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Venus o el último vuelo de John Glenn

Confieso que me atrae lo esotérico e inexplicable con los conocimientos que manejamos a día de hoy; es un mundo muy literario, en el que la fantasía y la imaginación se mueven a sus anchas. Por otra parte, me tengo por una persona profundamente racional y a estas alturas me quedo con el significado de la palabra inexplicable, que en realidad tendría que ser inexplicado. Pero a veces ocurren hechos que resultan sorprendentes. Durante el atardecer del día 8 de diciembre, observé una luminaria a poniente, más grande y resplandeciente que ninguna estrella que yo haya visto. Tan grande era, que más bien parecía una luna pequeña. Hice unas fotos de una calidad muy mejorable, las puse en las redes sociales y vi que hubo otras personas que también observaron el fenómeno. Quienes parecían más documentados, afirmaban que era el planeta Venus, el llamado Lucero de la Mañana por el Este y también de La Tarde por el Oeste. Otras personas dijeron que podría ser la Estación Espacial Internacional, que refleja la luz del Sol cuando ya este no es visible desde donde estamos. He de decir también que no advertí que quienes lo vieron observaran nada extraordinario similar a lo que yo percibí, ni noté un entusiasmo similar al mío. Se argumentó que, en caso de ser Venus tendría que verse, con minutos de diferencia, al día siguiente; durante el atardecer y la prima noche del día 9 escruté el mismo lugar del cielo y no se repitió la visión. Continuar leyendo «Venus o el último vuelo de John Glenn»

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Refugiados y fugitivos

IMG_3712t.JPGMientras una parte de los medios parece preocupada por qué hacer en este penúltimo puente del año, otra parte en los vaivenes de la crisis del PSOE, que cada vez se asemeja más a un reality televisivo, y otros deshojan la margarita de gobierno que «con urgencia» va a nombrar Rajoy el jueves, miles de personas son echadas de sus casas por la guerra y se hacinan en campos de refugiados, dependiendo de la precaria ayuda humanitaria y de la encomiable buena voluntad de las ONGs. El trato mediático que se les da los asimila a delincuentes en el imaginario colectivo, cuando un refugiado es alguien como usted o como yo que huye para conservar la vida. Así las cosas, tienen más bien trato de fugitivos, pero en realidad son moribundos, condenados a muerte por ser distintos a sus verdugos. Decenas de miles morirán bajo las bombas y otros tantos se quedarán en el camino hacia la esperanza, antes de que los estirados dirigentes del planeta, después de varias reuniones y otros tantos aplazamientos, intervengan o finjan intervenir. La ayuda internacional solo servirá esta vez para enterrar a los muertos anunciados, inocentes finados que aún están vivos, aterrados e impotentes. Ese es, por desgracia, el verdadero puente de difuntos, un puente desesperado hacia la tumba de la solidaridad.

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El Charco

3211IMG_0685.JPGEl Charco de La Aldea de San Nicolás de Tolentino es, con El Pino, La Rama y los carnavales, el cuarteto festivo más particular de Gran Canaria. La Aldea es un lugar muy especial, casi como una isla dentro de la isla, debido a su situación geográfica y a la escasez de comunicaciones durante siglos. Las cosas han cambiado, pero la Historia ha forjado en los aldeanos una forma de ser muy peculiar, y quien más quien menos tiene un amigo o una amiga de La Aldea y puede dar fe de ello. No creo exagerar al decir que, en conjunto, son la gente de La Aldea es la más abierta, divertida y generosa que conozco. Son sencillos, trabajadores y parranderos. Todo a su tiempo, pues por su firmeza fueron los primeros en ganar la guerra social del agua. Y hoy, día del Charco, rindo homenaje de afecto y admiración a La Aldea, que es como decir a la amistad. En esto, seguro, la isla es unánime.