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Cerrado por vacaciones

zz-cerrada verano.JPGDurante el mes de agosto todo se va ralentizando, y disminuyen los servicios públicos y privados, se aletarga la producción, y como la mayoría de la gente está de vacaciones, es un calvario cualquier gestión, porque trabajan poquitos para atender a una muchedumbre. A España en agosto le cuelgan el cartel de «cerrada por vacaciones». Así, no hay manera de encontrar un servicio a la altura de la normalidad, por poner sólo tres ejemplos, puesto que ocurre con todo. Hasta los gobiernos se van de vacaciones. La disculpa del buen tiempo no vale, porque hay al menos cuatro meses, de junio a septiembre, con buen sol y excelentes temperaturas. Si las vacaciones se organizaran de una manera racional, el país seguiría funcionando, no habría aglomeraciones, la gente siempre tendría un buen servicio y los establecimientos hoteleros tendrían buena ocupación en mayo y septiembre. Y con los fines de semana y los puentes también habría que hacer algo en un país serio.

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Meteorología

zz-meteorologia.JPGCuando la ciencia agota sus recursos, surgen siempre la paraciencia, la costumbre, la tradición y en ocasiones el esoterismo. Iba a decir que lo irracional, pero no sería exacto, porque a veces en estas cosas hay elementos lógicos que se conjugan, y que de alguna forma pueden componer un sistema. O no. La meteorología es una ciencia que los propios meteorólogos saben que puede predecir los cambios climáticos a cortísismo plazo, estudiando mapas de isobaras, anticiclones y demás elementos. ¿Se atrevería a predecir hoy un meteorólogo que va a llover torrencialmente dentro de dos semanas, siendo como es pleno verano? Seguro que no, pero hay campesinos y pescadores que, basándose en signos marineros, en situaciones de los astros y en detalles tan poco académicos como las cabañuelas de agosto así lo afirman. ¿Esas predicciones tienen fundamento? Si el 31 de enero corren los barrancos ¿será una casualidad o es que se ha manejado un sistema de signos que desdeñamos?

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Barbie


zz-barbie.JPGEn el mercado de la imagen, los hombres que mejor se venden son los que tienen alguna característica propia. Si es guapo, mejor, pero hasta los feos y enclenques tienen su público, y si no miren cómo le ha ido a Wody Allen y cómo le fue a Martin Feldman. Las mujeres, en cambio, tienen que ser guapas, jóvenes, altas y a ser posible rubias, con un cierto volumen pectoral, pómulos salientes y labios carnosos. Como resulta que ese modelo sólo sale de las fábricas de la muñeca Barbie, hay una legión de modelos, actrices y presentadoras que aspiran a ser la sombra de Claudia Schiffer, y a mi parecer todas acaban siendo iguales. Es más, las que no tienen complexión parecida a la de la Schiffer, también intentan resaltar sus pómulos, abuchar sus labios y abultar sus senos. Se lleva la belleza «plástica», y como las prótesis de silicona se deben fabricar en serie, para economizar, cuando uno enciende la tele no sabe muy bien qué Barbie es la que está viendo.