¿Cómo es posible? (la gran falsificación)
¿Cómo es posible que, con la que está cayendo, el Presidente del Gobierno tome vacaciones? Pero es que, además, las vacaciones presidenciales son carísimas: seguridad, personal de servicio, desplazamientos en avión privado… De esta forma no hay quien crea en los dirigentes, es que no tienen ni un gesto, y luego pregonan austeridad.
¿Cómo es posible que María Dolores de Cospedal tenga la inoportuna ocurrencia de subir el sueldo a los cargos de segundo y tercer orden de Castilla-La Mancha? Para colmo, dicen que el PSOE no está legitimado para pedir explicaciones por ello. Es decir, cuando Gobierne el PP podrá hacer lo que quiera porque, según ellos, siempre será menos que lo que han hecho los socialistas. Otro gesto de los que pregonan austeridad.
¿Cómo es posible que sigan subiendo el paro en Canarias mientras a políticos y dirigentes sociales se les llena la boca diciendo que tenemos la mayor ocupación turística en muchos años? Esto se comenta solo.
¿Cómo es posible que…? Es posible porque estamos en manos de irresponsables que solo se miran su ombligo. Todo es una gran falsificación.
En Las Palmas (ya, ya, de Gran Canaria) llovizna en verano, es la panza de burro en toda su plenitud. Cada vez que esto sucede escuchas el mismo comentario, que el clima ha cambiado y que dónde se ha visto que llueva en el estío. En el sur de la isla hay un sol luminoso, se va uno un rato a la playa y solo escucha el rumor del mar y la caricia del calorcito (ni frío ni calor, cero grados, como dice mi amigo el pintor José Antonio García Alvarez). Es que miras un telediario, abres un periódico o escuchas la radio, y no hay una sola noticia que alegre. Tendido al sol, durante ese ratito me meto en una burbuja en la que no fanáticos ultraderechistas portadores de un mesianismo asesino, ni senadores que dimiten por asuntos confusos, ni prima de riesgo para la deuda española, estadísticas de accidentes de tráfico, incendios forestales, ni la maldita violencia de género que no cesa llueva o haga sol. Rajoy, Zapataero y Rubalcaba son una ficción. Incluso Ortega Cano es humo. Y es que, a este paso, la profesión de periodista va a ser como la de mensajero de un juzgado de lo criminal, nunca da buenas noticias. Y como parece que esto no lo arregla ni el médico chino, yo me tiendo y miro al Sol, y ya veré el Fin del Mundo cuando llegue a casa y salga en la televisión Pedro Piqueras («apocalíptico», que diría Buenafuente).