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El mundo no empezó ayer

Con tanta tecnología, la gente menor de cierta edad cree que la civilización ha empezado con ellos. Es más, muchos creen que la inventaron ellos, y miran a las generaciones mayores con cara de pena porque suponen que en épocas anteriores a ellos éramos unos cavernícolas que casi no conocíamos la rueda o el fuego. Circula por ahí una especie de chiste en el que un joven se chuleaba frente a un hombre entrado en años, con una arrogancia que parecía que todo lo había inventado él.
-¿Qué hacían ustedes en un mundo tan aburrido, sin satétites artificiales, móviles, ordenadores, wi-fi, airbag, gafas polarizadas, fibra óptica, aire acondicionado, microondas, televisión interactiva, vitrocerámica y otros avances tecnológicos?
-Pues te lo diré -le contestó el que peinaba canas-: como solo existía la nada (bueno, ya había neveras) y nos aburríamos mucho, nos dedicamos a investigar, y así es como hoy tú tienes acceso a satélites, móviles, ordenadores, wi-fi, airbag, gafas polarizadas, fibra óptica, aire acondicionado, microondas, televisión interactiva, vitrocerámica y otros avances tecnológicos. Eso es obra nuestra, no tuya, aunque cometimos un gran fallo.
-¿Cuál? -quiso saber el muchacho.
-Se nos olvidó investigar cómo evitar que haya soplagaitas.
La muestra de que muchas cosas que parecen nuevas existían desde hace muchísimos años son los famosos selfies. Es la gran novedad en los últimos meses, y consiste en hacerse una autofoto con un teléfono móvil, bien sea en solitario o en grupo. La gracia consiste en que el que pulsa el obturador de la cámara también sale en la foto. Resulta que eso se ha hecho siempre usando varias técnicas, pues se podía utilizar un cable y pulsar a distancia o bien programar un temporizador (mecánico, no informático); así, el que pulsaba corría, y cuando la cámara disparaba él también estaba en el grupo. En resumidas cuentas: el mundo no empezó ayer.

zzzzzselfie.JPG(Hay un selfie que se realizó en 1920 en Nueva York, por cinco fotógrafos de la empresa Byron. En la ilustración del post -tomada de Tribuna Global– se ve, a la izquierda, a los fotógrafos haciendo la foto, y a la derecha el resultado. Este pasa por ser el primero que se conoce, aunque hay quien afirma que se hicieron selfies desde el principio de los daguerrotipos, a mediados del siglo XIX).

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Spain is different

Cuando la prevista liquidación de la dictadura franquista, acordada en las conferencias de los luego vencedores de la II Guerra Mundial en Casablanca, Teherán y Yalta (primero Mussolini, después Hitler y al final Franco), fue retrasada en Postdam y cancelada al principio de la Guerra Fría porque vieron mejor mantener un régimen anticomunista, España acabó por ser admitida en la ONU, y Estados Unidos apoyó el franquismo con las bases de Torrejón, Morón y Rota, y la bendición final de la visita del presidente Eisenhower en 1959. Por entonces hubo un embajador norteamericano que era muy activo socialmente, así como su esposa, y no se perdían ningún sarao de relumbrón. Así, conocieron a toreros, marqueses y tonadilleras, en tablaos, procesiones y cacerías. Finalmente, el embajador fue trasladado. Cuenta la leyenda urbana que, mientras la esposa del embajador caminaba hacia la escalerilla del avión, un joven reporterozzzdifferent.JPG (ahí ponen a Tico Medina, Alberto Oliveras, Soler Serrano…) le preguntó qué impresión se llevaba de España, a lo que la buena señora, que nunca acabó de entender la complejidad pintoresca de nuestro país, entre El Lazarillo de Tormes y Picasso, contestó, después de dudar mucho: «Spain is… different». La expresión hizo más fortuna que la de Hemingway («España es el último buen país»), hasta el punto de que, cuando en 1962 el ministro Fraga quiso crear una marca turistica, utilizó esta frase como slogan.
Ante el contagio en su territorio de una persona por el virus del ébola, la comparación entre un país occidental desarrollado como Estados Unidos y otro «different» muestra detalles como estos: Obama se dirige al pueblo sin tapujos y se pone al frente de la crisis en hora y media; se mantiene el anonimato de la persona afectada; se aisla inmediatamente a las personas que han tenido trato con la contagiada; se pone en cuarentena (no se sacrifica) a la mascota de la persona afectada; se procede a la desinfección inmediata de la vivienda, el coche y los enseres de la cantagiada; los responsables políticos y técnicos reconocen públicamente que ha debido haber un fallo en los protocolos, sin culpabilizar a nadie y menos a la víctima; se comunican con el vecindario de la afectada; se cuida exquisitamente la dignidad de las personas enfermas… Y todo en lo que dura un partido de fútbol.
Ya que es exactamente al revés de cómo se ha hecho (o no se ha hecho) aquí, hay que reconocer que la esposa de aquel ya lejano embajador norteamericano tenía razón; «Spain is different».

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Los Campos Elíseos de Teresa Iturriaga

zzzzteresaiturriaga.JPGTeresa Iturriaga Osa es una escritora en varios géneros, aunque la veo más cómoda en la poesía. En realidad solo escribe poesía, porque cuando se interna con apariencia de narradora en el drama Rosas rojas para María Walewska o Leonora, la divina loca es la poeta la que cuenta. Eso no quiere decir que no pueda ser narradora a secas, que lo es en sus cuentos de Revuelto de isleñas (a cuatro manos con la desaparecida María Dolores de la Fe), y tiene esa exquisita habilidad de dar un aire distinto a las muchas traducciones que ha publicado. Si en 2011 nos dio en formato tradicional de libro Gata en Tránsito, un poemario mayor que la define, ahora nos regala en eBook Campos Elíseos, otro poemario que resume la vida en «Dos días de rasguños / y alguna sombra púrpura / del golpe./ Nada más. / Y vuelta a empezar.» En esta entrega se manifiesta una mujer singular, vasca-malloquina de Las Canteras, ahí es nada, que no es inmune a la luz de una Italia en la que hasta las tumbas son obras de arte, y aguanta «cualquier sortilegio / que quiera hundirme / en el Rubicón /con los hijos del fracaso.» Un poemario que no cuenta el mundo, sino que lo recrea a imagen y semejanza de quien lo proyecta: «Salto y caigo fuera de la sangre, / me aferro al algodón /de las estelas.»

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Para conseguir el poemario, basta pinchar en este enlace de la editorial Aurora Boreal: Teresa Iturriaga-Aurora Boreal.pdf
o bien en la web de Aurora Boreal http://www.auroraboreal.net/