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Las tradiciones

rrrDSC04828[1].jpgEn este país, en el que buena parte de la población dice que el Estado debe ser laico, la Semana Santa es una de las vacaciones clásicas. No he visto que haya movimientos para suprimir estas fiestas en el calendario laboral, y resulta contradictorio puesto que tanto estas vacaciones como la Navidad y las fiestas de los santos patronos y la mil vírgenes que pueblan España son las que rigen no sólo el calendario laboral, sino la guía de las tradiciones de muchas comunidades. Aparte de la significación religiosa que puedan tener para los creyentes, estas fiestas, como otras muchas, son el referente de asuntos culturales y artísticos (es inmenso el arte que hay en las iglesias) y de tradiciones seculares que han ido conformando unas sociedades europeas en las que sin duda el cristianismo es una de sus columnas culturales. También es cierto, que con motivo de esta o aquella festividad, hay costumbres que podríamos ir desterrando, porque por mucha tradición que haya es una salvajada martirizar un toro en una vega de Valladolid, realizar encierros y espectáculos con toros en los que suele haber accidentes mortales o lanzar cabras desde los campanarios. La religión es una cosa, la tradición otra y la cultura otra, aunque, como ocurre en Semana Santa, se dan la mano.

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A los lobos se les ve la patita

Yo no digo que una fuerza política sea el lobo, pero sí que digo que hay algunos personajes que a veces se comportan como tales aunque quieran aparecer como corderos. Ocurre en todo el arco ideológico, pero esta vez ha sido el PP el que ha enseñado la patita y desde luego se le han visto las pezuñas.
zzzz2.JPGLo que ha hecho Aznar declarando a Gadafi «amigo extravagante, pero amigo», al tiempo que pone en tela de juicio la rebelión cívica en los países árabes en ralidad a quien más daño hace es a él mismo. Ya tendrá que disculparse ante sus amigos extranjeros, ante los que una y otra vez desprestigia a España y crea mala imagen exterior de nuestro país. Habla como un iluminado y si no fuera por que es quien es sonaría a parodia de sí mismo. Allá él, pero yo que Rajoy lo llamaría al orden en público, porque si no se puede llegar a pensar que está de acuerdo con su antiguo jefe. Y otro del PP, Gallardón, se ha puesto él mismo en la picota al decir que se necesitan leyes que permitan limpiar las calles indigentes. ¿Limpiar? Pues eso, ya sabemos por extensión lo demás. Luego han venido rectificaciones y comentarios sobre el contexto, de manera que al final se trata de matar al mensajero. Pues no, Aznar dijo lo que dijo y Gallardón también, ahora que arrostren con las consecuencias.

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No es esto, no es esto

Ortega y Gasset, que bendijo y en cierto modo propició la llegada de la II República por cansancio de la inacción del régimen monárquico de entonces, publicó en septiembre de 1931 -seis meses después del 14 de abril- un artículo en el que, disconforme con el encono que ya empezó a trazar los caminos del nuevo régimen, escribió el célebre grito de «¡No es esto, no es esto!», y acababa con una frase tristemente profética: «La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo«. Si a esta frase de Ortega le cambiamos la palabra República por Democracia, estaría de rabiosa actualidad. Hay en España demasiada gente empeñada en despertar monstruos dormidos, hurgando en las viejas heridas que ya creíamos cicatrices.
zzzz1.JPGY no disculpo a nadie porque todos tienen una grave responsabilidad histórica. No es de recibo el machaconeo constante de Aznar hablando en plan iluminado y creando tensiones, ni me parece prudente la hiperactividad política y obsesiva de la Iglesia católica. Por otra parte, hay un sector de la izquierda que utiliza algo tan noble como la Memoria Histórica para atizar rescoldos de venganza, y como mínimo es imprudente que las asociaciones de ateos de Madrid convoquen una procesión burlesca el Jueves Santo por calles de la capital, con un recorrido rebuscado adrede: calles de Santa Isabel, de la Fe, El Calvario, Jesús y María… Y terminan en la Plaza de Lavapiés, precisamente un Jueves Santo. Si alguien es ateo, que lo sea, si es crítico con la Iglesia, es muy dueño, pero estas salidas de madre traspasan cualquier consideración democrática sobre la libertad religiosa y el respeto a las creencias. Los fanatismos no se combaten con nuevos fanatismos, y recordando de nuevo al gran Ortega y Gasset digo que la democracia es una cosa y el radicalismo otra; y desde luego NO ES ESTO, NO ES ESTO.