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¿Señales?

Los últimos meses están siendo que ni pintados para los apocalípticos. Tenemos de todo: basura espacial que se estrella contra La Tierra, volcanes en el patio de nuestra casa, lluvias de estrellas, tormentas solares que podrían poner en peligro las comunicaciones, asteroides de película… Ya he escuchado por ahí que son señales. ¿Señales de qué? Esto no es una partida de envite. Menos la basura espacial, que es cosa reciente, fenómenos naturales ha habido siempre, y lo de los asteroides como el 2005 YU55 que acaba de pasarnos rozandozzzghu.JPG (se adelantó a los agoreros que anunciaban el fin del mundo para el 11/11/11) es tan viejo como el sistema solar, lo que ocurre es que de eso tenemos noticias más o menos concretas solo desde que Galileo inventó el telescopio, y eso fue ayer por la tarde en tiempo geológico. Lo que más debe preocuparnos es la actividad volcánica en El Hierro, que sí que está afectando a muchas personas y que no sabemos qué consecuencias va a tener en el futuro. De momento, el asunto está siendo tratado como un gran espectáculo (tampoco es de extrañar, así tratan la guerra, las hambrunas o los terremotos), pero no debemos olvidar que hay cientos de personas fuera de sus casas, negocios cerrados, barcas de pescadores en dique seco y un mar que era riqueza que ahora mismo es el infierno. Menudo ojo tuvo el catedrático que dijo que el volcán era un atractivo turístico. Debe ser que le gustan los cataclismos, como cuando en el siglo XVII el Etna arrasó por completo la ciudad de Catania, después de cuatro meses vomitando fuego y moviendo la tierra como si fuera un cedazo. Tendría que haber estado por aquí cuando reventó la caldera de Bandama, un agujero de 1 km de diámetro expulsando lava ardiente. Para los habitantes de La Restinga, el volcán es una tragedia que está marcando sus vidas. Espero que eso se tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones económicas, porque suele suceder que, cuando acaba el espectáculo, todos se olvidan.

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Demasiados canales, escasa información

zzzFoto0103.JPGVivimos la época más comunidada de la historia de la Humanidad, y la paradoja es que por eso mismo no podemos estar seguros de casi nada. Es verdad que, hace unos años, lo que se leía en papel impreso iba a misa, o lo que se escuchaba en la radio o la televisión, pero eso también servía para desinformar y hasta para crear monstruos sociales, como la idea nazi de la superioridad de la raza aria, idea que se encargó de machacar Goebbels a través de la radio. A partir de entonces ya es un axioma que una mentira mil veces repetida se convierte en verdad. Pero ahora había una esperanza, la posibilidad de que no todos los canales estuviesen controlados, pero incluso cuando eso ocurre no puedes fiarte de la capacidad de manipulación que se ejercita a través de la red, las noticias erróneas que se publican en medios alternativos y de las que se hacen eco lo convencionales, e incluso los errores puros, que se comenten creyendo que no lo son, de buena fe. Pasa que, si los profesionales de la información tienen el deber ético de confirmar sus fuentes, quien escribe en Twiter o Facebook es un particular y puede escribir que ha visto un burro volando sobre Nueva York. Y esa información da la vuelta al mundo sin haber sido contrastada, hasta el punto de que un hombre conocedor de todo esto como Javier Solana comenta en su Twiter la muerte de Ariel Sharon, y luego le cae encima el diluvio universal, porque es un dato no confirmado y incluso desmentido, aunque algún periódico digital mantuvo durante varias horas esa información que luego ha resultado no ser cierta.

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Después del debate

Anoche hubo debate, y hoy los medios afines pregonan que ganó este o el otro. Ya sabíamos que era una puesta en escena, y a fuer de sincero tengo que decir que vi el comienzo y como la cantinela ya me la sé me puse a ver un par de capítulos de The Wire, una serie que me pasaron en dvd y que confiesa que es ficción de verdad; y yo la prefiero a la verdad de ficción. Quedan casi dos semanas de campaña y desde luego no pienso acudir a ninguna convocatoria de las que los partidos hacen a los culturos. En todo caso, tengo mi voto decidido -o mi no voto, eso es cosa mía- y no me creo con ninguna autoridad para dictar a la gente qué debe votar, o si debe votar en blanco o abstenerse.
zzthe_wire_-_season_5[1].jpgCuando era más joven, feliz e indocumentado, mostré apoyo a alguna fuerza en una elecciones (de lo que me arrepiento, y a lo hecho, pecho), pero a estas alturas me molesta que me den lecciones de democracia, por lo tanto me abstengo de darlas. Otra cosa es llamar la atención con propuestas civiles sobre temas importantes, pero en unas elecciones todo el mundo es mayor de edad. Los dirigentes están en otra onda, y los que ahora no lo son quieren subir a ese carro, si no no se explica que se gaste un dineral en campañas electorales cuando ya todo el mundo tiene claro su voto (llevamos cuatro años de campaña), y tampoco se explica que los jefazos del G-20 ocupasen en Cannes habitaciones de 30.000 euros la noche, cuando se supone que pasaban casi todo el tiempo reunidos tratando de salvar al mundo (o a los marionetistas que los mueven). Y aunque no venga a cuento: me asombró saber hace unos años que las suittes de Ritz parisino cuestan alrededor de 6.000 euros, y si ya eso es una burrada, me pregunto qué tiene una habitación de hotel en la Costa Azul para que se pague por ella el equivalente a cinco millones de pesetas. Estas cosas son las que hacen que uno prefiera ver series americanas en lugar de a R&R. Tienen más ritmo televisivo, dónde va a parar.