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La gloria y el escarnio

España es un país de extremos. Dicen que es que somos latinos y todo lo exageramos, y con ese sonsonete subimos héroes al pedestal y cuando nos parece los derribamos y arrastramos por el barro. A Fernando Alonso le dieron el Premio Príncipe de Asturias cuando aun no había ganado un título mundial, empujados por la fuerza mediática de la Fórmula 1, y se lo siguen negando a Angel Nieto que se caló la corona mundial de motociclismo 12+1 veces (es muy supersticioso). zzyt7.JPGLa selección española de fútbol ha sido el acabóse, al seleccionador lo han hecho marqués y hay hasta plazas con su nombre. Así que pasen unos años y no se ganen eurocopas o mundiales (nadie gana siempre, ni siquiera Brasil) empezarán a rotular esas plazas con el nombre de otros héroes del momento. El día que Casillas haga la estatua o Iniesta falle un gol que nos elimine de algo, los lapidarán como han hecho con Raúl o Cardeñosa. Cuando Bardem o Penélope ganaron su primer Oscar los encumbraron, pero le hicieron un mohín a la prensa del corazón y ahora se alegran de que no ganen cuando los nominan. La última vez que esto sucedió, hubo un titular de prensa que, en lugar de decir quién ganó, o simplemente que la española no había ganado, rezaba: «Penélope se queda compuesta y sin Oscar». Eso es mala leche. Ejemplos hay cientos: Joselito, Isabel Pantoja, Arconada, Julio Salinas… Ahora, los que agitaban banderitas al paso de Urdangarín se han enfurecido y ya se plantean en Palma de Mallorca quitar el nombre de los Duques de Palma a una calle. Cuando el río suena, agua lleva, pero me pregunto si repondrán el nombre si al final el yerno del Rey es declarado inocente. La euforia o la rabia hacen que en España se tomen decisiones precipitadas y a la buena de Dios. Claro, claro, es que dicen que somos auténticos, como Belén Esteban. Paíssss… que diría Forges.

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Pues, venga, la Constitución

No lo digo yo, lo dice la Constirtución de 1978, que hoy cumple 33 años:
zzzaaa.JPGArtículo 35.
1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.
Artículo 37.
1. La Ley garantizará el derecho a la negociación colectiva laboral entre los representantes de los trabajadores y empresarios, así como la fuerza vinculante de los convenios.
Artículo 41.
Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. La asistencia y prestaciones complementarias serán libres.
Artículo 47.
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

¿PARA QUÉ REFORMAS? ¿PARA INGNORARLAS TAMBIÉN? BASTARÍA CON QUE LO QUE DICE LA LETRA SE CUMPLIERA.

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La percepción del tiempo

Hablaba hace unos días de la brevedad del mandato de John F. Kennedy y de la estela que ha dejado, y es que la historia tiene esos recovecos, en los que a menudo se esconde la inmortalidad mítica, sin que a veces tenga relación con la verdadera importancia de una trayectoria o su duración. Es la manera en que se percibe y queda grabada para la posteridad. Hay figuras que resultan fundamentales y concuerda su percepción con lo que fueron. Un caso claro es la Reina Victoria del Reino Unido, que estuvo en el trono durante 64 años, probablemente uno de los reinados más largos de la historia, que tuvo su camino en el momento de mayor esplendor del Imperio Británico; otros casos son los de Felipe II, Stalin, Fidel Castro, Franco o el muy especial de Julio César, pilar fundador del Imperio Romano y figura paradigmática en diversos campos de la organización del estado y con treinta años de presencia política en diversos estadios del poder. De todos ellos hay memoria larga, que se corresponde con su presencia histórica y con la huella -buena o mala- que dejaron.
zWinston-Churchill[1][1].jpgSin embargo, hay otros personajes cuya incidencia en la memoria es muy superior al tiempo de permanencia y a veces a la obra. El mencionado John Kennedy es el ejemplo, pero hay otros que, si nos paramos a pensar, estuvieron un tiempo pequeño que nos parece enorme, porque son figuras recurrentes una y otra vez, y percibimos de ellas una larga presencia aunque esta fuese corta: Lincoln, Churchill, Azaña… El poder de Napoleón duró 14 años, pero el apogeo de su imperio no llegó a la década. Pero sin duda el caso más llamativo es el de Hitler, y el nazismo fue tan abyecto y su huella sangrienta tan profunda que nos parece que aquello debió durar una eternidad; pues solo duró 12 años (1933-1945), desde su llegada al poder hasta el final de la guerra, y es asombrosa la terrible eficacia de aquella maquinaria del mal. Tiene que ver con la realidad y su interpretación filosófica, pero aquí acaba mi jurisdicción; más allá es territorio de Rubén Benítez Florido.
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Con esa pinta rechocha y fumando un puro, Churchill hoy no saldría elegido ni concejal de Limpieza; en la foto aparece haciendo la V de victoria con dos dedos. Hay una leyenda sobre la utilización con tintes esotéricos de ese signo por parte del Primer Ministro británico… Pero de eso tal vez hable otro día, y del parelelismo que algunos estudiosos establecen entre Julio César y Jesucristo.