Estrategia y táctica
Ahora que se habla tanto de la estrategia de los sindicatos ante la huelga general del 29 de septiembre, y de las tácticas del gobierno para intentar que fracase, los que tenemos una edad recordamos con mucha ternura y algo de nostalgia aquellos debates de los años setenta en los que salían siempre las palabras «táctica» y «estrategia». Por alguna razón, tal vez porque primero me dieron el ejemplo y luego las definiciones, yo entendí enseguida ambos conceptos, pero confieso que cuando intenté que alguien los tuviera claros me costaba mucho trabajo conseguirlo. Y es que estas palabras se usan en el lenguaje de la política, la lucha social, el deporte, la guerra y en casi todos los campos de la actividad humana, incluso en el más lúdico de la seducción.
Probaré una vez más: estrategia es la planificación minuciosa de algo y táctica es la ejecución de eso que hemos planificado. Como se ve, no pueden darse la una sin la otra, porque estrategia sin táctica es sólo un proyecto, y táctica sin estrategia es hacer las cosas improvisadamente sin tener claros los objetivos. Estrategia es la preparación de un partido de fútbol, la colocación de los jugadores en el campo, la misión de cada uno, el ensayo de jugadas estudiadas; todo eso, que se ha de poner sobre el césped, usando determinadas tácticas. Puede funcionar o no, y cuando lo previsto se materializa hablamos de un estilo, como lo tuvieron Julio César, Napoleón o Rommel en la guerra. pero a veces, la estrategia se viene abajo porque la táctica no funciona. o porque el contrario también juega, y si no pregunten qué le pasó a la estrategia y a la táctica de Barça frente al Hércules. Y esto puede valer (cuando sale bien) para todo menos para la seducción, porque ahí sí que es mera teoría y de nada valen estrategias ni tácticas; manda la química.
Cuando leí por primera vez el texto que hablaba de esto entendí que estrategia es todo lo que se hace antes de que comience la batalla, el partido o la huelga, y una vez vez empezado lo que fuere, todo es táctica. Creo que el poema de Mario Benedetti lo explica mejor que yo.