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A Mararía por Arozarena

mararía 00.JPGDe una vez por todas, aprovechando que en el Día de las Letras Canarias celebramos la literatura de Rafael Arozarena, quiero reivindicar con todas mis fuerza el personaje y el mito de Mararía. No es gratuito que, cuando suena el nombre de Rafael Arozarena, salta inmediatamente la figura, la sombra y el mito de Mararía, porque sin duda ningún relato ha calado tan hondo colectivamente en Canarias. Rafael Arozarena le quitaba importancia, pero cada vez que hablaba con él lo encontraba más resignado que la vez anterior a reconocer que Mararía es una buena narración, aunque sintiera envidia de aquel veinteañero que fue él mismo, que escribió una novela sin pensar que lo hacía (casi siempre, los libros que se escriben solos son las mejores), que hoy conocen miles de lectores, mientras que sus versos son ración de minorías.
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Canción mallorquina

Mallorquina1.JPGMe han contado que en Mallorca
se ha dictado una sentencia,
que es adagio, dicho y fallo,
que macula la inocencia.
Será pensamiento o laudo,
moraleja o penitencia,
aforismo, pena, frase,
resolución o exigencia.
De sanciones hablan unos,
otros demandan prudencia,
y de arbitrios y escarmientos
exponen su preferencia.
¡Castigo, cárcel, condena,
que no haya condescendencia!
Contra los que ven justicia
y piden benevolencia.
Decisión o veredicto,
orden, proverbio, ocurrencia,
refrán, axioma, decreto,
que haya o que no indulgencia.
Dictamen de carajillos,
aquí nunca hay coincidencia,
¡Ay Antoñito Machado,
qué gran verdad tu advertencia!

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Valentina, mi guitarra

Este texto lo publiqué hace 8 años, y como todo lo permanente, sigue valiendo hoy:
Fotos prueba tr5.JPG«En mi casa hay una guitarra que no es mía, aunque la considero mi guitarra. Fue un regalo que hice un 14 de febrero, y mira por donde, al final he sido yo quien más ha disfrutado de su compañía. Y es que siempre he visto en esa guitarra una metáfora del amor, algo que regalas y que finalmente te vuelve en razón del ciento por uno.
Sobre el amor han escrito mucho y han cantado más, pero yo creo que no hay poema de amor más hermoso que el simple sonido que sale de una guitarra que amas y que pulsas con todo lo mucho o lo poco que sabes. Esas notas sublimes o torpes son una respuesta a tus caricias. Eso lo sabían Alfredo Zitarrosa, Jimmy Hendrix, Atahualpa Yupanqui o Paco de Lucía. Y es que las guitarras son un misterio, y no porque tengan forma de mujer, sino porque son bellas, y la belleza siempre es misteriosa.
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