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Se ha ido don Rafael, más que un gran profesor

zzzzz vega1.JPGHay personas que resultan determinantes para otras. Generalmente quienes se dedican a la enseñanza y lo hacen con generosidad y largueza suelen serlo y por ello merecen respeto y reconocimiento. Pero a veces esa dedicación va más allá de lo exigible, y hay docentes que son el origen de la transformación de toda una comunidad. Este es el caso del profesor don Rafael Gómez Santos, que nos ha dejado a los 88 años hace unos días. Seguramente la mayor parte de la gente lo relacionará con el nombre de un colegio en la Vega de San Mateo. Pero en este municipio y en todo el centro de la isla el nombre de don Rafael es una referencia imprescindible, porque en tiempos muy difíciles en los que la enseñanza pública estaba abandonada por la dictadura, él armó una academia que más que un centro privado era una misión. Allí se formaron varias generaciones de chicos y chicas, que él supo encaminar a metas mayores con la mochila bien pertrechada, sin reparar en horas y esfuerzo. Aquel fue un tiempo en blanco y negro muy desvaído, que se ha transformado en una sociedad en color gracias a las aportaciones de muchos de sus alumnos y alumnas. Y esto no habría sido posible sin la abnegación, la generosidad y la visión futurista de figuras providenciales como don Rafael Gómez Santos. Hay que añadir, además, su gran sabiduría y el talento y la constancia para transmitir conocimientos y valores. Se ha ido en silencio un hombre solo, pero deja una estela que se va multiplicando. Desde la memoria y el agradecimiento sé que descansa en paz porque fue un hombre bueno.

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Organismos inútiles

Siempre me ha llamado la atención la enorme cantidad de organismos instituidos, cuya incidencia en los problemas que supuestamente tratan de resolver es nula o muy escasa. Existen a todos los niveles, sea en ámbitos municipales, autonómicos, estatales, europeos o planetarios. Se reúnen, levantan actas, votan, emiten informes y finalmente nadie les hace caso, porque generalmente no vinculan a ningún poder ejecutivo. Fuera de las ONGs, que hacen un trabajo magnífico, hay un desierto, que cuesta muchísimo dinero en viajes, infraestructuras y gruesos salarios, zzzzflechas.JPGporque por los codazos que hay para entrar, ya suponemos lo que cobran quienes forman parte de esos organismo que al final son ineficaces. Incluso suelen resultar inútiles aquellos que supuestamente obligan a quienes están adheridos previo acuerdo. El ejemplo más claro es la ONU, controlada por unas cuantas potencias, que es un mastodonte que hasta cuando consigue acuerdos cada cual los interpreta a su manera y generalmente se incumplen. Gran parte de estos organismos -dejo fuera, insisto, a las ONGs- son instrumentos políticos en la peor acepción del término, que finalmente sirven a intereses de este o aquel gobierno, cuando no a un sistema global. ¿Qué pinta, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud, si no existe un plan de acción contundente en crisis como la actual epidemia de ébola? Por un lado mandan las farmacéuticas, por otro las eléctricas, las multinacionales, las compañías de telecomunicaciones, el mundo financiero o el mercado armamentístico. Esos son los verdaderos poderes, que crean comisiones y entidades que nos surten de grandes palabras, pero que solo son cortinas de humo para no actuar, porque si quisieran, hoy existen recursos, instrumentos y capacidad para atajar la mayor parte de esos problemas. Falta voluntad, o más bien la voluntad es que sigan ahí porque siempre algunos acaban ganando mucho dinero con el sufrimiento ajeno.

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El obispo Echarren


Echarren.JPGEl hoy desaparecido don Ramón Echarren Ystúriz, que fue obispo de la diócesis de Canarias desde1978 hasta 2005, venía de Madrid, donde había sido obispo auxiliar durante nueve años, formando parte del entorno de mayor confianza del cardenal don Vicente Enrique y Tarancón, con quien colaboró estrechamente en los años vertiginosos del final de la dictadura y comienzos de la Transición, en los que La Iglesia, y especialmente Tarancón, jugó un papel más relevante -a menudo a contracorriente- de lo que se reflejaba en los medios, y que poco a poco se va conociendo. Enlazo la larga conversación en tres tiempos que tuvimos en 1996, y que fue publicada en el Dominical de Canarias7, en la que se trata de reflejar su trayectoria y su pensamiento. Don Ramón Echarren es, junto al ya legendario obispo Pildáin, referencia fundamental de la historia del siglo XX también en nuestra tierra, por la indiscutible incidencia social, política y de toda índole que la Iglesia Católica ha tenido y tiene en Canarias. Descanse en paz.

ENTREVISTA CON EL OBISPO DON RAMÓN ECHARREN-1996.pdf

(La fotografía es una de las que Tato Gonçalves hizo precisamente para la entrevista)