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De milagro

zzzdedoo.JPGHablando con la gente joven que tiene niños recién nacidos, me entero de que todo lo que hacíamos cuando hace años estábamos en su situación no era lo correcto. Los procesos alimenticios de los bebés son ahora distintos, y cuando le dices a los padres jóvenes lo que nosotros hacíamos se echan manos a la cabeza. Por lo visto, lo hacíamos todo mal, porque la nueva pediatría marca ahora unas pautas completamente distintas. Escuchándolos, se podría pensar que nuestros bebés sobrevivieron de milagro. Tanto ha cambiado, que sé de parejas jóvenes que tienen sus reservas al dejar a sus hijos en casa de sus padres. Y como la vida es un círculo, resulta que se repite la historia, porque nuestras madres no entendían cómo alimentábamos a nuestros bebés; el caso es que entonces también había pediatras, y seguíamos al pie de la letras sus indicaciones, que contradecían la forma en que nos cuidaron a nosotros, que también debimos sobrevivir por chiripa, si comparábamos lo que decía el pediatra de nuestro hijo con la doctrina de toda la vida. Esa preocupación de los padres jóvenes nos mueve a una mezcla de risa y ternura; al final los niños crecen de cualquier modo, porque es esa atención las que les crea un ambiente de seguridad. Pero si miramos hacia atrás nos damos cuenta de que la vida se va haciendo cada vez más estricta, y nos asombramos de cómo superamos nuestra infancia casi sin pediatras, sin revistas especializadas en cuidado de niños, sin sillitas en los coches y dejando muchas cosas al azar. Claro, tampoco entiende hoy un adolescente cómo se podía vivir sin móvil, redes sociales y videoconsolas. Todo cambia.

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Castas alienígenas (¿?)

No nos habíamos percatado, pero hemos estado viviendo una novela de ciencia-ficción. No me refiero a esa mentira de que los ciudadanos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, sino a las divisiones que en los relatos del género mencionado aplican a los personajes. Unos son humanos, otros vaya usted a saber (echar un vistazo a la cantina de Star Wars), y luego hay robots, replicantes, clones y toda una caterva de elementos. Pero, incluso entre los humanos, hay categorías. En la novela Un mundo Feliz, de Adolf Huxley la concepción es artificial y se manipula para que haya tipos Alpha (elite), Betas (ejecutantes), Gammas (empleados), Deltas y Epsilones (destinados a trabajos duros). zextraterrestres-azules[1].jpgY en ese mundo han creído vivir dirigentes políticos o judiciales, que se han comportado como individuos Alpha, con derecho a todo, que ahora se asombran porque se les pida cuentas de sus gastos con cargo al erario público. Un diputado encontraba lo más natural del mundo viajar en primera, hospedarse en hoteles de lujo y comer de gorra en los mejores restaurantes; los miembros del CGPJ otro tanto, y casi se ofenden porque ahora se les dice que hay que ajustarse y se les pregunta en qué y por qué gastaron esas cantidades de dinero. También hay Betas, que se encargaban de dinamizar el sistema, con coche oficial y manga ancha. El resto tenía que cumplir su función, y a los empleados públicos, sean sanitarios, bomberos, profesores, policías o carteros se les trata de colgar el mochuelo de la ruina del estado, muchos de ellos con salarios mileuristas. Por eso digo que hasta ahora se ha funcionado como el mundo que imaginó Huxley, pero es que ahora quieren ir más allá y convertirnos en replicantes y robots sin derechos, esclavos, más en la línea de los relatos de Philip K. Dick, Orwell y Bradbury. En realidad quieren meternos las teorías de Zecharia Sitchin, y hacernos creer que ellos proceden por línea directa de los dioses extraterrestres azules que bajaron a instruir a los terrícolas en la época de los sumerios y por lo visto se marcharon después de construir las pirámides… Lo siguiente es entrar directamente en linajes reales procedentes de los dioses alienígenas y, ya puestos, en Matrix.

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El cambio climático

A las petroleras, a las madereras y a la industria pesada y química sigue sin interesarle el cambio climático. Es más, a menudo aparecen estudios -seguramente pagados por los interesados- en los que se dice que todo es cíclico y que no pasa nada. Pues sí pasa, ya navegan barcos sin rompehielos por zonas árticas por donde nunca se pudo navegar, y no hace falta ser un científico para ver lo que ocurre. zzrfoto0403.JPGEn África, el Sahara se extiende hacia el sur, produciendo las hambrunas del Sahel, y hacia el norte, ganando cada día metros en Marruecos, Argelia y Túnez, donde ya está a las puertas del Mediterráneo. Las calimas que tan habituales son en Canarias por su cercanía, eran muy raras en el sur de Europa, y ocasionalmente llegaban a Sicilia o al litoral de Almería. Ahora las bolsas de aire caliente y el polvo en suspensión llegan a Madrid y más arriba, y el año pasado hubo calima en Roma y Florencia. Es decir, el Sahara se ensancha y pide espacio, pero no quieren verlo, y como ocurre con la crisis económica, los que tienen el poder y la responsabilidad para hacer algo miran para otro lado. Cada vez el Sahara nos visita con más frecuencia y con más fuego. Vean si no qué panorama nos espera, después de un invierno que no dejó agua y de un verano que se presenta desértico. Y mientras se deja de producir energía limpia en estas islas, seguimos quemando petróleo hasta para beber agua. Pero no hay un plan, una alternativa, una idea, solo las recomendaciones de que no salgamos y consumamos mucho líquido. ¿Qué liquido vamos a consumir si esto sigue en esta deriva y nadie detiene el festín de hidrocarburos que nos está matando?