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Sesenta años después

Fue en aquel año 1948, el mismo en el que, paradójicamente Gandhi fue asesinado, cuando nació la Declaración Universal de los derechos Humanos. Y fue un 10 de diciembre, tal día como mañana, que es también el día que se entraga el Premio Nobel y en España la salida del mayor puente del año.
paloma.jpgHay que pensar que, mucho antes de esta declaración hubo otras que cambiaron la concepción del mundo, tales como la que redactó Thomas Jefferson y que luego fue asumida casi literalmente por la Revolución Francesa. Hablar de la conculcación de los derechos fundamentales de los seres humanos en nuestro planeta sería interminable, y casi resulta irónico que siga celebrándose con lo que está ocurriendo en Afganistán, Irán, Guantánamo, Dafour, El Sahara, Somalia, Georgia, Zaire, Chad… Aquí mismo. En realidad todos somo culpables porque ya sabemos que a menudo el silencio es el cómplice indispensable para que siga la barbarie.
Por eso no debemos callar.

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ETA otra vez

La verdad es que ante la barbarie de ETA ya uno no sabe qué decir. La rabia, la impotencia y la perplejidad dictan siempre el mismo discurso, y ser originales en esta situación ya casi no es posible, porque hemos dicho todos por activa y por pasiva mil veces las mismas palabras en todas las conbinaciones de que somos capaces.
eta.JPGLa conclusión es que matar no justifica ninguna reivindicación, aunque fues ela más justa del mundo. Es que, además, en este caso matar es completamente inútil, por ETA sabe que en la actual composición de Europa su propósito es imposible. Pero también sabe que su única razón de existir es matar. Y por eso mata.
Lo que sigue sin entrarme en la cabeza es la frialdad de estas personas, que se supones persiguen un ideales, para acercarse por detrás y descerrajar un tiro en la nuca de otro ser humano. Y las celebracuones que hacen del dolor de las familias en los entierros, y ese odio que traspasa las cámaras cuando son filmados en los juzgados. Desde el odio nada se construye, y menos la convivencia. Así que, sigo perplejo y asombrado, cuando el único lenguaje que saben hablar algunos es el de las pistolas.

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Esperanza Aguirre en Bombay

bombay.gifLa India es un país compuesto por cientos de países, culturas y lenguas. Cuando pertenecía al Imperio Británico, toda aquella inmensa región, que va desde el trópico más caluroso y monzónico hasta el eterno frío de las alturas del Himalaya. Hinduistas, budistas, musulmanes, jainistas, zoroastristas, cristianos, judíos y otras confesiones religiosas conforman un puzle que se une por el idioma inglés, que es el nexo de unión de tantas tendencias de toda índole. Fueron un solo país contra Inglaterra, pero apenas lograron la independencia en 1947 aparecieron las rivalidades entre las dos culturas más numerosas, la hinduísta y la musulmana. Esto dio lugar a que la mayoría islamista conformase el nuevo estado de Pakistán, que asu vez se dividió más tarde cuando Bangla Desh se separó. Estas rivalidades costaron la vida al propio Gandhi en 1948, hace ahora 60 años.
Está, además, la cuestión de las castas, por lo que La india es un país emergente y a la vez profundamente tradicional, lo cual no debiera ser un impedimento, pues así es Japón y es hoy una de las grandes potencias económicas del planeta. Lo ocurrido en Bombay tiene dos lecturas: una primera que lo asimila al 11-S, al 11-M y al 7-J, pero yo no estaría tan seguro, porque parece ser un movimiento islámico que tiene hondas raíces en la propia India.
aguirre.jpgEn cualquier caso, los muertos son finalmente iguales, y abundando en lo que decía ayer sobre los políticos de raza, Esperanza Aguirre tuvo una gran oportunidad para ser el referente de los españoles atrapados en el ataque, pudo haber sido la última en abandonar Bombay y se habría ganado el respeto de todos. Pero salió corriendo, no supo estar a la altura y perdió su gran oportunidad. Por supuesto, desde el punto de vista humano la entiendo, el miedo es libre, pero como política ha quedado claro que es biodegradable, porque, cuando se hunde el barco, el capitán es el último en abandonarlo, y en lugar tan lejano y en circunstancias tan especiales, dar un paso al frente habría sido importante para los españoles que se encontraron en medio del tiroteo. Eso fue lo hizo Suárez el 23-F, y Aguirre no supo ser capitana.