Valentina, mi guitarra
Este texto lo publiqué hace 8 años, y como todo lo permanente, sigue valiendo hoy:
«En mi casa hay una guitarra que no es mía, aunque la considero mi guitarra. Fue un regalo que hice un 14 de febrero, y mira por donde, al final he sido yo quien más ha disfrutado de su compañía. Y es que siempre he visto en esa guitarra una metáfora del amor, algo que regalas y que finalmente te vuelve en razón del ciento por uno.
Sobre el amor han escrito mucho y han cantado más, pero yo creo que no hay poema de amor más hermoso que el simple sonido que sale de una guitarra que amas y que pulsas con todo lo mucho o lo poco que sabes. Esas notas sublimes o torpes son una respuesta a tus caricias. Eso lo sabían Alfredo Zitarrosa, Jimmy Hendrix, Atahualpa Yupanqui o Paco de Lucía. Y es que las guitarras son un misterio, y no porque tengan forma de mujer, sino porque son bellas, y la belleza siempre es misteriosa.
Continuar leyendo «Valentina, mi guitarra»