revolución democrática», en unas elecciones libres los más organizados son precisamente los partidos islamistas. Claro que no podemos confundir un partido islamista con Al Qaeda, aunque la verdad es que democracia y teocracia casan muy mal, como se ha visto en Irán, después de la caída del Sha. En el río revuelto todos quieren pescar, pero lo cierto es que estamos ante unos momentos históricos. Hay quien dice que es ahora cuando comienza el postcolonialismo. Lo negativo de todo esto es que no veo a grandes políticos en el mundo que puedan manejar una situación de esta envergadura. Al final, los agentes que jugarán sus cartas serán Estados Unidos, Rusia y quien sabe si China, muy bien posicionada actualmente. La UE irá a remolque, como siempre, y heredará todos los daños de Estados Unidos y ninguno de su beneficios. Al tiempo.