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Rajoy, Esperanza y el Lazarillo

lazarillo.JPGUno se compadece de la mala suerte de Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy. Han sido traicionados en su confianza por personas de sus equipos de trabajo que resultaron ser corruptas. Qué mala suerte, y ellos sin enterarse. Por listo que seas, alguna cosa se escapa siempre, pero, salvo que seas tonto de remate, algún sonido escucharás en medio de un festival de corrupción. Claro lo tenía El Ciego de El Lazarillo de Tormes:
«Agora quiero yo usar contigo de una libertad, y es que ambos comamos este racimo de uvas y que hayas de él tanta parte como yo. Partirlo hemos de esta manera; tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva. Yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.
Acabando el racimo, El Ciego estuvo un poco con el escobajo en la mano, y meneando la cabeza, dijo:
-Lázaro: engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú comido las uvas de tres en tres.
-No comí; mas, ¿por qué sospecháis eso?
-¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y tú callabas».
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Cósmicos, ciclópeos, telúricos, papanatas…

Cosmos es todo lo que es, lo que ha sido o lo que será.
(Carl Sagan).

Ya hay nuevo número en la pista central para un inmediato futuro: se ha descubierto en zonas submarinas de Canarias el mayor yacimiento de teluro conocido. Ya empiezan a buscarle cinco pies al gato (buscarle tres es fácil), relacionando ese yacimiento con esas fuerzas del interior del planeta que generan terremotos y volcanes. Algunos poetas modernistas adjetivaban en razón de la música, no de la letra, y de ahí heredamos esa fanfarria wagneriana, porque cualquier planeta no gaseoso como el nuestro es telúrico, y otra cosa es que a uno de sus componentes alguien lo llamó teluro (o telurio) hace tres siglos. Es decir, cualquier cosa terrestre es telúrica por definición. Y como se huele mucho dinero (el teluro es muy escaso en la corteza terrestre), he tomado butaca de primera fila para asistir al gran espectáculo de idas y venidas a ver quién explota esa mina, y qué beneficios traerá para unos cuántos.
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Hace años que estoy hastiado de vendemantas que cuando quieren colarnos un gol por la escuadra usan adjetivos sonoros y esdrújulos. Uno de ellos es ‘ciclópeo’, cuando podrían decir gigantesco, porque el cíclope del origen no es más que un gigante mitológico que, además de su gran tamaño, tiene un solo ojo en el centro de la frente; para ser políticamente correctos, podríamos decir que es un tuerto simétrico (Homero ironiza y lo llama Polifemo). Continuar leyendo «Cósmicos, ciclópeos, telúricos, papanatas…»

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Pompeya y el amor sin adjetivos

Hay nuevos datos sobre los dos cuerpos entrelazados en la Pompeya arrasada por el Vesubio el año 79 de nuestra era. Cuando fueron descubiertos petrificados bajo toneladas de cenizas en el año 1922, en la Italia siempre tan dada al amor carnal se dio por hecho que en el momento en que los sorprendió el volcán estaban en pleno acto sexual, y por inercia del pensamiento único de la gente de orden, se decidió que era una pareja heterosexual. Para empezar, imaginar que era un encuentro sexual es una hipótesis aventurada, porque la posición del hallazgo no asegura sino que hay un cuerpo con la cabeza recostada en el lado derecho del torso del otro. Pero se trataba de la Italia roja y negra de Mussollini, la de la pasión, la Italia del mito de Romeo y Julieta, y más tarde de las canciones de Celentano y de los seductores papeles de Gassman y Mastroianni (Visconti y Pasolini molestan en el cuadro que quieren pintar); quedó establecido que era un acto sexual «de toda la vida» porque ya diría Rafaella Carrá que para hacer bien el amor hay que venir al sur. Se llegó a especular más tarde que podrían ser una madre y una hija, o un padre y un hijo, aunque siempre se imponía el orgullo prepotente de la sensualidad latina: definitivamente, eran amantes.
pompeya.JPGPero la ciencia acaba poniendo tarde o temprano las cosas en su sitio, y las nuevas técnicas forenses, con los medios más avanzados a su alcance, han determinado que se trata de dos varones, ambos entre 18 y 20 años, por lo que todas las hipótesis anteriores quedan anuladas. Continuar leyendo «Pompeya y el amor sin adjetivos»