Sin dejar de tener presente el 15-O, la incertidumbre del volcán en El Hierro, los muertos de Cuevas de Almanzora, la mujeres vilmente asesinadas esta semana, los niños desaparecidos en Córdoba (también a Sara y a Yeremy) y el drama social al que siguen insensibles los políticos de coche oficial, hoy es domingo y voy a hablar de fútbol:
La pregunta propuesta por Canarias7 sobre si David Silva es el mejor futbolista canario de la historia ha levantado cierta discusión, y eso está bien. Soy aficionado al buen fútbol y en eso los canarios han creado un estilo. Sin duda David Silva es uno de los grandes, y puede llegar mucho más lejos porque tiene edad y talento para ello, aunque después de ser campeón de Europa y del Mundo ahora solo puede crecer en títulos de club (o repetir Eurocopa y Mundial). Tras de la exhibición que dio ante Escocia, todo son halagos y parabienes; los merece, pero en los tiempos que vivimos somos muy dados a valorar lo contemporáneo, y es muy frecuente que cuando, -referido al cine- se elige al mejor actor, la mejor actriz, el más guapo o la más sexy, siempre salen nombres de este tiempo y los clásicos quedan en puestos muy atrasados. Es más, a veces parece que nunca han existido, y que el cine empezó la semana pasada.
Con el fútbol pasa lo mismo, y encima es más difícil comparar porque se juega diferente según las épocas, y la proyección mediática es distinta según se juegue en la UD Las Palmas, en el Barça o en el Manchester City. Haciendo memoria a vuelapluma, se me ocurren dos docenas de grandes futbolistas canarios, algunos de ellos con carreras brillantes fuera de Canarias, pero es sintomático que cuando se habla del mejor futbolista canario de la historia se discuta entre Silva o Pedrito, y se olviden incluso hasta de otro grande aun en activo que es Valerón, seguramente porque juega ahora en Segunda División. Pero si hablamos de niveles de excelencia, ¿qué pasa con el otro Silva (Alfonso), Lobito Negro y Mujica -tres glorias en el Atlético de Madrid-, con Molowny, con un portero como Betancort, que lo fue del Real Madrid y de la Selección Española o un defensa como Gerardo que triunfó en el Barcelona? ¿Y qué me dicen de un fino extremo como León, defensas que eran murallas como Castellano y Roque, centrocampistas inconmesurables como Justo Gilberto y Félix? ¿Y de Martín II, un defensa lateral que llegaba a la otra portería como hoy lo hacen Alves y Sergio Ramos y que fue entonces el primer carrilero de la historia del fútbol español?

(Lobito Negro, Alfonso Silva, Mujica, Betancor y Molowny)
Y sobre todo, muy grande tendría ser el que llegase a ocupar un lugar por encima de Tonono, Juanito Guedes y Germán Dévora. Sólo contaban con el primero para la Selección porque era un mago que le arrebataba la pelota a los rivales sin que ellos se dieran cuenta, hasta el punto de que en una ocasión Amancio, el gran futbolista del Real Madrid -el rey del regate-, siguió driblando a su sombra porque no se había percatado de que ya no tenía balón, Tonono se lo había quitado. Se suele disfrutar con las jugadas de ataque, pero la gente se quedaba pasmada admirando cómo Tonono una y otra vez se quedaba con la pelota pegada a sus pies sin tocar al contrario, sin hacer faltas, y entregando siempre a los pies de un compañero. Todo esto que digo lo ha afirmado el gran Beckenbauer, y «El Kaiser» sabe de lo que habla porque pasa por ser el mejor defensa sobre un campo de fútbol. Decía el alemán que nunca ha visto nada igual a los quites de Tonono, era casi asunto de brujería.

(Pedrito, Valerón, Germán, Guedes y Tonono)
A Guedes y a Germán no los llevaron mucho a la Selección porque entonces España jugaba a eso que llamaban la furia española, y el grito de guerra era «¡A mí Sabino que los arrollo!»; España jugaba como una división acorazada y Guedes y Germán eran unos artistas casi de ballet, como Juan Carlos Valerón, como David Silva. En el Barça de hoy tendrían puesto seguro, y si entonces no se marcharon -el Barça lo intentó- fue porque existía la cláusula de retención y la UD no los quiso traspasar. Nunca llegaron a campeones del Mundo, pero tampoco lo fueron Di Stéfano y Cruyf y nadie les niega su grandeza. Es como si, al elegir al mejor escritor canario solo contasen los vivos y se olvidasen de Alonso Quesada y Galdós. Si se ha de elegir al mejor futbolista canario de la historia, precisamente la historia no puede quedar al margen, aunque siempre será cuestión de gustos y opiniones, como en todo. Y por supuesto, ojalá David Silva y Pedrito lleguen a tener en su casa el Balón de Oro, pero es que si ellos juegan así de bien tienen algo que ver sus entrenadores, pero sobre todo es el resultado de una genética futbolística -la canaria- que ha creado escuela durante décadas. El jugar al primer toque (el famoso taca-taca, que es distintivo del Barça y la Selección Española) no lo inventaron Luis Aragonés, Guardiola o del Bosque, hace casi medio siglo ya jugaba así la UD Las Palmas, y mucho antes el Real Unión de Santa Cruz, el Hespérides de La Laguna, el Gran Canaria, el Marino y el Victoria, estos tres últimos los que se unieron para dar lugar a la ya legendaria UD Las Palmas. Y es muy posible que David Silva sea quien se lleve el galardón, pero eso se alcanza después de valorarlo todo, no puede ser a buena de Dios. Si vamos a escoger algo histórico, es condición inexcusable que tengamos presente la historia. Toda.